Emilio Vaschetto

Foto Vaschetto.

 

  • “…el Otro ha cambiado, luego, la definición de inconsciente se ha modificado. Freud, Lacan, Miller han ido mutando esa definición de inconsciente”.
  • “…lo que pasa en un determinado lugar, en una determinada sociedad, en una época dada, con un estatuto de inconsciente determinado. Entonces, tenemos que hacernos sensibles a eso”.
  • “…el psicoanálisis está destinado a fracasar. Eso tenemos que tenerlo en perspectiva”.

 

Emilio Vaschetto es psiquiatra y psicoanalista. Miembro de la EOL, de la AMP y del Centro Descartes. Docente del Instituto Oscar Masotta. Médico psiquiatra del servicio de salud mental del hospital Central de San Isidro donde coordina el equipo de urgencias subjetivas. Ex – presidente del “Capítulo de Epistemología e Historia de la Psiquiatría” y miembro del Comité Científico de APSA. Junto a Juan Carlos Stagnaro y otros colegas fundó la Red Iberoamericana de Historia de la Psiquiatría.

Ha publicado:
Ser loco sin estar loco (Grama 2018), Los descarriados: clínica del extravío mental : entre la errancia y el yerro (Grama, 2010), Depresiones y Psicoanálisis (Grama, 2006), Urgencias en la salud mental en La urgencia generalizada: la práctica en el hospital (Grama, 2004).

 

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– Punto de Fuga: Si todo sigue como hasta ahora, en esta sociedad nuestra ¿En qué lugar te imaginas al psicoanálisis de aquí a 25 años por ejemplo? ¿Se tendría que adaptar para sobrevivir en instituciones, perdería su carácter incómodo?

– Emilio Vaschetto: La perspectiva del psicoanálisis depende de qué definición de inconsciente manejemos. En ese sentido hay que escuchar lo que viene diciendo Jacques-Alain Miller en este último tiempo respecto de la idea de parlêtre. Algo ha cambiado respecto de la definición de inconsciente. Lacan mismo se va sacando de encima esa vieja definición freudiana que, a su vez, Freud mismo también quiso sacarse de encima porque le resultaba incómoda.

Si uno lee por ejemplo Moisés y la religión monoteísta, lo que dice Peter Sloterdijk -que no es psicoanalista-, es que Freud se encargó en todo el texto de no mencionar la palabra inconsciente. Y por algo es. En lugar de la palabra inconsciente el término que utiliza Freud es Entstellung que quiere decir algo así como: desfiguración, dislocación, desplazamiento hacia otra parte. Lo cierto es que en ningún momento menciona la palabra Unbewusst (inconsciente). Lacan mismo, hacia el final de su enseñanza, hace del Unbewusst, el Une-bévue, una equivocación, la una-equivocación, es decir, transforma el inconsciente en una equivocación de la consciencia. Todo eso para redefinir o repensar un concepto capital con el que se fundó el psicoanálisis mismo. Ahí tenemos una primera subversión.

– Punto de Fuga:  ¿Depende entonces de cómo se conceptualice el inconsciente?

– Emilio Vaschetto: Claro. Si quieres pensar en el futuro del psicoanálisis habrá que ver qué definición de inconsciente utilice.

Otra cuestión es que el inconsciente, según advierte con claridad Lacan, no tiene un estatuto óntico sino ético. Con lo cual los cambios antropológicos producen nuevas transformaciones del Otro y, consecuentemente otro inconsciente, una nueva versión del inconsciente. Sin llegar a la idea de un inconsciente colectivo, pero no podemos negar que se trata del discurso del Otro. Entonces, el Otro ha cambiado, luego, la definición de inconsciente se ha modificado. Freud, Lacan, Miller han ido mutando esa definición de inconsciente.

Tomemos la cuestión clínica, pues hay que ver qué pasa con las consultas hoy. Por ejemplo, si las histerias que recibimos hoy son las mismas que recibía Freud. No es así. La histeria freudiana era una neurosis producto de una determinada epidemia social que incluso en Francia tuvo un estatuto muy específico. En Argentina tuvo otro. Yo tuve la oportunidad de investigar seriamente el auge de las locuras puerperales por ejemplo (las locuras que aparecen después de parir). En el momento en que a las mujeres pobres e inmigrantes se las empujaba a parir en los hospitales, en las instituciones, sin ninguna seguridad sanitaria, el temor a morir o a volverse loca estaba ahí, a la vuelta de la esquina. Quiero decir, es un estatuto específico y local de la neurosis, de la histeria en este caso, que producía locuras, dejando de lado las psicosis desencadenadas por la coyuntura dramática del acto de parir, que Lacan le da un estatuto también muy específico en el texto De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis.

Estoy hablando de lo que pasa en un determinado lugar, en una determinada sociedad, en una época dada, con un estatuto de inconsciente determinado. Entonces, tenemos que hacernos sensibles a eso para considerar lo que va a pasar en el siglo XXI.

Segunda cuestión ¿Futuro del psicoanálisis? No hay futuro. Eso es lo que dice Lacan en La Tercera, si el psicoanálisis sobrevive va a ser una religión, y si es religión no es psicoanálisis. O sea, que el psicoanálisis está destinado a fracasar. Eso tenemos que tener siempre en perspectiva. Y tiene que fracasar, como dice Beckett, de la mejor manera.

¿Podemos pensar un psicoanálisis amplio? ¿Pensar, de ahora en más, el psicoanálisis mundialmente? Me parece un poco inasible, creo que este momento del Congreso de la AMP sobre las “psicosis ordinarias” nos invita a pensar el psicoanálisis de manera discreta y regionalmente. Es preciso considerar que el psicoanálisis en Latinoamérica o más aún, el psicoanálisis en Buenos Aires, no es aquél de las provincias argentinas como Córdoba o Jujuy. Es muy diferente lo que pasa en el Río de la Plata que lo que pasa hacia el interior de las provincias. Y a su vez, es muy diferente lo que pasa en Latinoamérica de lo que pasa en Europa; o incluso de lo que pasa en Francia y lo que sucede en Alemania, por ejemplo.

Entonces hay un salto que es necesario contemplar y que, me parece, invita a una dimensión casi de “epistemologías regionales del psicoanálisis” -si se me permite la licencia. Si ustedes leen por ejemplo el libro de Carmen González Táboas La cita fallida I, II y III, prologado excelentemente por Gustavo Dessal, me parece que ella orienta las cosas en esa misma perspectiva: ¿qué pasa con el psicoanálisis?, ¿qué pasa con el inconsciente?, ¿qué pasa a nivel regional?… Al mismo tiempo, uno está obligado a pensar el caso por caso. Pero es imposible admitir la perspectiva del parlêtre sin la tierra donde se cosechan los síntomas.