Carlos Fernández de Castro

TOTAL OBRA t.

 

 

LA MUJER EN EL TEATRO:

Un recuerdo de las primeras intelectuales españolas en los tiempos del “Me too”.

 

En primer lugar, quisiera decir que este texto se ha ido transformando en un texto polifónico vinculado a un tema polifónico por excelencia: el feminismo, el mundo femenino, la mujer.

En el mes de febrero de 2018 fui a ver la función teatral “Beatriz Galindo en Estocolmo”, que me producía mucha curiosidad porque se trataba de la vida de cinco mujeres, trabajadoras, brillantes, exitosas, pero cuya obra fue poco recordada por la historia.

Eran mujeres del período de entre guerras que constituyeron, en su momento, una avanzadilla política e intelectual muy importante, si bien hoy en día son bastante desconocidas. El texto de la obra es de Blanca Baltés y fue dirigida por Carlos Fernández de Castro que escribió algunas cuestiones interesantes sobre la igualdad en el programa de entrada. Todo esto ocurrió a los pocos meses de la declaración del me too y esta entrevista se realizó unos días después de la increíble manifestación por el día de la mujer del ocho de marzo.

Para mí en el teatro se entrecruzaron, por un lado, el discurso de estas “heroicas” que habían sido silenciadas y, por otro, un momento de espíritu contrario al silencio, ya que estábamos en medio de una ebullición en torno al feminismo que invitaba a interrogar por el lugar actual de la mujer.

Me pareció interesante escuchar los comentarios de las actrices sobre la voz de estas mujeres y hacer una entrevista al director para que nos cuente sus puntos de vista, como una pequeña contribución para poner sobre la mesa la actividad de estas mujeres, las de entonces y las de ahora.

Como decíamos, bajo la alargada sombra de Beatriz Galindo, “La Latina” (1465-1534), se nos presenta a este grupo de grandes mujeres, pioneras en la lucha por las libertades, todas ellas intelectuales y activas políticamente en un mundo de hombres, en un tiempo brillante que se denominó “la edad de plata de la cultura española”. En este convulso primer tercio del siglo XX consiguieron llegar a altas cotas de reconocimiento y respeto intelectual. Posteriormente todas ellas, Clara Campoamor (1888-1972), Isabel Oyarzabal (1878-1974), Victoria Kent (1898-1986) y Concha Méndez (1898-1986) cayeron en el olvido y murieron en el exilio. El recuerdo de su obra y su persona se fue diluyendo, y su puesta de actualidad, gracias a esta obra, ha producido mucho interés.

Gloria Vega, que interpretó a Beatriz Galindo, dice: La primera lectura de esta obra despertó en mí emoción, interés y curiosidad, al descubrir tanto talento femenino olvidado. La indagación sobre ellas me llevó a la admiración y al reconocimiento por estas luchadoras y transgresoras que se atrevieron a “salir a la luz” pese a todos los inconvenientes sociales que suponía ser mujer y artista. ¡Bravo por ellas y su obra!

Merece la pena echar la vista atrás y conocer a “las olvidadas” que fueron pioneras en darle a la mujer el lugar que le correspondía, aunque, desgraciadamente, tras 40 años de franquismo y su huella, su labor y su presencia en la vida cultural fueron sepultados.

Durante el mes de representaciones en el María Guerrero, el público tomó partido y defensa por tanto talento arrinconado. Y así nos lo hicieron saber después de cada representación, con su aplauso efusivo, a veces con la emoción desbordada y en otras ocasiones con sus palabras a la salida.

Carmen Gutiérrez, elogia a las mujeres, al equipo y al director, y dice que Isabel de Oyarzábal, personaje que interpreta en la obra, fue la primera embajadora española, y tuvo que soportar el desprecio y la humillación del anterior embajador, que se negaba a cederle el puesto por ser mujer. Recuerda que no ha pasado ni un siglo desde este vergonzoso acontecimiento.

Ana Cerdeiriña dice que “cuando me propusieron formar parte del elenco nunca imaginé el cambio que supondría en mi cabeza…Siempre me he considerado feminista, pero el encuentro en el montaje con estas mujeres sacadas del olvido, abrió para mi la caja de Pandora y todos los espíritus que salieron de allí me invadieron haciéndome guerrera de este ejército de lucha”.

Chupi Llorente, en la misma línea, dice que “ha sido un gran placer descubrirlas y aún más poner esta función en pie. Fuimos guiadas, respetadas y valoradas no sólo como mujeres sino también como actrices por el director, con una gran generosidad hacia nuestra capacidad creadora, con escucha y respeto”.

Eva Higueras dice que “formar parte de esta función ha supuesto para mí descubrir de golpe una luz de la que apenas sabía nada. La luz deslumbrante de muchísimas mujeres valientes, talentosas, pioneras… opacadas por su propia sombra femenina, en una época en la que ser mujer escritora, diplomática, pintora, poetisa o abogada, era aún más insólito y complicado que ahora”.

Como vemos, ellas coinciden en lo importante que fue encontrarse con el pensamiento y la palabra de estas pioneras que conquistaron con su presencia áreas del saber y la política hasta entonces vetadas para la mujer.

 

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Entrevista a Carlos Fernández de Castro, Director de la obra:

– Punto de Fuga: Hola, Carlos, gracias por este encuentro. Vi tu obra, me gustó y me despertó mucha curiosidad por esas mujeres; luego vino el día de la mujer, que fue muy conmovedor en España y en Madrid. Quería preguntarte qué te llevó a elegir a estas mujeres para llevarlas a escena en este momento.

– Carlos Fernández de Castro: La elección y selección de mujeres fue una decisión de la autora. A muchas de ellas yo no las conocía pero cuando te informas te das cuenta de la gran losa que echamos sobre nuestra historia y comprendes por qué nos cuesta tanto evolucionar y la cantidad de personas interesantísimas que borramos con todos sus logros, que nos ayudarían a ser mejores y no cometer los mismos errores una y otra vez. Si además son mujeres parece que el borrado es más concienzudo.

– Punto de Fuga: ¿qué piensas de los movimientos feministas? ¿del “me too”, por ejemplo?

– Carlos Fernández de Castro: Me parece algo necesario para el equilibrio general y una evolución sana y duradera. Afortunadamente nadie se acostumbra a ser esclavo o a ser tratado de forma inferior toda la vida, por eso a lo largo de la historia siempre ha habido mujeres que han reivindicado su derecho a la igualdad. En este momento parece que el movimiento es más mayoritario que nunca y que parte del genero masculino está más concienciado.
Pero hay que estar alerta porque se esta viviendo algo muy falso, parece que hay un cierto avance de igualdad con la mujer pero ese avance lo han conseguido las mujeres de clase media-alta que están cercanas al poder y a los centros de decisiones. El resto de las mujeres han conseguido muy poco. Desde los centros de poder podrían aprovechar para tomar decisiones que las beneficien a todas pero tampoco lo hacen. Inclusive tenemos a algunas altos cargos del gobierno que han sido muy decepcionantes. Por ejemplo, hubo una gran falta de apoyo a la manifestación del día 8-III. Si desde el gobierno quisieran actuar habría una igualdad más real.

– Punto de Fuga: Hay una ideología feminista, podemos decir, pero estas señoras políticas que tu nombras tienen una ideología conservadora que no va a ir en la línea de la igualdad que plantea el feminismo.

– Carlos Fernández de Castro: Eso está claro. Se ha visto, por ejemplo, en la última manifestación el deseo de igualar, de que no haya enfrentamiento sino otra forma de encontrarse hombres y mujeres.

Si la mujer aprende de los errores del hombre, iremos a una igualdad real, si no, estamos listos. Iremos a una dictadura de tipo femenino, con la cual la sociedad seguirá siendo un desastre.

Parece claro que el camino es el del espíritu de la manifestación del día 8 de marzo, porque ahí estaba todo el mundo unido.

– Punto de Fuga: La manifestación fue increíble, pero ¿cuál sería el paso siguiente?

– Carlos Fernández de Castro: Al día siguiente habría que forzar a actuar, de alguna manera, primero a las mujeres que no quisieron participar y que, sin embargo, están en puestos como para tomar decisiones. Si no, no hay una lucha por la igualdad, hay una lucha de clases.

– Punto de Fuga: ¿Crees que las mujeres más poderosas y con más recorrido están por la labor de cambiar algo?

– Carlos Fernández de Castro: No, ellas no quieren cambiar nada. Hay que hacer lo que hacen los jubilados, ellos no se van, insisten, y esa es su fuerza. Tenía que haber un grupo de mujeres permanente en las cortes diciendo “para cuándo cambia esto de verdad” y señalando a los que podrían hacerlo y no lo hacen.

– Punto de Fuga: Esto resulta problemático porque el feminismo radical transforma a las mujeres. Ellas, a veces, toman el lugar de poder que tienen los hombres. Ahí se plantean algunas cuestiones muy importantes para todos: ¿Qué es ser una mujer? ¿Cuál es su lugar?

– Carlos Fernández de Castro: Hay un grupo grande de mujeres que lucha por la igualdad, pero ese es un tema que tiene pendiente el feminismo en general, porque hay mujeres que están contentísimas en la situación en la que están mientras otras luchan por la igualdad.

Hoy en día esta lucha está consiguiendo otras cosas, por ejemplo, está apareciendo una diversidad dentro del mundo del hombre que antes no existía. A muchos varones nos han educado en la lucha dentro del mundo masculino, que es muy competitivo y machista. Muchos hemos vivido, sin embargo, toda la vida con libertad y normalidad la diversidad de todo tipo. Pero ahora, por conservar o conseguir un trabajo tenemos que luchar contra los otros hombres, contra los colectivos LGBT y contra las mujeres, y cada uno con su cuota de “igualdad” y sus afinidades.

– Punto de Fuga: En el mundo del teatro, ¿cómo se vive el feminismo?

– Carlos Fernández de Castro: El mundo del arte es muy respetuoso con la diversidad, lo ha sido siempre y lo sigue siendo. Aunque haya algunas injusticias, aquí no se produce una guerra de sexos. Sin embargo, sí pueden surgir problemas en el ámbito oficial.

Es importante que las mujeres tengan su discusión interna, en los distintos ámbitos, sobre los méritos que tendrían que tener para ocupar lugares por paridad.

Como he dicho, es un mundo donde pasan cosas injustas en todos los sentidos: por ejemplo, algunas mujeres que aceptaron tener aventuras sexuales hace años y ahora las denuncian, eso lo hemos visto en EE.UU. y sólo sirve para producir daño retroactivamente y crear una sombra de sospecha sobre las verdaderas intenciones.
Hombres y mujeres deben luchar por la igualdad y por la libertad, en ese sentido en este país estamos yendo para atrás, siempre estamos recortando.

– Punto de Fuga: Estuve viendo un programa de televisión que trataba sobre este grupo de mujeres, es muy impresionante ver el lugar que tenían ellas y su discurso. Luego, a vuelta de página, vino la persecución y la destrucción. Es increíble porque había un empuje político y cultural que fue arrasado y así quedó, arrasado. Más tarde, en la democracia vinieron otros movimientos simpáticos pero más ligeros como la movida; sin embargo, lo anterior casi desapareció.

– Carlos Fernández de Castro: Somos un país de individualidades y con muy poco sentimiento colectivo, el movimiento de teatro independiente ocurrió durante la época de Franco y te encontrabas luchando en contra de la situación política, jugabas contra un entorno que era muy duro, podías ir a la cárcel. Casi toda esa generación, cuando Franco muere, hace justo lo contrario de aquello por lo que había luchado en su época. El teatro independiente era un movimiento absolutamente igualitario, entre hombres y mujeres pertenecientes a cualquier estamento social. Todos luchaban por el teatro y también por un tipo de teatro, enfrentado al teatro comercial. Muchos de los de esa época están ahora sentados en las poltronas, haciendo lo contrario de lo que predicamos.

– Punto de Fuga: ¿Cómo hiciste tú con eso?

– Carlos Fernández de Castro: No hice nada porque no me gustaba ese juego, es una decisión personal; en la sociedad que vivimos para que te den determinados puestos tienes que pagar un precio y yo no he querido pagarlo.

– Punto de Fuga: Carlos tuvo ofertas interesantes pero quiso hacer su carrera con su propio esfuerzo, un poco como una rebeldía, como ha dicho. Había un juego instalado que no quiso jugar porque estaba enamorado de la profesión y quiso recorrer todos los pasos por su cuenta. Luego contingentemente trabajó con M. Narros y con José L. Gómez y se dio cuenta de que le gustaba la dirección y ya no ha parado nunca.

En tu vida cotidiana, ¿Qué lugar tiene la cuestión de las mujeres?

– Carlos Fernández de Castro: En el mundo diario no hay ningún problema, nunca he sentido que hubiera desigualdad, en cambio, en el mundo institucional es distinto. En la época del teatro independiente todos éramos iguales, no así en el mundo oficial, que es temporal. Insisto con que las mujeres deberían tener una conversación interna vinculada a estas cuestiones, hasta qué punto se pueden aprovechar las circunstancias de hoy, la paridad, para medrar a nivel personal. La situación es muy difícil, surgen ejemplos de la vida cotidiana donde las mujeres se comportan con una “autoridad”, podríamos decir, que no es fácil de llevar. Tanto en el trabajo como en la calle, andando o conduciendo. Esto es algo que tiene que asentarse. El mundo de los hombres, tan competitivo, está ahora en las mujeres, es “quítate que vengo yo”. Ya se encontrarán circunstancias mejores para todos.

– Punto de Fuga: Yo veo que hay un igualamiento que se está produciendo más por el lado masculino que por el femenino, lo cual está bien, porque el hombre también tiene que cambiar. Por eso decía que hay cuestiones como “¿qué es una mujer?” que quedan por responder. Hay un empuje a la masculinización.

– Carlos Fernández de Castro: Igual es el hombre el que se tendría que igualar a la mujer y hacerse más sensible, más astuto, más listo. No creo que sea una buena idea la de la mujer igualándose al hombre.

Hay varias conversaciones que deben producirse. Tiene que haber igualdad en derechos y oportunidad, pero a mí me gustan las mujeres, no quisiera estar con una mujer-hombre. Lo mejor que tenemos es que no nos parecemos en nada.

Cuando yo dirijo esta obra lo hago de una forma muy libre, son cinco actrices y lo hago de una forma igualitaria. Ellas a veces se quedan asombradas porque, en general, los directores no dejan participar. Yo permito hablar, probar, equivocarse y no he tenido problemas por esto. No sé si hay una igualdad posible pero puede haber un respeto de entrada. Mira a Isabel Oyarzabal en los años 30…

– Punto de Fuga: ¿Tú has tenido problemas por ser abierto?

– Carlos Fernández de Castro: Yo sé el poder que tengo y que soy el director, por lo que tengo el control final, como es mi obligación, pero quiero dejar al intérprete la libertad, dentro de lo pactado, de desarrollar su creatividad, no puedes convertir el escenario en una oficina, esa sería la muerte del teatro.

– Punto de Fuga: El tiempo, que es un amo muy autoritario, nos hace terminar. Quedemos emplazados para seguir conversando en otra oportunidad. Surge el tema de la política que es otro capítulo muy importante. Lo dejamos para la próxima.
Le agradezco a Carlos su tiempo y su entusiasmo, ya volveremos a vernos.