Raúl Yafar

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Psicoanalista. Médico Especialista en Psiquiatría Infantil. Médico de Planta del “Hospital Infanto Juvenil Dra. Carolina Tobar García”, servicio de Internación (1979-84).
Titular de Guardia Psiquiátrica. Miembro fundador y docente del Curso Prolongado de Posgrado en Psicoanálisis del Hospital Ameghino (22 años).
Ex-Director de “Avlas. Cobertura Integral en psicoterapias” (1995-1997).
Ex-Director de “Dámina. Atención psicoterapéutica” (1999-2000). Director de “Dialectis. Grupo de Asistencia profesional integral (especializado en Psicopatología)” (2003-2004).

Publicaciones:
Amor y Perversión. Comentario al Libro cuarto del Seminario de Jacques Lacan: Las Relaciones de Objeto y las Estructuras Freudianas“, Ricardo Vergara Ediciones, 1989;
El caso Hans. Lectura del Historial de Freud“, Ediciones Nueva Visión, 1991; “Sujeto, Acto, Repetición. Fronteras del Psicoanálisis en el Decir Filosófico“, Raúl A. Yafar y Carlos A. Basch, Letra viva Ediciones, 1997; “Fobia en la enseñanza de Lacan“, Letra viva Ediciones, 2004.

 

  •  “La fobia sería un momento-movimiento de pasaje hacia otras estructuras, neuróticas o perversas (…) una matriz multiforme, originaria (…) la super-estructura de todas las otras estructuras”.
  • “Si examinamos la idea de “placa giratoria”, vemos que casi no está desarrollada, es un mero enunciado en un Seminario (casi una hipótesis), tal vez destinado a generar la producción de una serie de comprobaciones de parte de los oyentes de Lacan. Nunca leí ninguna”.
  • “Lacan (…) decía que el analista debe ser al menos dos: uno que practica el psicoanálisis y otro que piensa clínicamente lo que hace”.

 

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– Punto de Fuga: Me gustaría comenzar por una observación: El uso que, entre colegas, se hace del término fobia a veces parece emplearse de un modo vago, carente de precisión, viniendo a designar, de un modo general, casi cualquier “conducta evitativa” que manifiesta el sujeto frente a algo capaz de generarle angustia.

-Raúl Yafar: Este punto tiene al menos dos aristas, de distinta complejidad conceptual.
Por un lado, la palabra fobia se ha hecho popular y se usa (como ocurre con la “ansiedad” o la “culpa”) de un modo equivalente al miedo. Con esta dificultad, tenemos que lidiar cotidianamente, tratando de ser precisos, al menos en la trasmisión. Es cierto que no sólo los pacientes, sino también los colegas caen en ese uso “silvestre” del término.

En segundo lugar, hay que decir que aún hoy los analistas no se ponen de acuerdo si la fobia es una estructura o un síntoma. Pero, así como hay síntomas histéricos y nadie cree que por ello la histeria sea sólo un síntoma, sino que es una estrategia del deseo (incluso un discurso de lo más fundamental), no podemos olvidar los casos de posicionamiento fóbico asintomático. Hay mucho para seguir estudiando en esa zona tan difusa.

En realidad la clínica (descriptiva y dinámica) de la histeria, la fobia y la neurosis obsesiva están muy estudiadas, pero la conceptualización de las estrategias del deseo, del funcionamiento neurótico del fantasma en cada una, así como de la relación del Yo con la vida pulsional en cada caso, tienen un fundamento teórico más pobre.

– Punto de Fuga: ¿Qué coordenadas permitirían leer, en el sentido de revelar, ése “posicionamiento fóbico asintomático”?

-Raúl Yafar: Varias y hay que inferirlas:

Por un lado, la llamada “estrategia fóbica del deseo”, es decir, el deseo como prevenido o precavido. No es fácil definir lo que llamamos “prevención”, porque en realidad se trata de una anticipación de algo que ya ha ocurrido. Es decir, el fóbico evita el goce pulsional, pero porque ya está angustiado incluso en los preliminares de la satisfacción misma. Es un tema ligado a lo temporal. El fóbico anticipa algo que, dentro suyo, ya “ha conducido” al desastre subjetivo. Por supuesto, es su suposición. Y tiene buenas razones.

En segundo lugar, la fantasmatización de los escenarios del deseo, la “realización” (en el sentido de la realidad plasmada en ellos) es, digamos, titilante. Al fóbico se le despeña el deseo, como en un alud de montaña. La escena se difumina y adiós con el goce supuesto. Siempre el tema es la propia pulsión y la mala coordinación del yo con respecto a la misma.

Tercero, el Yo del fóbico, precisamente, es un “yo desenfocado”, como una cámara de fotos descompuesta, el surgimiento de la moción pulsional altera y hace perder consistencia a la silueta y a la nitidez misma del Yo. El fóbico se siente muy grande o muy pequeño, muy ancho o muy angosto, siempre sus medidas “dan mal”.

Por último y resumiendo, la estrategia fóbica, aún asintomática, proviene de una discordancia más o menos grave de la trama que debería armonizar al Yo con el Ello, por decirlo así. Si el caballo pulsional y el jinete yoico debieran, al mejor decir de Freud, transformarse en un centauro e indistinguirse en una consistencia satisfactoria, en la fobia el pobre jinete se previene de vérselas con un caballo desbocado.

– Punto de Fuga: Hablas de “la relación del Yo con la vida pulsional” en las Neurosis histéricas, obsesivas y también fóbicas. ¿Cuáles serían las diferencias de las dos primeras con respecto a la fobia? ¿La fobia es, entonces, una Neurosis?

-Raúl Yafar: La neurosis en sí puede ser definida de varios modos. Uno muy freudiano (y que continúa siendo operativo) es definirla como la relación entre la película yoica y la moción pulsional. Es también muy winnicottiano pensarlo así. Por supuesto, esta oposición es una dialéctica de fronteras móviles, hay mucho en juego entre el narcisismo y la pulsión. Pero resumiendo, el movimiento pulsional colisiona contra un Yo y allí se juega de qué “Yo” se trata, cómo “absorbe”, cómo hace suyo, cómo se apropia del empuje (Drang) de la pulsión. No es lo mismo un artista que un depresivo crónico, por dar un ejemplo.

En segundo lugar, considero a la fobia claramente una neurosis y se diferencia de la histeria y la obsesión, para empezar, por los matices de la estrategia deseante. Luego vienen todas las otras características de cada neurosis (lugar del padre, tipo de síntomas, relación al goce fálico, etc., etc.).

– Punto de Fuga: ¿Qué hay, entonces, de la famosa ‘placa giratoria’ que Lacan esboza en su Seminario XVI? Lo señaló porque, desde esa forma, la fobia parecería ser asimilada a un cierto fenómeno transclínico más que a una estructura neurótica propiamente dicha.

-Raúl Yafar: La primera vez que Lacan habla de la fobia como una “placa giratoria” es en el Seminario Cuatro. Las otras veces que menciona esta noción son sólo breves citas y/o resúmenes de lo que dice allí.

Es una noción que se le ocurre algunas veces a Lacan: la fobia como un momento-movimiento de pasaje hacia otras estructuras, neuróticas o perversas. En esta línea, la histeria, la obsesión y el fetichismo serían “dialectos” de una matriz multiforme, originaria, que encontraríamos en la “plaqueta” fóbica. La super-estructura de todas las otras estructuras (salvo la psicótica, obviamente).

Esto no sigue los desarrollos post-lacanianos. Los últimos textos sobre fobia le dan una entidad propia, delimitada, no la consideran un “embrague” hacia otros cuadros clínicos. Pero, bueno, se puede seguir discutiendo el tema.

Personalmente nunca vi un fóbico transformado en fetichista. Sí, claro, vemos que un fóbico puede ser confundido con un histérico, que puede obsesivizarse con el correr de los años o incluso, melancolizarse si su vida ha sido una ruina. Pero eso no responde a ninguna “placa giratoria”.

Por otro lado, en el Seminario IV Lacan mismo diferencia a Hans de cualquier histérico (por no haber cedido en el autoerotismo fálico pese a las amenazas maternas) y dice que jamás será un fetichista (dado su asco a las prendas interiores femeninas). Lacan se contradice.

– Punto de Fuga: ¿Podrías desarrollar un poco más los alcances de esa contradicción?

-Raúl Yafar: Respondo como lector de Lacan. Él decía que el analista debe ser al menos dos: uno que practica el psicoanálisis y otro que piensa clínicamente lo que hace. Digo: la clínica es teoría de la práctica.

Si examinamos la idea de “placa giratoria”, vemos que casi no está desarrollada, es un mero enunciado en un Seminario (casi una hipótesis), tal vez destinado a generar la producción de una serie de comprobaciones de parte de los oyentes de Lacan. Nunca leí ninguna. No se congenia bien con la idea de estructuras clínicas, que por otro lado sobrevolaba esos primeros seminarios de Lacan.

En cambio, pensar la fobia como un posicionamiento independiente de las otras dos neurosis me parece más enriquecedora. Me ha hecho producir muchísimo. Incluso si la práctica se nos muestra más confusa y singular, incluso si los cuadros se entremezclan y las distinciones estructurales tienden a evaporarse. Es una cuestión de método en el uso del pensamiento.

– Punto de Fuga: Cuando mencionas la entidad propia de la fobia según “los últimos textos” ¿A cuáles te refieres?

-Raúl Yafar: Hay dos fuentes que recuerdo en este momento: el número 2/3, llamado “Blasones de la fobia” de la revista Littoral, publicado por la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis en el año 2000 y el número 1 de la Revista de la Asociación Freudiana Internacional, dedicado a la Fobia, de 1999. Ambos contienen artículos posteriores a la muerte de Lacan, por ejemplo de Jean Allouch, Eric Porge, Roland Chemana y Charles Melman (donde piensa el nudo borromeo en la estructura fóbica).

– Punto de Fuga: ¿Quizás ese enunciado de la placa giratoria fuese, en cierto modo, un anticipo conceptual del sinthome? En tanto éste ofrece la posibilidad de realizar diversos anudamientos. Por ejemplo: Leyendo el Seminario 23 uno tiene la constante sensación de estar frente a una actualización “2.0” del Seminario 4.

-Raúl Yafar: La pregunta es osada. Podría ser lo que decís. No es la única noción que anticipa al sinthome. Pero habría primero que pensar si la placa no resuena como “antecedente” del sinthome porque es una figura semejante, una analogía. La verdad es que no puedo asegurarlo. Habría que trabajar muy específicamente en el tema.

En cuanto a la actualización del 23° sobre la estructura del 4°, yo he tenido la misma sensación con el 10° y mucho más fuerte. No sería de extrañar que cada tanto Lacan haya reemprendido una revisión de seminarios anteriores, tal vez incluso sin proponérselo.

– Punto de Fuga: ¿Hay fantasma en la Fobia? Si así fuera ¿Posee alguna particularidad que lo diferencie del fantasma neurótico?

-Raúl Yafar: Considero que sí, hay un fantasma muy específico en la fobia. En todos los casos es un fantasma oral-sádico, con un imaginario sobrecargado de voracidad y de temor a la correspondiente devoración.

El fóbico es un cargoso, un insistente, un pegoteado a su objeto. Por la recíproca, teme ser absorbido por el otro, de allí todos los mecanismos evitativos que lo caracterizan. Pero son defensas, “parapetos”, decía Freud.

La verdad del fóbico es un fantasma muy arcaico, enloquecedor, colmado de todos los modos de la ansiedad y la angustia que podamos imaginar. Sólo con pensar a un agorafóbico devorado por el espacio abierto al que se enfrenta, tenemos un buen ejemplo.

– Punto de Fuga: ¿Puede pensarse la fobia como una pesadilla, quizás necesaria?

-Raúl Yafar: Ernest Jones pensaba a la pesadilla como una “fobia soñada”.

Las pesadillas son sueños de angustia muy específicos. No cualquier sueño de angustia es una pesadilla. El soñante es sometido erótico-angustiosamente por una entidad que se apodera de él. Lo oprime, no le deja hablar, ni moverse. Sea cual sea su encarnación, el personaje representa un puro goce del Otro sin tachar.

Vemos el escenario de la fobia elevado a la enésima potencia, al desnudo, en las pesadillas, que son sueños muy ligados a la abstinencia sexual. A mayor tensión reprimida, mayor violencia pesadillesca.

– Punto de Fuga: Por último ¿Tienes algún libro en mente o estás escribiendo algo?

-Raúl Yafar: Sí, además de un nuevo libro de poemas de amor, estoy tratando de enhebrar una serie de trabajos previos para un libro de temas psicoanalíticos. Son todos referidos a tópicos poco explorados.

Comienza con un trabajo sobre la depresión, que considero una tercera alternativa al duelo y la melancolía.

Prosigue con un estudio de la renegación o desmentida (Verleugnung) freudiana, que me parece un mecanismo pluridimensional, muy lejos de un sentido unívoco. Creo que se pueden pensar muchos mecanismos, metapsicológicamente hablando, a partir de ella y ya en Freud hay señales que permiten pensar de ese modo, aunque él no se detuviera en ello.

En tercer lugar, voy a ampliar un viejo trabajo sobre la locura no psicótica, mostrando que en el mismo Lacan hay huellas (hegelianas) de un cuadro que no entra dentro de las neurosis ni de las psicosis. Por último, a partir de una charla, exploro el tema del carácter y sus rasgos globales. Digamos, tratar de ubicar la máscara fantasmática del carácter.

Son cuatro temas, cuatro estudios. No quiero ampliar demasiado porque estoy trabajando lentamente en ello.