Capitalismo Crimen perfecto o Emancipación

Por Estela Canuto.

 

 

9788416737406

 

“…que dignidad tan grande, la de creer siempre en la vida,
con solo ver una flor, brotando entre la ruinas…”
Mensaje del Alma. León Gieco.

 

Después de leer y escuchar múltiples reseñas, crónicas y lecturas decido quedarme a solas con este libro, sin más interlocutor que el texto, aunque quedarse a solas con un libro de Jorge Alemán implique y convoque a la lectura de su obra. En la misma siempre está presente un legado histórico y simbólico.

Desde el primer momento el titulo conmociona e interroga, ya que habla de este tiempo. Alemán sitúa Capitalismo: Crimen Perfecto o Emancipación, en el presente, da un giro interesante, profundo y radical al lema revolucionario de los años 70; Revolución o muerte. Plantea la necesidad de hacer un duelo a todas las implicancias conceptuales y políticas del término Revolución.

El titulo subvierte los términos, cambia el sentido, introduce el significante capitalismo asumiendo toda su dimensión y potencia discursiva, pero, a su vez, plantea una dicotomía diferente en su interior: Crimen Perfecto o Emancipación. Ya a partir del título Alemán sube la apuesta, sea desde el crimen perfecto o desde la Emancipación, frente al libro, estamos concernidos como sujetos. El desarrollo lo confirma, Alemán propone seguir en la insistencia de pensar un mundo distinto/posible pero desde otras lógicas y dinámicas políticas. Con un sujeto singular a construir y a pensar, con un sujeto político a inventar, con un término a elaborar y desplegar en toda su dimensión tanto teórica como práctica: la Emancipación.

Fuera de la lógica del saber universitario, con un saber fruto de años de trabajo con la palabra. Alemán analista, ensayista, escritor y poeta, profundamente lacaniano, posee una fuerza teórica y argumental respaldada por años de estudio, elaboración teórica, trabajo clínico, docencia y militancia. El autor propone seguir pensando, asociando en un recorrido extenso. Este libro sin citas textuales al uso, se sale de las formas convencionales que impone la academia actual; con coherencia y lucidez el autor articula diferentes líneas teóricas – filosofía, psicoanálisis, política- pensando este tiempo histórico. Unas veces de forma sincrónica, actual, con ejemplos contundentes e irrefutables, otras con saltos de gigante aguzando la mirada con derivas que invitan a ser releídas après-coup.

Alemán invita a seguir insistiendo en la idea de la emancipación como éticamente deseable, aunque esté estructuralmente clausurada. En un momento donde el neoliberalismo ha avanzado a una fase, en la cual observamos su circularidad y la potencia ilimitada del discurso capitalista, que conecta todos los lugares por contigüidad y obtura cualquier interrupción, tal como lo planteó Lacan en el seminario XVII. El libro postula la necesidad de hacer la experiencia de lo común para dar lugar a la invención política y su construcción, encontrar un saber hacer con los otros a sabiendas de la división subjetiva que nos constituye. Teniendo en cuenta que es imprescindible reconocer la importancia de mantener y reconstruir el lazo social a través de proyectos colectivos que articulen a sujetos conscientes de ser actores políticos.

Ya que el capitalismo no es eterno, si contingente, entonces “¿Cómo pensar el final de lo que aparenta presentarse sin fin?”.

 

¿Colapso, inercia; o emancipación?

Alemán comparte sus conjeturas sin condicionantes, con una claridad que no deja a nadie indiferente, interpela, ya que su insistencia es implacable. Reelabora y a la vez nos invita a leer y releer a Hegel, Marx, Gramsci, Freud, Heidegger, Lacan; para continuar después con los desarrollos de Althousser, Foucault, Badiou, Laclau, Negri, Zizek. Alemán no piensa solo, lo hace con otros, sabedor de la necesidad de articular saberes en un momento histórico complejo y reflexionar sobre qué es lo que tienen para decirse filosofía, psicoanálisis y política. Asume la responsabilidad sobre su enunciación. Su claridad y esfuerzo de trasmisión es necesaria y se agradece.

El libro está estructurado en 4 puntos, que bordean la situación en su recorrido histórico, la describen y nos permiten situarnos en el momento actual: I Del Siglo XX de la Revolución al Horizonte actual de la Emancipación, II Itinerarios teóricos sobre la Emancipación, III Otra Izquierda Nac. & Pop. y IV dos anexos imprescindibles sobre Feminismo, Técnica y Olvido en Heidegger.

Alemán habla de la política y el psicoanálisis como “conjunción inestable de piezas que no encajan”, donde no hay complementariedad posible, pero que, aun así, necesitan ser pensadas; de cómo es necesario volver a Freud, a Marx, a Heidegger, intervenidos por Lacan, para pensar lo político. Así constataremos cómo aparecen diversos conceptos de estos autores de forma directa o transversal a lo largo de todo el texto. Sólo es posible pensar la hipótesis de la Emancipación, dirá, si tenemos en cuenta el discurso capitalista, el superyó freudiano, la plusvalía marxista y la técnica heidegeriana.

En primer lugar, es central la definición del discurso capitalista tal y como fue descrita por Lacan, su circularidad infinita, su potencia ilimitada y sin cierre. Frente a la misma, Alemán propone la Emancipación y las lógicas necesarias para pensarla, en tanto asume que se han roto todos los pactos y diques en los que se enmarcaba la relación entre capitalismo y democracia. En la que (ya) se aventura como una crisis de representación sin precedentes.

Pensar la emancipación, implica, hacer el duelo por la revolución y establecer aquello que distingue a un término del otro. En este punto piensa la revolución tal como Lacan la planteó, como retorno al mismo lugar. La emancipación no posee una ley histórica que asegure su acontecer, la emancipación tiene como material común la lengua, lugar de trasmisión de los legados simbólicos.

El neoliberalismo lleva a la existencia misma de los individuos a comportarse como una empresa, un sujeto que se engendra ilimitadamente en el capital financiero. Es así que resulta atractiva la promesa de proyectar la propia vida como empresa, aun así no hay Crimen Perfecto, ya que como Alemán nos advierte no debemos concebir al sujeto como constituido por el poder, porque el suelo original del sujeto es el lenguaje.

Para ello es fundamental situar el lugar de la lengua, para Lacan “discurso” “es la matriz de cualquier acto en que se tome la palabra…”, “…el significante es la causa del discurso, y el discurso en tanto lazo social se soporta en el lenguaje… Si el inconsciente está estructurado como un lenguaje, el discurso es el armazón fundamental que hace posible que cada uno encuentre la necesaria barrera al goce para constituir el lazo social. El discurso es el modo en que cada uno habita en el lenguaje”.

Es necesario comprender el momento actual, pensar de qué están hechos los sujetos, qué los atraviesa, cuál es su estofa, ya que “una civilización siempre se sostiene de un modo esencial en la propia constitución turbulenta de un sujeto y su oscuro modo de gozar”, diferenciar sujetos (sexuados, hablantes, mortales), de subjetividades, ya que el discurso capitalista pretende colonizar todos los ámbitos de la experiencia humana.

En este punto del libro se abre un interesantísimo debate con distintos autores contemporáneos, sobre cuál sería hoy el sujeto de la historia. Teniendo en cuenta la figura de un nuevo amo del capitalismo (encarnado actualmente por la derecha neoliberal), será necesario preguntarse por un sujeto político que haga de límite a este amo. Propone abrir un necesario debate sobre cómo funciona el odio, la pulsión de muerte y las identificaciones, presentes en los sujetos singulares, en lo político.

La emancipación es una apuesta sin garantías, sin formulas preestablecidas a priori. ¿Para que esta emancipación ocurra, qué sujeto ha de advenir? Se pregunta Alemán. Por ello retoma en el texto uno de sus sintagmas más potentes Soledad : Común, esta conjunción disyuntiva que plantea un sujeto que, sin perder su singularidad, lo incurable, lo propio, sea capaz de hacer en lo colectivo, de construir con otros una voluntad hegemónica. Remarca e insiste en la diferencia entre sujeto y producción de subjetividad (propia de los sistemas neoliberales, en determinados momentos históricos).
También insiste en que todo proyecto emancipatorio debe tener en cuenta “las malas noticias”, insoslayables, ya apuntadas por Freud “relativas a la pulsión de muerte, el superyó, las instancias fabricadoras de seres deudores y culpables, la compulsión a la repetición y a los destinos fallidos y a las distintas versiones de retorno de lo mismo”.

Alemán frente a la idea circundante de una posible “mutación antropológica” de los sujetos (como resultado de los avances técnicos), propuesta por algunos autores de ciertas corrientes teóricas como el aceleracionismo, recuerda que la matriz constitutiva del sujeto es el lenguaje, ahí está el origen de la fractura, la división, lo incurable, y lo que hace que el sujeto sea capaz de plantear una objeción al discurso capitalista, “pues únicamente la fidelidad al sujeto hace posible la condición fundamental de una emancipación”.

¿Que sería una lógica emancipatoria? Una hegemonía que no se disuelve, que se plantea qué se debe conservar, teniendo en cuenta la constitución del sujeto hablante, sexuada y mortal (materialismo de lo real), fuera del circuito de la mercancía. Entendiendo que la hegemonía no es una mera voluntad de poder, que no es pensable como mera contra experiencia del neoliberalismo que se postule sin más como otro universal, ya que implica aquello que es real y síntoma de toda construcción política.

Este “saber hacer” con la brecha y con lo que falta constituirá la hegemonía para el autor del libro. Hegemonía que tiene que ver con la imposibilidad y no con el poder, entendiendo como poder “todo aquello que, con sus dispositivos, preserva la reproducción indefinida de lo social”. El poder neoliberal está en la lógica del todo, la hegemonía en la del no-todo.

Teniendo en cuenta la complejidad de este tiempo, la dificultad para abordar lo social que actualmente está inmerso en la digitalización de todas las formas de comunicación y de hacer lazo con los otros. Alemán insiste en la importancia de remarcar la diferencia entre lo político y lo social. Lo político como la instancia en la que puede ser articulado un proyecto transformador de lo social entendiendo que la relación entre ambos no está definida de antemano ni preestablecida. Es necesario encontrar una práctica articulatoria de los discursos que atraviesan los movimientos de lo social. Lo social se reactiva a partir de lo político, aunque también es el lugar que se resiste a dejarse abordar por lo político. Aquí tiene muy en cuenta los trabajos y desarrollos teóricos de Laclau.

Existen en la actualidad movimientos sociales que merecen ser pensados y analizados, sobre todo en América latina, en la lógica de lo político que intentan efectuar una trasmisión a lo social de una dimensión igualitaria justa, con un horizonte emancipatorio.

Estas categorías pueden permitirnos entender la complejidad discursiva de la reciente campaña política española atrapada en el pragmatismo de los discursos centrados en la mera gestión de la vida sin tener en cuenta el plano ideológico y sus derivas materiales.
Quizás uno de los elementos más innovadores que introduce el libro de Jorge Alemán sea aquel que nos invita a pensar cómo “introducir el deseo en la política” asumiendo la brecha y la falta constitutiva del sujeto, que podemos ver trasladada al campo de lo social.

El ejercicio teórico que Alemán propone en este libro es dialéctico y articulable a la realidad, está en la lógica misma del análisis y nos propone que asociemos, trabajemos, con los significantes instalados en lo social.
¿Porque Capitalismo. Crimen perfecto o emancipación, de Jorge Alemán, es un libro urgente?

“… no se trata de liberarse o de transgredir nada, porque es el propio dispositivo neoliberal el que va disolviendo los límites. Por lo tanto, ahora es un uno el que debe autoimponerse límites, negarse a ver determinadas imágenes, no aceptar determinadas ofertas, sustraerse de determinadas escenas, rechazar algunas invitaciones y apartarse de todo aquello que quiera transformar a la realidad en un orden pornográfico donde se pueda representar todo. Incluso, dado que uno de los modos privilegiados del poder es intimidad con cualquier tipo de intimidación o calumnia, habría que ser muy serio al respecto de la propia vida cotidiana, la cual está cargada de difamaciones, criticas, insultos y descalificaciones que incluyen a los cercanos. En esas ‘habladurías’ se goza de ello. Por lo cual se impondrá trabajar con la propia ‘malidicencia’ y su oscura satisfacción. En ella subyace uno de los resortes del nuevo posfacismo que se extiende por los rincones más íntimos del lazo social”.

Del sujeto a lo social pasando por lo político, es ahí donde nos la estamos jugando, en una realidad constitutivamente construida por el discurso. A sabiendas de que existe una “brecha ontológica” entre discurso y realidad.

Alemán nos propone seguir pensando la Emancipación para impedir que el crimen sea perfecto, como apuesta indecible, sin teleología, carente de garantías. Sin plenitud, una emancipación que asuma la diferencia ontológica que nos constituye, su imposibilidad, la Emancipación como propiedad universal de lo inconsciente político.

Lugar donde se pone en juego el antagonismo, como lo real de la política, con sus efectos, poniendo a la sociedad frente a su imposibilidad constitutiva. Para la Izquierda Lacaniana (otro sintagma fundamental en la obra de Alemán) el conflicto es central en tanto condición de posibilidad de justicia social. La dislocación es la precondición del antagonismo, dislocación como brecha negativa imposible de suturar, se inaugura como crisis de legitimidad, crisis orgánica. El malestar nunca se traduce de modo inmediato en lo político. Ya que el antagonismo no tiene identidad.

Destaca finalmente la importancia del discurso feminista en la actualidad, la necesidad de un feminismo que tenga en cuenta las herramientas que pueda aportar el psicoanálisis. Poniendo en valor la importancia de Movimientos feministas que han adquirido un activo rol político y social, que cuestionan los modelos patriarcales tradicionales. Aquí también resulta necesario entender cómo funciona la relación entre política y sujeto, teniendo en cuenta que como efecto del discurso capitalista asistimos a una desvirilización, como declinación definitiva de la función paterna. Afirmando que la violencia machista está más relacionada con la impotencia y la destitución viril, la caída de los nombres del padre, el declive de las figuras masculinas con autoridad simbólica, actualmente socavadas por el neoliberalismo, donde toda autoridad se ha convertido en inconsistente y efímera. Un debate abierto, en el que las lógicas de la sexuación de Lacan pueden realizar importantes aportes.

Es una constante de este libro, esclarecedor, la frase de Gramsci “pesimismo de la razón, optimismo de la voluntad” que Alemán hace suya.

 

Notas:

Todas las citas son de Capitalismo Crimen Perfecto o Emancipación. Jorge Alemán. Ed Ned, 2019.