Carlos Varela

 

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  • “…al haber sido asesinados sus padres por el narcotráfico, y en esa función de duelo absoluto, de soledad absoluta, nosotros damos un soporte simbólico a esos niños para que puedan tramitar el duelo y sostener la pérdida”.
  • “…asumir la posición que el tiempo nos demanda, es decir, no estar acartonados al encuadre. No meter, como los avestruces, la cabeza en el hoyo y sacar el culo hacia fuera para que lo pateen, sino dar la cara y tener un deseo decidido”.
  • “…denunciar esa miseria psicológica y las mentiras que la modernidad nos lanza a la cara, que son formas ideológicas de amordazarnos, de someternos”.

 

Psicólogo, psicoanalista, Doctor en Educación, profesor e investigador. Titular de la Cátedra Freudiana y Lacaniana, Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Sinaloa, México.

Carlos Varela ha publicado: Psicoanálisis, educación y locura, Una pasión por el saber, La normalización del mal.

 

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– Punto de Fuga: ¿Cómo crees que se puede preservar lo que es propio del psicoanálisis dentro de una institución?

– Carlos Varela: En la parte que a mi corresponde, en mi entidad geográfica, en Sinaloa, México, hemos hecho un poco lo que ha planteado Judith Miller.

Curricularmente al psicoanálisis se lo ha expulsado de la universidad. Pero nosotros de manera tramposa lo hemos introducido por la ventana, es decir, hacemos existir el discurso del psicoanálisis haciendo trampa. Esto es, en asignaturas que tienen que ver con un perfil de orden laboral como son las entrevistas.

En ese instante nosotros vemos la pertinencia del currículum que nos hacen dar, que nos hacen ofertar e inmediatamente hablamos sobre la cuestión de la entrevista, del sujeto, y no nos queda más que toparnos con su división subjetiva, y en ese instante recurrimos, queramos o no, a lo inconsciente, y eso viene a chocar con el dispositivo formal de la universidad que curricularmente no toma en cuenta el inconsciente pero que tropezamos en la escuela con lo inconsciente. Y en ese momento hacemos trampa.

Si por ejemplo tengo 6 meses para trabajar sobre “teoría y técnica de la entrevista” ya tengo 3 meses que ocuparme de un sujeto y su división. Y entonces canalizo lecturas desde la orientación lacaniana que tienen que ver con su pertinencia y con su puesta en escena.

– Punto de Fuga: Personalmente me gustaría si pudieras contarnos algo respecto de la labor que estás realizando en Sinaloa con la Cátedra freudiana y con ese grupo de jóvenes entusiastas a los que transmites el psicoanálisis.

– Carlos Varela: Yo tengo alrededor de 14 ó 15 años con el Seminario ininterrumpidamente. Eso hace que yo tenga un compromiso bajo la lógica de un psicoanálisis en intensión y en extensión, es decir, frente a los discursos que se oponen al florecimiento de este saber.

Solamente queda una alternativa en Culiacán, Sinaloa. En la universidad no hay psicoanálisis. Eso hizo que yo me hiciera cargo de esa responsabilidad y en ese momento asumiera la estafeta de ofertar un discurso que sea pertinente, un discurso que sea subversivo, un discurso que rompa con las normas y un discurso que no tenga la dirección del discurso del Amo.

Entonces yo abrí un seminario semanal donde tocamos temas referentes a la práctica, a un quehacer enmarcado en la clínica, es decir, ¿hacia dónde va dirigido el seminario? El seminario es un seminario abierto, ahí puede concurrir cualquier persona de cualquier estatus, no se les cobra a las personas y el objetivo es inducir algunas lecturas críticas, tener algunos planteamientos de presentación de casos clínicos y, ahí, hacer puntaciones, reflexiones lógicas con respecto al caso, interpretaciones que, si no son finalidades últimas, tienen una función de crear olas, de crear dudas o de crear preguntas que permiten alojar precisamente el deseo por el saber. Ese deseo por el saber se está promoviendo constantemente cada semana y hace que la gente confluya al seminario.

Que sea el único dispositivo que hay en Sinaloa para hacer este tipo de oferta educativa, de formación teórica pero que, además, nos sirve extracurricularmente en la universidad porque te da elementos de intervención clínica en nuestro dispositivo que es la escuela primaria de orden público, es decir, ¿qué trabajamos nosotros en el seminario? Cuestiones teóricas complejas como el nudo borromeo, algunas fórmulas lacanianas, sin ser expertos, pero que ayuden a soportar formalmente una práctica.

Por otro lado, dar certidumbre técnica a los jóvenes que intervienen con niños en escuelas que han sufrido el embate del crimen organizado, al haber sido asesinados sus padres por el narcotráfico, y en esa función de duelo absoluto, de soledad absoluta, nosotros damos un soporte simbólico a esos niños para que puedan tramitar el duelo y sostener la pérdida y es un trabajo que el seminario permite operar de manera técnica, es decir ¿qué trabajamos en el seminario? Un dispositivo teórico, un dispositivo clínico y un dispositivo epistemológico.

Estos tres nudos borromeos enlazados a una práctica para sostener la apuesta de la orientación lacaniana en Sinaloa.

– Punto de Fuga: Es maravilloso tu deseo, tu empuje, la firme convicción de que ese espacio ha de ser creado. Además ha tenido bastante buena acogida ¿no?

– Carlos Varela: Nosotros hemos tenido reconocimiento a nivel estatal, de tal suerte que el dispositivo recibe del Centro de Investigación Nacional de “PROMEP”, y con “ASID” que es quien apoya los trabajos de investigación científica, apoyo para hacer una intervención clínica que nosotros llamamos clínica del lazo social.

Clínica del lazo social es plantear la reinserción de aquellos niños que son hijos del infortunio, del narcotráfico, que son hijos de padres desaparecidos, de padres asesinados por los sicarios. Nosotros los recuperamos, los inscribimos y los reinscribimos otra vez en las escuelas públicas para que puedan tener cierto tipo de lazo social. Y el dispositivo y la orientación lacaniana permiten que el niño se sostenga, que tenga un lugar a donde ir, un lugar donde tramitar el duelo y eso, a nosotros, nos hace tener un compromiso, un deseo decidido por sostener esa apuesta.

 – Punto de Fuga: Más allá de los fundamentos “control, análisis y estudio” ¿Tú que recomendarías?

– Carlos Varela: Hacer un psicoanálisis más implicado. Más implicado en asumir la posición que el tiempo nos demanda, es decir, no estar acartonados al encuadre. No meter, como los avestruces, la cabeza en el hoyo y sacar el culo hacia fuera para que lo pateen, sino dar la cara y tener un deseo decidido. Pero, sobre todo, dar respuesta a los avatares que nos presenta la modernidad, es decir, un psicoanalista abierto con el correr de los tiempos, un psicoanalista que, si bien no es un sábelotodo, sepa, desde su práctica, dar, de manera concreta y concisa, una respuesta a los malestares de la subjetividad moderna.

Estamos convocados, nosotros los psicoanalistas, a estar replanteando, teórica y epistemológicamente, el psicoanálisis. Pero además también estamos convocados a responder por los malestares de la época moderna. Es decir, es un psicoanálisis implicado. Lejos de la monotonía y de la soledad del diván, tenemos que dar la cara. El psicoanálisis requiere siempre la apuesta, es decir, y enfrentar los retos. En su momento el psicoanálisis fue criticado porque hacia solamente el trabajo de estar encerrado en las cuatro paredes del diván.

Hoy el psicoanálisis nos exige un confrontamiento más con lo real de la vida cotidiana y responder los retos que la modernidad nos lanza, es decir un psicoanálisis más comprometido, un psicoanálisis más lúcido, menos encorsetado, que siga menos los protocolos, que sea más abierto e inclusive, algunas veces, romper con el tradicional diván e ir a escuchar ese malestar que está en la escuela, escuchar también el discurso de lo político, de la alienación, hacer una confrontación epistemológica con la psiquiatría, con la psicofarmacología, con las formas de alienación que están al orden del día, es decir, tenemos que tener esa mirada y estar ciertos en lo que dice Eric Laurent:

Como psicoanalistas denunciar esa miseria psicológica y las mentiras que la modernidad nos lanza a la cara, que son formas ideológicas de amordazarnos, de someternos, de anudarnos, de alienarnos al Otro del mercado, al Otro de la psiquiatría, al Otro de la salud mental. Es decir, haríamos una suerte de anormalizarnos en lugar de normalizarnos.