Javier Sádaba

Por Itzíar Cañizares.

 

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● “Existe en nuestros días una actitud enormemente inmediatista y superficial”.
● “Hay que empezar a hablar ya de una ética casi transhumana, o posthumana”.
● “Ciencias y humanidades deben interaccionar mejor”.

 

Para resumir un poco la amplia trayectoria de una de las figuras intelectuales más punteras de nuestro país diremos que Javier Sádaba es catedrático honorario de Ética de la Universidad Autónoma de Madrid, también es miembro del Observatorio de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona y del Instituto de Ética Clínica Francisco Vallés.

Realizó su tesis doctoral por la cual recibió el premio extraordinario sobre la filosofía de Wittgenstein, del cual se declara un admirador y le entusiasman los temas relacionados con la lingüística. Su opinión siempre polémica sobre política, está hoy muy solicitada en los medios de comunicación y podemos escucharlo periódicamente en Radio Nacional de España o Madrid Directo.

Con más de 40 libros a sus espaldas, el último pendiente de salir ahora mismo publicado, Javier nos acoge amablemente en su casa, con un carácter sumamente acogedor y entrañable.

Queremos conversar sobre ética con Javier, en cómo se articula en el discurso psicoanalítico y también sobre el futuro de la ética. Daremos una vuelta sobre la opinión de autores como Freud, Lacan o Slavoj Zizek, los cuales le son a Javier bastante familiares.

 

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– Itzíar Cañizares: Me encanta cuando dices en tu libro “La Ética Contada con sencillez” que ser ético es un aspecto decisivo para el ser humano y una conquista personal que no tiene parangón. Dices concretamente: “es la construcción artística de uno mismo, la deliberación sobre cómo vivir y la decisión a favor de una manera de ser” Me parece una definición extraordinaria.

– Javier Sádaba: Sí, pero ser-en-el-mundo implica estar con los otros. Nos hacemos con los otros, siempre tenemos el espejo del otro, uno no se entiende sin los demás y todos nos necesitamos. No hay comunidad si no hay una coimplicación mutua. El fin de la moral es vivir bien, la vida buena. Pero esto no implica el eterno placer, sino la pizca humana de construcción, en la cual uno se construye a él mismo, en ese sentido somos artistas de nosotros mismos. Para ello hay que dar de sí todas las potencias que tienes, dar juego y jugo a tu vida. Este es el mejor “cuadro” que uno puede hacer de uno mismo.

– Itziar Cañizares: Según Lacan, la dimensión ética en que se sitúan las neurosis implica un conflicto de orden moral. También dice en el Seminario 7:
“..creo que la oposición del principio de placer y del principio de realidad, la del proceso primario y el proceso secundario, son más del orden de la experiencia propiamente ética que del orden de la psicología”.

– Javier Sádaba: He leído ese libro. Cuando habla del principio de realidad y principio de placer, ya Aristóteles hace mención a esto, y esta muy bien citado por Lacan. Quizá son las dos fuerzas que nos mueven. Pero en primer lugar creo importante diferenciar entre ética y moral. Hay muchas interpretaciones pero te hablo desde mi campo que es la filosofía moral.

Por ejemplo, para Kant lo importante era la moral, la moralitèt, es decir, el puro deber. Al ser racionalista piensa que nos viene como mandato de ser seres racionales. Para Hegel, era lo contrario, lo importante no era la moralitèt que era una cosa como abstracta, sino el mundo de la vida y a eso le llamaba ética, ethos o vivir. Por tanto desde el punto de vista histórico se dan interpretaciones distintas, ¿Cuál es la mía? Me viene sobre todo de Wittgenstein; la auténtica moral está en la intención de la acción.

La moral es un código personal de cada uno, imaginemos por ejemplo que tú estás en contra del aborto y yo a favor, tenemos morales distintas. Eso quiere decir que tú, bien por razones utilitaristas o por razones de principio, crees eso y yo por otros principios, o por tener una postura más laica, tengo otra. Esto es lo que sucede en la vida cotidiana, de ahí las manifestaciones etc.

Es una característica del ser humano en sociedad que haya morales distintas, salvo que sean sociedades cerradas, eso es lo más normal, cada uno tiene su moral. La moral entra dentro de una teoría de la acción, es decir se adscribe a las acciones humanas. En el caso, claro está, de que una persona sea libre y responsable, yo puedo tacharlo de inmoral, si veo que mata a alguien por ejemplo. Iría en este caso en contra de mi moral. La moral son acciones humanas, responsables, y por lo tanto libres y que son distintas entre nosotros.

El código moral que cotidianamente tenemos nosotros optando directa o indirectamente, consciente o inconscientemente (eso ya es otra cuestión), en la cual los diversos “pisos” los cuales cada uno pueda tener dentro de si (no voy a entrar en eso). Simplemente lo que digo es que si alguien tiene esa acción yo puedo juzgarlo y él me puede juzgar a mi.

La ética es un nivel superior, independientemente de que dos personas tengan morales distintas, que seguro es así, hay algo en lo cual creemos en que tenemos que estar de acuerdo todos. Tiene un carácter más universal, por ejemplo la frase “todos somos iguales ante la ley” y una parte importante de la ética ha surgido al considerarnos entre nosotros seres de derechos. Es aquello que todos universalmente, si queremos convivir tenemos que tener como principio por encima de cualquier moral. Sí puede haber relativismo moral, dos personas con distinta moral pueden conversar entre sí porque hay un respeto.

Pero en ética no se puede ser relativista, pienso yo. ¿De dónde viene esto? No lo sé, si lo sabe Lacan, que me lo diga…(risas…), es lo que hemos conseguido los seres humanos en convivencia. El psicoanálisis lo explica en cierto modo. O puede ser explicado por una instancia superior ¿? Puede…pero de lo que yo no conozco o no tengo una experiencia no puedo hablar. Hablo de hechos y los hechos son objetivos.

– Itziar Cañizares: Objetivos viene de objeto….

– Javier Sádaba: La moral y la ética se refieren a hechos, se dan en función de lo que conocemos. En la moral se puede argumentar, intentar convencer o dar razones, justificar, pero en la ética es muy difícil cambiar.

– Itziar Cañizares: ¿Y si te convenzo?

– Javier Sádaba: Cambiaré de opinión, pero en la ética es muy difícil cambiar, es muy difícil pensar por ejemplo en que se pueda torturar a un niño por placer. Si yo cambio esa opinión, tendría que cambiar mi autoconcepción de ser humano.

– Itziar Cañizares: ¿Se puede hablar entonces de una experiencia ética?

– Javier Sádaba: Sí y no. Son vivencias en cuanto que se viven emocionalmente y actuando. La palabra experiencia, desde Kant, es siempre experiencia de un objeto, espaciotemporal. No se puede tener experiencia de algo que no está en nuestro espacio-tiempo, otra cosa son las vivencias de uno mismo.

Por tanto puede ser una vivencia subjetiva, pero siempre condicionada por lo que ocurra objetivamente.

– Itziar Cañizares: En tus obras hablas de conciencia moral, dices además que en términos kantianos funciona como un tribunal ¿Que diferencias o semejanzas encuentras entre lo que Freud llamó Superyó y la conciencia moral?

– Javier Sádaba: Están íntimamente relacionados. La conciencia moral, en cuanto tribunal de la razón, actúa como un juicio moral en el que uno mismo también se enjuicia. Algo dentro de uno mismo ejerce como tribunal y desencadena emociones. Una cosa también fundamental es el lenguaje. El superego es la instancia mayor de la conciencia, es el tribunal del tribunal. Es como cuando hay una especie de moral no laxa y muy estricta donde si sobrepasas unas reglas vas a sentir culpabilidad.

En ese sentido el superego fue muy bien acotado por Freud, aunque en mi opinión lo objetivó demasiado. Pero siempre está ahí actuando, de manera no consciente. De hecho en los sueños esto se ve perfectamente. Pero la autoconciencia llega hasta donde llega, hay otras cosas que se te escapan y que puedes verlas a través de los sueños, de la trasferencia etc.

– Itziar Cañizares: El superyó nos amarga la vida. Tal vez, si aprendemos a diferenciar qué juicios nos imponen, a la vez que construimos los propios lleguemos a ser más libres. Lacan dice que en un análisis se busca una verdad liberadora ¿Qué opinas sobre esto? ¿Hace falta ir a análisis para descubrir esto?

– Javier Sádaba: Por supuesto que hace falta liberarse de todas las ataduras que están ahí y que uno no sabe. Hay que evitar el autoengaño en lo posible. No solo buscar la verdad en los otros, sino también en uno mismo. Hay una frase que dije en el diario “La Vanguardia” que es “la felicidad se curra, se consigue”. Aquí hay un aspecto importante de la voluntad.

– Itzíar Cañizares: Hoy día el precepto superyoico parece que ha cambiado, según Slavoj Zizek, somos presas de un “goce obsceno” cuyo mandato es precisamente el contrario que hace un siglo. Hay que disfrutar, tener muchos bienes, tener una vida sexual desbordante, autorrealizarse…..El sufrimiento ahora cambia, pero no deja de existir ¿El caso es sufrir?

– Javier Sádaba: Hay que preguntarse si desde el superego hasta nuestro días ¿Hemos avanzado en términos de bienestar psíquico y sentimientos morales? Personalmente, pienso que no. Existe en nuestros días una actitud enormemente inmediatista y superficial y muy acentuada en España. Aquí yo noto un odio a la abstracción tremendo.

Se prefieren las cosas tangibles a teorizadas. Se sabe vivir dicen. Sí, pero de una manera excesivamente hedonista. Si hay problemas psicológicos se prefiere tomar una pastilla que ir al psicoanalista. También hay un descenso, a mi modo de ver, tremendo en la vida cultural. Además hay muy poca inversión en educación y los buenos se marchan fuera. Por tanto al superego se le tiene más en el olvido.

La gente se confunde con aquello que piensa que es felicidad, cuando la felicidad en último término como dijo Aristóteles es un modo de vida, en el cual aunque haya muchas emociones de fondo que nos puedan entristecer hay que dar desarrollo a todas las potencias que uno tiene. Pero la mejor definición de felicidad para mí es una de Walter Benjamin que dice: “Percibirse a uno mismo sin miedo”. Yo creo que hay actualmente ocultaciones de miedo, dispersión, no hay una articulación… Y probablemente lo que ocurre ahí es que a la hora de la verdad el inconsciente se venga, salen los fantasmas. No me extraña que haya tanta neurosis.

– Itzíar Cañizares: ¿Qué opinas de la afirmación de Zizek cuando dice que es la ley misma la que genera el deseo de su transgresión?

– Javier Sádaba: He de decir que con Zizek no estoy de acuerdo en muchas cosas pero en esto estoy completamente de acuerdo. No hay nada que nos ponga más que la transgresión. Recuerdo que Freud decía que no hay sexo sin transgresión, es como una contraposición.

– Itzíar Cañizares: Los representantes de la filosofía de la sospecha intentan mostrarnos de alguna manera la vileza del ser humano, Hegel en su obra“La noche oscura del mundo” nos habla de esa vacía nada que podemos encontrar en el interior del ser… Parece que tu opinión no es esa…

– Javier Sádaba: Primero creo que vamos a separar porque son opiniones distintas. Nietzsche es un sí a la vida, de pesimista tiene muy poco. Es inmensamente crítico con todo aquello que para él es debilidad y que se manifiesta de manera especial en el cristianismo, para él lo importante era quitar las apariencias, los engaños.

Freud sí tiene una visión en mi opinión más pesimista. Piensa que nuestras pulsiones, nos desbordan y que hay como que embridar al ser humano.

Luego está Marx, que sí piensa que podamos llegar a un mundo ideal. Siempre y cuando quitemos las infraestructuras como la religión, o el sistema económico capitalista y lleguemos a la verdadera historia (ya que pensaba que estábamos en la prehistoria), donde cada uno aporta según su capacidad y recibe según su necesidad, así según Marx seríamos felices. Los tres coinciden en que apartando las apariencias aparece el hombre nuevo.

Después está Hegel, que es un poco más complicado, es dialéctico, para entenderlo hay que leer su lógica y la “Fenomenología del Espíritu”. Para él cuando dice la nada, está aludiendo al ser, es decir si no hay nada lo único que hay es el ser, que no es nada. Es un teólogo en el fondo, la justificación del mal..

Este ser y nada se van fusionando y en esa dialéctica se desarrolla el espíritu humano y el de la historia, hasta que llegaría a la Aufhebung que sería la reconciliación total. Se ríe del alma bella, es decir del corazón del mundo, del caritativo. El problema es, pues, unir todo aquello que está desunido. Recalca asimismo también la diferencia entre apariencia y realidad. La apariencia es algo que confunde al hombre, hay que ir a la realidad.

– Itzíar Cañizares: En tu libro, anteriormente mencionado, haces la siguiente observación: “si consiguiéramos una sociedad con más opciones y mejores ejemplos, los caraduras y parásitos disminuirían”.

En un mundo cada vez más superpoblado, ¿Es posible encontrar más opciones? ¿Cómo va a afectar la superpoblación a la ética?

– Javier Sádaba: Siempre que me han pedido que defina al ser humano he dicho que es un ser de posibilidades. Y nuestro drama es precisamente no dar juego a la cantidad que tenemos, nos solemos ceñir a dos o tres rígidas y tradicionales. Cuando digo mas opciones me refiero que si por ejemplo hubiera un gobierno casi sin partidos, soberano, de verdad, de democracia directa. Donde a la gente se le hiciera más feliz en función de sus capacidades, eso es lo que falla. Eso ayudaría a que uno se encauce más en sus posibilidades, y eso va a ser más difícil ahora.

El desarrollo espectacular de la biotecnología influye también por aquello de la sobreestimulación. Pero el tema de la superpoblación yo no lo veo tan difícil, ya que cantidad del mundo está sin conquistar, no es todo las ciudades… Ahora, yo creo también que se va a imponer el control de natalidad.

– Itzíar Cañizares: La realidad virtual cobra cada vez más importancia, existen empresas que aseguran poder modificar la conducta humana mediante aplicación de métodos de realidad virtual, sobre todo relacionado con fobias… ¿Podemos hablar ya de una ética virtual?

– Javier Sádaba: Sí, de hecho hay que empezar a hablar ya de una ética casi transhumana, o posthumana. Pero antes que de una ética virtual yo hablaría de una ontología virtual. ¿Cuánto va a cambiar el ser humano? El hombre máquina se está dando ya… ¿Iremos más allá del homo sapiens? En ese caso sí tendremos que inventar una ética para esa situación.

Si nos vamos a encontrar con una inteligencia artificial que pueda ir más allá de nosotros y pueda dominarnos, que pueda tener singularidad, hay que tener en cuenta que puede tener unos beneficios enormes.

Ahora también si eso no se usa bien… Volvemos a lo de siempre el problema no es el qué, sino el cómo, es decir si eso va a hacer que las cuatro empresas (empezando por Google y compañía), se apoderen de nosotros pues va a ser también una desgracia…
Entonces habría que hacer una ética de la resistencia, otra de la información… Ahí estoy lleno de dudas. Los cambios que pueden darse pueden hacer que se estire la ética. Temas como las células madre, la hibridación etc.

Hay que ser cauteloso, no hacer experimentos con gaseosa, y más conocimiento individual, más transparencia por parte de los científicos y de las industrias farmacéuticas, y mucha más vigilancia por parte de las instituciones. Por otro lado más reflexión por parte de los filósofos morales. Somos en España muy pocos dedicados a la ética, y en mi opinión hay que enterarse más de lo que pasa, ciencias y humanidades deben interaccionar mejor.

 

Biblografía:

– Lacan, J. (1988). La Ética del Psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós.

– Sádaba, J. (2004). La Ética Contada con sencillez. Madrid: Maeva Ediciones.