Enric Berenguer

 

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  • Masotta era alguien que te daba la palabra inmediatamente”.
  • Uno tiene que pensar que tiene algo que aportar al psicoanálisis”.
  • El psicoanálisis está articulado con la subjetividad de su época”.

 

Psicoanalista. Licenciado en Psicología Clínica. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, Analista Miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (ELP) y de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL). En la actualidad es el presidente de la ELP.

Ha publicado artículos en varias revistas de psicoanálisis.

Entre sus traducciones destacan los libros IV, V, VIII y X de El seminario de Jacques Lacan (Paidós).

Es autor de: ¿Cómo se construye un caso?, Ed. Capitón. col. Seminarios Clínicos, Psiconálisis: enseñanzas, orientaciones, debates, Ed. UC Guayaquil, La significación del falo, Cuadernos del Ines, Nº 3,“Lo social, salvo el amor”, Serie Conferencias Públicas, nº 2, NEL Bogotá 2009, “Elogio de la angustia”, Serie Conferencias Públicas, nº 3, NEL Bogotá 2010, “Paternidad vs. Parentalidad”, Cuadernos del Cid, nº 5, Nel Bogotá 2006, “Depresión y rectificación subjetiva”, en Depresiones y psicoanálisis, Ed. Grama, 2006, “Un sujeto que no atiende (al significante)”, en DDA, ADD, ADHD, como ustedes quieran, Ed. Grama, 2006.

 

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– Punto de Fuga: ¿Cómo conociste a Oscar Masotta?

– Enric Berenguer: Yo conocí a Oscar Masotta porque en ese momento me estaba empezando a aproximar al psicoanálisis, a través de lo que en ese momento era la IPA en Barcelona, en concreto un grupo de kleinianos. La verdad es que me interesaba el psicoanálisis por mi conocimiento previo de Freud y ese discurso, mucho más escorado hacia un kleinismo en el que se hablaba poco de Freud, no me interesaba.

Eso me hizo estar abierto y cuando supe que había un argentino que estaba empezando a dar unos seminarios aquí de lectura de Freud, también que era alguien que era lector de Lacan, me interesó mucho porque eso estaba excluido en la formación que, hasta aquel momento, me habían ofrecido.

Como era un joven con inquietudes intelectuales y me interesaba leer a Freud de verdad, pues acudí y me encontré con Masotta, que recién empezaba a hacer sus grupos de estudio en Barcelona.

En aquella épocanos reuníamos en el estudio de Josep Guinovart, el pintor catalán, porque Masotta todavía no tenía un lugar. En los primeros encuentros estábamos rodeados de cuadros muy bonitos. En el grupo en el que había personas del mundo de la cultura (pintores, un filósofo, una cantante… ). Yo, que era el más joven de mi grupo, estaba por empezar psicología pero, antes de empezar mi carrera de psicología, ya había estado en un primer encuentro con Masotta.

Era un momento interesante, de apertura, recién cuando se empezaba a acabar la dictadura. Digamos que el final del régimen franquista nos hacía estar a los jóvenes muy ávidos de otras cosas.

– Punto de Fuga: ¿Cómo eran esos grupos de estudio?

– Enric Berenguer: Lo que proponía Masotta era un recorrido de textos. Un orden razonado de textos de Freud, a partir de la hipótesis del inconsciente fundamentalmente, combinado con algunas lecturas de Lacan, sobre todo el “Seminario de la carta robada”.

Era una disciplina de la lectura. Era leer en serio, con una responsabilidad: de entrada tú ya tenías que leer y después exponer los resultados de tu lectura.

Por ejemplo, a mí me tocó el texto de “Introducción del narcisismo”. Yo en aquel momento era muy joven, pero Masotta era alguien que te daba la palabra inmediatamente. Te daba la responsabilidad de decir qué habías leído y, a partir de ahí, de esa lectura, había una conversación.

– Punto de Fuga: Las nuevas generaciones de analistas hoy tenemos que recoger el testigo de lo que las anteriores generaciones de jóvenes psicoanalistas habéis ido haciendo, construyendo y ese cambio generacional ¿Tú que recomendarías más allá del típico “análisis, estudio y control”?

– Enric Berenguer: Me parece que de lo que se trata es de asumir la responsabilidad de cada uno, porque el psicoanálisis avanza uno a uno. Cada uno tiene que pensar que tiene algo que aportar al psicoanálisis: los descubrimientos que hace sobre su inconsciente, sobre sus síntomas, eso es lo que hace avanzar al psicoanálisis. Tu tesis doctoral es tu psicoanálisis y el tribunal es la comunidad analítica.

La cuestión es que el psicoanálisis desde el principio va caso a caso, siempre ha sido así y seguirá siendo. Los casos de Freud, cada uno fue una aportación al psicoanálisis. Hay que pensar que uno realmente también tiene algo que aportar, no sólo los otros, o “los que saben”. El psicoanálisis solamente avanza a partir de lo singular.

La pregunta que debemos formularnos es: ¿Qué es lo que yo, a partir de mi experiencia del inconsciente, puedo aportar por modesto que sea? Y esto es una responsabilidad que tienes a la edad que sea, da igual. Ésa es la única y más fundamental pregunta. Si se asume esto todo es muy distinto. No es solamente se trata de lo que los demás te puedan enseñar, que por supuesto es muy importante, pero finalmente, lo más importante parte del propio análisis como investigación. Aunque sea modesto, “ingenuo”, como dice Lacan en relación al pase.

– Punto de Fuga: Partiendo del prejuicio de que, en cierto sentido, una institución es lo más anti-psicoanalítico que hay, sin embargo, es necesario que haya instituciones de psicoanálisis, entonces ¿Cómo puede ser posible esa relación?

– Enric Berenguer: No es posible. Hay que inventarla siempre. Es imposible como todo lo que es interesante en el mundo y sus problemas. En todo caso, es un problema que cada uno tiene que resolver, porque la Escuela es un conjunto de unos solos. La Escuela, tiene que hacer muchas veces por resolverlo y en cada momento eso va a encontrar dificultades especificas según los lugares, las condiciones y las épocas… y habrá que inventar. Pero también cada uno tiene su responsabilidad y debe inventar.

Seguramente la institución tiene la responsabilidad de estar atenta a los jóvenes, a lo que tienen que decir, pero también cada uno tiene la responsabilidad de saber hacer llegar que tiene algo que decir. Sobre todo a partir del propio análisis. El lugar no te lo tienen que dar, tienen que posibilitártelo, pero lo tienes que hacer tú. Si quieres entrar, llama a la puerta. Y hay que hacerlo bien.

Es decir, por decirlo crudamente, es un problema. Pero lo interesante justamente son los problemas, los síntomas: los psicoanalistas no creemos que haya cosas que funcionen sin síntomas. Al contrario: reconocemos los síntomas y somos los que nos ocupamos de ello y nos lo tomamos muy en serio. ¿Por qué no tomar seriamente el síntoma de la institución y su articulación con singularidad de cada uno? Es un gran síntoma. Un reto. La Escuela es el invento de Lacan para tratar eso, pero siempre hay que reinterpretarlo, reinventarlo.

– Punto de Fuga: Hablando de retos, de desafíos y problemáticas sociales con las que el psicoanálisis se encuentra de frente. Para el siglo XXI, con todo lo que trae de nuevo, así sea en sus formas ¿Cómo encajar los nuevos desafíos?

– Enric Berenguer: Es lo mismo: el psicoanálisis siempre ha estado respondiendo a desafíos en cada época. Y a nosotros ahora nos parecen viejos los desafíos a los que tuvo que responder Freud. Pero aquella generación tuvo que enfrentar una Primera Guerra mundial, por ejemplo, que fue un trauma brutal en la civilización, que destruyó el mundo conocido hasta entonces. Aquello generó también sus síntomas: toda la cuestión sobre la neurosis traumática, por ejemplo, es una respuesta del psicoanálisis a aquella dimensión traumática del malestar en la cultura en una época. El psicoanálisis mediante el Instituto de Berlín, por ejemplo, puso el psicoanálisis al alcance de la población desfavorecida, fue la manera como los psicoanalistas de entonces respondieron a los retos de su tiempo, que eran tan retos o más como los que ahora nos parece a nosotros grandes retos.

Freud no lo tuvo fácil. Luchó contra tantas cosas como nosotros o más. Y el psicoanálisis siempre tiene que plantearse a partir de unas condiciones históricas determinadas, a partir del horizonte de una época. Hay que volver a leer realmente a Freud y las Actas de las reuniones de la Sociedad de Viena, también las correspondencias entre analistas, para ver que lo que ellos hicieron no es ni mucho menos más fácil que lo que nos toca ahora. Pero claro, no podemos ampararnos en la autoridad de ellos para resolver nuestros problemas.

Sigue siendo lo mismo de siempre, bajo formas distintas. El psicoanálisis está articulado con la subjetividad de su época. Y siempre en oposición al discurso del amo, a contracorriente.