“A life in words” de Paul Auster

Por Sali López.

 

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En este libro Paul Auster nos va a hablar de una vida dentro de las palabras, y de “los mecanismos de la realidad”, que los define “como esa forma tan extraña que tienen de entrecruzarse los acontecimientos en el mundo”.

Qué título tan apropiado para el psicoanálisis, donde la palabra es la herramienta que el sujeto tiene para adentrarse en el conocimiento de su propia historia. Lacan nos dice en el Seminario I, en función creadora de la palabra que cuando “estamos en el orden de la palabra, todo lo que instaura en la realidad otra realidad, solo adquiere su sentido y su acento en función de ese mismo orden”. En ese orden encontramos a Paul Auster quien hace uso de la palabra a lo largo de toda su obra para reflexionar sobre los aspectos de la vida que más le inquietan, y observamos, nada tímidamente, la conexión de su literatura con el psicoanálisis freudiano y lacaniano.

Quisiera aclarar al lector el porqué de escribir los títulos de las obras de Paul Auster en el idioma original en el que fueron escritas, en inglés, y entre paréntesis ofrecer una traducción al español muy aproximada. Considero que en la traducción se pierde, en muchas ocasiones, el auténtico significado que el autor nos quiere trasmitir. El título de este libro es ya un ejemplo muy evidente, porque se ha traducido por “Una Vida en palabras”, pero cuando leemos el libro y el resto de la prosa de Auster realmente estamos ante “Una vida dentro de las palabras”; además la preposición “in” en inglés puede significar tanto “en” como “dentro”, este último es el significado que me parece más apropiado para este libro. Como vemos ya el título mismo nos ofrece una conexión innegable con el psicoanálisis, para el que el sujeto llega a un lenguaje ya establecido, a unas palabras ya preparadas para él, y cuyos significantes le marcarán y acompañarán el resto de su vida.

Primeramente voy a ofrecer al lector algunos detalles biográficos de ambos autores, el porqué y el cómo llevaron a cabo el proyecto, el formato de diálogo que le dieron al libro y finalmente la división del mismo entre narrativa autobiográfica y novelas de ficción. Seguidamente me centraré en los principales temas recurrentes que se dan a lo largo de toda la obra de Paul Auster y, desde mi punto de vista, su indudable relación con el psicoanálisis.

“A life in Words” (2016) es el penúltimo libro publicado por el escritor americano, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2006, junto con Inge-Birgitte Siegumfeldt, profesora de Lenguas Romances, Almena e Inglesa en la Universidad de Copenage. El formato elegido es el de entrevista, en el que establecen un diálogo en el que de forma exhaustiva detallan y profundizan en la obra de Paul Auster; no solo sobre el arte de escribir, “su continúa lucha para encontrar la forma adecuada de contar una determinada historia”, sino también sobre su constante reflexión acerca del ser humano; es la incertidumbre de la vida lo que atrapa al autor, la pregunta le interesa más que la certeza.

La publicación de este libro de referencia ha sido posible gracias a un trabajo de tres años de conversaciones por iniciativa de I.B.Siegumfeldt, quien ha sido la promotora de la apertura del departamento de estudios Paul Auster en la universidad de la que es profesora asociada y de la que el escritor es miembro honorífico desde 2011. I.B. Siegumfeldt estudia con sus alumnos los textos de Auster, y según ella, necesitaba hablar más detenidamente y en profundidad sobre la obra de Paul Auster con el propio autor.

A Life in Words” es un recorrido a lo largo de veintiún obras narrativas de Auster, publicadas entre los años 1982 y 2010; y es la primera vez que el autor acepta realizar un estudio tan detallado sobre su narrativa porque considera que “un escritor no puede analizar su propio trabajo”.

El libro está dividido en dos partes: en la primera la conversación está centrada en los textos autobiográficos, en los que aunque nos ofrece momentos primordiales de su vida, no por ello podemos conocer al autor, sino que a lo que Paul Auster nos da acceso es a la “subjetividad modelada por su memoria” que es la que juega un papel esencial en lo que él denomina: “una narrativa continua que tenemos dentro de nosotros mismos sobre quienes somos”. La segunda parte está centrada en lo que el autor llama sus novelas de ficción, en las que explora la relación entre el mundo y la palabra.

Seguidamente me voy a centrar en algunos de los temas recurrentes que aparecen a lo largo de la obra de Paul Auster, tanto en su narrativa autobiográfica como en sus novelas. Pues bien, esos mismos temas de los que trata el autor, y me atrevería a afirmar que en cada una de sus novelas, son los aspectos cruciales de los que se lleva ocupando el psicoanálisis desde sus comienzos, primero Freud, y después Lacan. Me refiero a los siguientes conceptos: el inconsciente, la palabra y la muerte, con respecto a este último Freud habla de contingencia.

 

El Inconsciente

Paul Auster afirma que “no se había dado cuenta de que el inconsciente había jugado un papel tan importante en la elaboración de sus historias” y que “no se había percatado de la importancia de la espontaneidad y la inspiraciones repentinas”. Estas palabras las relata al hablar de su primer libro autobiográfico “The Invention of Solitude” (El Invento de la Soledad). Al respecto nos dice Lacan en el Seminario II, en ¿Par o impar? Más allá de la intersubjetividad, “lo que un sujeto saca al azar y que refleja en cierto modo el automatismo de repetición en cuanto este se sitúa más allá del principio del placer […] en el punto de partida del psicoanálisis este más allá es el inconsciente, en tanto que no podemos alcanzarlo”.

En “Winter Journal” (Diario de Invierno), la quinta de sus novelas autobiográficas, nos dice Paul Auster que se decantó por escribirla en segunda persona y “cuanto más pensaba en ello más se daba cuenta de que el efecto sería como abrir un hueco entre él mismo y él mismo en el que pudiera involucrarse, como en una forma de diálogo íntimo consigo mismo; quería que la distancia entre ambos fuese pequeña”. Desde el punto de vista psicoanalítico parece que Paul Auster nos está hablando de la distancia entre su yo, el que todo ser humano cree conocer, y ese Otro con mayúscula que es donde se articula la palabra del inconsciente; y de este modo Paul Auster nos dice que “aunque uno esté solo, no está solo”. En efecto, para el psicoanálisis es el Otro el que comanda la vida del sujeto y no el yo consciente. El escritor con su escritura va dando explicaciones y respuestas a las preguntas que se hace, y así lo manifiesta cuando nos dice que “al escribir sus recuerdos parece que hace que esos acontecimientos sucedan de nuevo y además son los desencadenantes de nuevos descubrimientos”.

 

La palabra

Lacan dice en el Seminario II, en preguntas al que enseña, “ahí donde hay una palabra se cree que hay algo, y si no hay palabra no se cree que existe algo, y no se toma uno el trabajo de buscar”. Pues es ahí donde Paul Auster se toma el trabajo de buscar y nos dice al respecto que “el ser humano es imponderable y muy raramente puede ser capturado en las palabras”, sin embargo, en su novela “Moon Palace” (El palacio de la Luna) dirá al respecto que “los silencios crean significado”, es decir no hay palabra pero hay algo, existe algo.

La palabra para Paul Auster “es aproximada, no puede capturar el mundo, sin embargo es la única herramienta que tenemos, pero siempre nos vamos a quedar cortos”, y continua diciendo que “sabe que siempre fracasaré en ese sentido, pero que cada vez fracasaré mejor”. Me resulta muy cercana esta reflexión a la enseñanza de Lacan, quien va demostrando a lo largo de toda su enseñanza que el psicoanálisis no puede estar interpretando continuamente, sería algo sin fin. No todo queda explicado o entendido mediante la palabra, sino que aparte de la palabra hay otros actos a los que hay que estar atentos como: los olvidos, los lapsus, los sueños, los actos fallidos, el goce, la ambigüedad de la que ya hablaba Freud. En este sentido Paul Auster nos habla de ambigüedades y desinversiones y, por tanto, parece que también para él siempre queda una parte, un resto que no puede explicarse ni dar cuenta de ello con las palabras y hay que saber arreglárselas con ese hueco que queda.

Ese hueco, ese agujero del que nos habla el psicoanálisis, pues bien de ese hueco habla Paul Auster a lo largo de toda su obra, y de su última novela “4, 3, 2, 1” voy a citar dos ejemplos que me parecen muy ilustrativos al respecto. El primero es cuando Ferguson, Archie, el protagonista en una conversación con una amiga, ésta le dice: “Tú, no quieres reinventar el mundo, quieres entenderlo y encontrar la forma de vivir en él”. El segundo ejemplo es cuando Archie se está despidiendo de su madre y él le pregunta “Pero eres feliz, ¿verdad?” , y su madre le responde “Creo que la mayor parte del tiempo lo soy, la vida no es perfecta ni siquiera en París”; la respuesta de Archie es: “Efectivamente, ni en París ni en Nueva York”.

La vida no es perfecta dice Paul Auster también en su última novela, “4, 3, 2, 1”. Ya se preguntaba Freud en “El malestar en la cultura” porqué al hombre le resulta tan difícil ser feliz, pues una de las causas es por “la supremacía de la naturaleza” que “nos vemos obligados a reconocer lo inevitable”, y otra es porque “nuestro organismo siempre será perecedero y limitado”. Estamos ante catástrofes naturales, ante lo inesperado, ante el imprevisto y ante la muerte, aquí Freud nos da una esperanza y nos dice que “esta comprobación no es descorazonante; por el contrario podemos superar algunos pesares y otros mitigarlos”.

 

La muerte

Paul Auster también nos habla de la supremacía de la naturaleza, pero utiliza la expresión: “la arbitrariedad natural de las cosas”, nos dice, “el azar en un solo segundo puede matarnos”, y es un tema que le interesa sobremanera, en un abrir y cerrar de ojos nuestra vida puede dar un giro inesperado. En su obra autobiográfica “The Red Notebook” (El cuaderno rojo) nos relata como a la edad de catorce años un compañero de campamento cayó fulminado por un rayo que le mató al instante, Paul Auster estaba justo a su lado. Ese accidente trágico y repentino le sigue acompañando, y lo podemos leer en todas sus novelas, el imprevisto, lo fortuito, la coincidencia, lo inesperado vuelve a repetirse una y otra vez a lo largo de su obra.

La repentina muerte de su padre a la edad de sesenta y seis años supuso una conmoción para el autor. Su buena forma física y su saludable modo de vida, le habían llevado a Paul Auster a suponer que cumpliría los 90, y por tanto, no se había parado a pensar el considerar la posibilidad de su muerte. ¿Puede el ser humano realmente contemplar tal posibilidad, está preparado para ello? Rotundamente no. A propósito de la muerte nos dice Freud en su artículo “Nuestra actitud hacia la muerte”, en su texto de Guerra y muerte. Temas de actualidad, que el ser humano ha “manifestado una inequívoca tendencia a hacer a un lado la muerte, a eliminarla de la vida”; y cuando esta tiene lugar “dejamos traslucir nuestro afán de rebajar la muerte de la necesidad a la contingencia”.

A Paul Auster la verdad incontestable de la muerte de su padre le secó toda inspiración para escribir, pero en su tristeza, en su abatimiento algo se le reveló durante el estreno de una danza que le llevó a poderse meter de lleno en la escritura e incluso se vio preparado para explorar nuevas formas literarias, en palabras del propio autor “de alguna forma; la muerte de mi padre fue la excusa para seguir adelante”.

La primera publicación en prosa de Paul Auster fue su novela autobiográfica “The Invention of Solitude” (La invención de la Soledad) en un intento de que la figura de su padre no se desvaneciera, necesitaba decir algo sobre él. Le llevó solo un par de meses escribir la primera parte cuyo título es “The Portrait of an Invisible Man” (El retrato de un hombre Invisible), pero cuando la terminó seguían dándose momentos difíciles en su vida y sintió la necesidad de escribir una crónica sobre esas perturbaciones, que culminaron en la segunda parte títulada “The Book of Memory” (El libro de la memoria).

Mientras estaba trabajando en el libro, nos dice Paul Auster, “mi padre estaba vivo para mí” y “el hecho de escribir aliviaba el impacto y el dolor que sentía por su muerte”.

Efectivamente, esos son los afectos por lo que pasa el ser parlante y esa es su relación con la vida y con la muerte, y así nos dice Freud que ante la pérdida de un ser querido nuestra vida se empobrece, perdemos interés. Lacan nos presenta la situación más cruda cuando nos comunica en el Seminario II que “la vida solo piensa en descansar lo más posible mientras espera la muerte”, “la vida solo sueña en morir. Dormir, Morir”. “La vida está unida a la muerte, retorna siempre a la muerte”, “el letargo es el estado de vida más natural”, entonces nos dice Lacan “que hay que sacarnos de ahí para ponernos en concordancia con el mundo”, Freud los denominaba elementos del mundo exterior y así es como Paul Auster con su obra, deja de dormir, sale y se pone en concordancia con el mundo exterior, por medio de la escritura.

La literatura de Paul Auster, su arte de escribir, su manera de relatarnos una historia, llena de giros, de imprevistos, con un uso del lenguaje rico, sutil y preciso, junto con el más allá al que intenta llegar y llevar al lector, hace de su obra una gran aportación para el psicoanálisis, no en vano ha leído el autor “La Carta Robada” de Lacan.

A life in Words”, me atrevería a afirmar, que sí nos ayuda a conocer a este autor que merecidamente se ha ganado un lugar destacado en la literatura del siglo XX.
Bibliografía:

– Auster, P. (2017). A Life in words. Conversations with I.B Siegumfeldt. New York: Seven Stories Press.
– Auster, P. (2018). Una Vida en Palabras. Conversaciones con I.B Siegumfeldt. España: Seix Barral.
– Auster, P. (1982). The Invention of Solitude. USA: Sun Publishing.
– Auster, P. (2012). La Invención de la Soledad. España: Anagrama.
– Auster, P. (2012). Winter Journal. New York: Henry Holt and Company, LLC.
– Auster, P. (1989). Moon Palace. New York: Viking Adults.
– Auster, P. (2009). El Palacio de la luna. España: Anagrama.
– Auster, P. (2017). 4, 3, 2, 1. UK: Faber and Faber.
– Auster, P. (2017). 4, 3, 2, 1. España: Seis Barral.
– Auster, P. (1993). The Red Notebook. UK: Faber and Faber.
– Auster, P. (1994). El Cuaderno Rojo. España: Anagrama.
– Freud, S. (1930). El Malestar en la Cultura. En Obras Completas, Vol. 8. Madrid: Biblioteca Nueva.
– Frued; S. (1915). De Guerra y Muerte. Temas de actualidad. En Nuestra actitud hacia la muerte, Vol. 14. Argentina: Amorrortu.
– Lacan, J. (1953). Los escritos técnicos de Freud. En la función creadora de la palabra. Buenos Aires: Paidós.
– Lacan, J. (1983). El Yo en la teoría de Freud. En ¿Par o impar? Más allá de la intersubjetividad. Buenos Aires: Paidós.
– Lacan, J. (1983). El Yo en la teoría de Freud. En Preguntas al que enseña. Buenos Aires: Paidós.