“Liegen Lassen”

Por Kepa Torrealdai.

 

Lacan en la clase del 1 de Febrero de 1956 del Seminario III de las Psicosis dice que la traducción de Liegen Lassen como “dejar plantado” no es mala, pues tiene unas sonoridades sentimentales femeninas. En alemán es mucho menos marcado, y más amplio, es dejar yacer. A lo largo de todo el delirio Schreberiano, la amenaza de ese dejar plantado es como un tema musical, como el hilo de Ariadna.

Ya en el primer capítulo Schreber escribe: “En especial, el viento o la tempestad se levantan porque Dios se retira a gran distancia de la Tierra; en el sentido de que el estado del tiempo depende en cierta medida de mi acción y mi pensamiento; no bien me entrego al no pensar-nada o, lo que significa lo mismo, interrumpo una ocupación que pone de manifiesto la actividad del espíritu humano, inmediatamente se levanta el viento, A quien dude de esta afirmación, puedo ofrecerle oportunidades diarias para convencerlo de su realidad , en lo que respecta a los así llamados aullidos. La causa consiste en que Dios, no bien me entrego a no-pensar-nada, cree poder separarse de mí como de una persona supuestamente idiotizada.

Siguiendo con Lacan del 56, por muy insoportable de esos fenómenos, el mantenimiento de su relación con ellos constituye una necesidad cuya ruptura le sería absolutamente intolerable. La relación con Dios se produce la relación en un doble plano, el de la audición y otro más misterioso, el de su presencia (diálogo y relación erótica) y cada vez que se interrumpe esta relación estalla toda suerte de fenómenos internos de desgarramiento, de dolor, diversamente intolerables.

Hay que suponer que Dios entra en el discurso. Es una prolongación de la teoría de lo simbólico, lo imaginario y lo real.

En el capítulo XV Schreber enumerará los siguientes fenómenos, que se encuentran en relación mutua:

1) La aparición del milagro ululatorio
2) Algún alboroto y groserías por parte de los locos.
3) El levantarse el viento
4) Los gritos de socorro

Lacan los trabajará en la clase del 8 de Febrero del 56 explicando que la retirada de Dios se acompaña de sensaciones muy dolorosas, pero sobre todo de cuatro connotaciones que son del orden del lenguaje:

1) El alarido como absolutamente a-significante, y que empero contiene todas las significaciones.
2) El llamado de socorro, con una significación elemental ,pero sólo oído por él, como si fuera una llamada telefónica de Dios (Apéndice de las Memorias de Schreber, IV referente a las alucinaciones).
3) Ruidos próximos, del exterior, fuera del campo perceptivo, milagros hechos expresamente para él.
4) La aparición fuera del alcance de los sentidos de cierto número de creaciones milagrosas vivientes, en general pájaros cantores y también insectos.

Explica que Schreber se somete al ejercicio de colmar las frases interrumpidas, contando durante horas o a dedicarse a alguna actividad que permita reconocer al hombre pensante, para que no suceda el retirarse de Dios.

Todo esto es recogido en De una Cuestión Preliminar en Enero de 1958, donde se puede resaltar en el punto 3: “mostrando los dos tiempos en que el significante que se ha callado en el sujeto, de su noche hace brotar primero un fulgor de significación en la superficie de lo resal, luego iluminarse a lo real con una fulguración proyectada desde debajo de su cimiento de nada”.

En el punto 5 nos explica cómo El Ideal del yo (lo creado) ocupará el lugar vacante de P, el lugar del Creador se designa por ese liegen Lassen fundamental, donde se desnuda la ausencia que ha permitido la primera simbolización M de la Madre.

La ausencia de un término significante NP en A, condiciona la rotación asintótica del esquema R para pasar al esquema I. En Suplemento Topológico para De una Cuestión preliminar Miller nos orienta con un paso intermedio donde dibuja una línea m >M como el cumplimiento de la copulación hierogámica indefinidamente diferida a pesar de que continuamente sigue prometido. Entre el m Yo de Schreber y M su Dios. En esa oscilación, en ese Fort Da divino es donde se sitúa la voluptuosidad y la emasculación forzada en el acercamiento y el Liegen Lassen en su retirada.

Con todo De una cuestión Preliminar pertenece al Lacan del período de la primacía de lo simbólico y de los efectos de lo imaginario en su regresión tópica al estadio del espejo, donde como hemos dicho comandan las leyes y los fenómenos del significante.

Con la Introducción de las Memorias a la lengua francesa de 1966 añadirá a esta conceptualización significante una pieza fundamental que será la elaboración del objeto a y la función del goce.

Rescato de la Introducción de 1966:

“Schreber ofrece soporte para que Dios o el Otro, goce de sus ser pasivizado, en tanto se empeña en no dejar nunca en él mismo flaquee una cogitación articulada, y que basta con que él se abandone al pensar-nada para que Dios, ese Otro hecho de discurso infinito, se sustraiga, y que de ese texto desgarrado en que él mismo se convierte, se eleve el alarido que califica de milagroso, como para dar fe de que el desamparo que él revelaría ya no tiene nada que ver con ningún sujeto”.

Me parece que es la definición mejor del Liegen Lassen: La Afánisis del Sujeto del significante pero también como sujeto de goce desgarrado, cuando el Otro se retira y sucede el fenómeno posterior del alarido.

Miller por su parte en Suplemento Topológico 79: explica que dejar plantada a la criatura, nos lleva quizás a considerar aquí a Schreber como no ocupando otro lugar que el del objeto a. Es sorprendente cómo en el 58 sólo introduzca el goce en tanto que imaginario, y exactamente el goce especular de Schreber en mujer i(a). Seguir el desarrollo de este texto es reconocer otro estatus del goce, aquel que se condensa en el plus de gozar y da cuenta de esa oscilación entre esta posición de deyección y este valor extremo de goce en forma creciente en la metáfora delirante.

Se trataría de poner el foco en la voluptuosidad en oposición a las voces. El vaivén de llenado y vaciado se dará en estas coordenadas, donde Dios no cesa de abandonarlo y de volver a unirse, representando la pulsación de goce.

Dirá recogiendo al Lacan de l´Etourdit para situar el final de análisis consiste en dejar plantado al objeto a. Ese “dejar plantado al objeto a” es seguramente aquello contra lo cual Schreber se resiste, ya que él está en su texto en esta posición.

En Des-Sentido (Decencia) para la Psicosis 83: Hace la lectura de Schreber con su punto de partida en el “dejar caer”. En su hipótesis aparecen estallados los dos términos de la estructura del fantasma, por un lado sujeto del significante y por el otro objeto a. Si hay algo al descubierto en la psicosis es la función del objeto a. De que no todo es significante en la experiencia. Cuando Schreber cae como objeto, se trata de un momento de exclusión absoluta respecto al orden significante.

Lo que Lacan llama NP, es lo que da una significación a “dejar caer”, que es el destino común. Por el NP el “dejar caer” se reinscribe en el significante como falo. En su defecto el sujeto se consagra en oscilar entre un goce sin límite y un destinatario absoluto. Lo que está forcluido en lo simbólico como NP retorna en lo real como Goce del Otro.

Avanzando en la enseñanza de Lacan pasamos de considerar el NP del estatus de una piedra angular del órden simbólico al de un suplemento como algo que anuda los 3 registros, un Sinthome. Con lo que una nueva cuestión preliminar se abre.

Podríamos hacer la traslación de Schreber a Joyce sin perder el hilo de Ariadna del Liegen Lassen que nos propuso Lacan.

En el Seminario 23 de Lacan clase del 11 de Mayo del 1976 La escritura del Ego:
describe la paliza recibida por Joyce de parte de sus compañeros y después de la cual no se sentía resentido. Constata que el asunto se suelta como una cáscara. Sin afecto. Sí experimenta una reacción, de asco como alguien que excluye, ahuyenta el mal recuerdo.
Lacan dirá que la forma en Joyce de abandonar, del dejar caer la relación con el propio cuerpo resulta completamente sospechosa para un analista.

Necesitaremos otra fórmula para hacer la equivalencia de Otro-Cuerpo. El lugar del Otro es el cuerpo en tanto que recibe una marca, en tanto es el lugar donde se inscribe la marca de lo incorporal de la estructura.

Lo que sucede en Joyce es que esta marca no se ha inscrito y hay un lapsus en la cadena entre R y S dejándolos entrelazados y quedando suelto el imaginario. De esta manera ante la dimisión paterna se desliza como una cáscara el Cuerpo, el nudo Imaginario.

Necesitará un Ego corrector, que haga de sinthome, que amarre el Imaginario junto a R y S, corrigiendo el lapsus original.

Para finalizar tenemos un último lassen, que sería el Niederkommen lassen del caso freudiano de la joven homosexual.

 

Bibliografía:

– Lacan, J. (2002). El atolondradicho. En Otros Escritos. Buenos Aires: Paidós.

– Lacan, J. (2003). De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis. Tomo dos. México D.F.: Siglo XXI.

– Lacan, J. (2008). La psicosis. Buenos Aires: Paidós.

– Lacan, J. (2006). El sinthome. Buenos Aires: Paidós.

– Miller, J-A. (1987). Suplemento topológico para De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis. En Matemas I. Buenos Aires: Manantial.

– Schreber, D. P. (1991). Memorias de un enfermo de los nervios. México D.F.: Sexto piso.