La dificultad de amar sin “Google traslate”

Por Francisco Gutiérrez.

 

¿De donde (dónde) viene la dificultad de amar? No será una sorpresa para nadie, descubrir de dónde viene esta dificultad, sobre todo, si somos capaces de apreciar la ausencia de “reglas para todos” que garanticen el “éxito de la empresa”.

Si, además, constatamos la ineludible dificultad, para cualquier sujeto que se haya encontrado cautivado por el azar del encuentro amoroso, y por su posterior intento, cuanto menos agónico, de poner reglas a un real sin ley, como la relación sexual, entonces, nos acercaremos a comprender que sostener el amor es cuanto menos complicado, Y más, si no se nos escapan, las particularidades del paradigma actual, que introducen un plus de angustia, con la constatación presente de la caída de las identificaciones al patriarcado y sus reglas, que venían a traer alguna certeza, al real sin ley de la relación sexual.

Podremos, quizá, entender mejor esta dificultad, si no nos han pasado inadvertidos los desesperados intentos, por trascender en la comunicación con el otro del amor
(los desesperados intentos del amor por trascender en la comunicación con el otro).

Intentos infructuosos, si uno no acaba por comprender, que dos nunca hablan la misma lengua… El babel bíblico, está servido, y es un hecho, entre los hijos de los desobedientes de Adán y Eva, casi como una maldición divina. Nos parecerá, fácil convenir, entonces, que hay algo que no funciona en la relación entre los sexos. Que hay un malentendido, que algo que se dice mal… Algo del orden de la maldición, o de la mal-dicción, así, a secas, es algo tan viejo como el lenguaje. No hay Google Translate, para la lengua del partenaire…

Parece, sí, que es muy evidente que la cosa no marcha, o al menos que marcha con cierta dificultad, una dificultad, “extima”, que provendría de lo más íntimo y desconocido de nosotros mismos. Una dificultad aferrada a las palabras olvidadas. Aquellas palabras, que nos atravesaron y acontecieron. Una dificultad aferrada a aquello que entendimos en lo que se nos dijo, y también, en todo lo que entendimos en lo que no se nos dijo…

En definitiva, una dificultad construida de lo más radicalmente subjetivo que tenemos, la lengua única e irrepetible con la que cada uno de nosotros fue atravesado. Es así, de este modo, como construimos el cristal a través del cual miramos el mundo… Una lengua y cristal, templado, irremediablemente a fuerza de vivir, que impregnan con su tono, sus reglas, sus significantes y significados, el mundo subjetivísimo que habitamos. No será, por tanto, difícil imaginar que el mal-entendido está servido entre los amantes…

El amor se dice mal. No hay un modo para todos. Cada uno de los implicados habla su propia lengua, esa lengua particular, construida de retazos y a golpe de marcas únicas, indelebles e irrepetibles. Los amantes están obligados, entonces, a aprender de forma sostenida la lengua del partenaire, a buscar sus enigmas, sus claves, siempre cambiantes.

Es la única salida para el amor: insistir en sostenerlo mientras el deseo aguante, insistir en trascender la soledad estructural, casi de un modo agónico, insistir, en perseguir el espejismo escurridizo e imposible de la fusión con el otro del amor. Es aquí, en esta agonía por trascender el vacío que separa a los sujetos, donde radica la clave del amor sostenido y sin garantías, “el amor sería un laberinto de malentendidos cuya salida no existe”. Como sabiamente nos dice J.A. Miller, y como también nos recuerda el genial Julio Cortázar, en Rayuela:

“Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa…”.

 

Bibliografía:

– Cortázar, J. (2008). Rayuela. Madrid: Cátedra.

– Waar, H. Entrevista a Jacques Alain Miller. Sitio web: http://www.nel-mexico.org/articulos/seccion/varite/edicion/Problemas-de-pareja/352/Sobre-el-amor-Jacques-Alain-Miller