Más allá de la interpretación significante

Por Esperanza Ruiz de Velasco.

 

“Se pasa de buscar qué quiere decir el síntoma a saber qué se satisface en él”
Jacques Alain Miller.

 

 

Este artículo se enmarca en el trabajo que se viene realizando en el Grupo de Investigación de NUCEP “La Interpretación Lacaniana: del sentido al goce” cuyo responsable es Joaquín Caretti.

Su presentación en Punto de Fuga tiene como finalidad recopilar lo trabajado hasta este momento por si fuera del interés de otros alumnos de la Tétrada.

Lacan dará un giro radical a la interpretación significante priorizando la idea de no dar sentido al sin sentido de las formaciones del inconsciente y apostando por conmover el goce pulsional concernido en el síntoma por la vía de una interpretación asemántica [1].

 

El primer tiempo de la interpretación

Freud hizo de la interpretación el principal recurso con el cual el psicoanalista va a tocar la verdad reprimida en el síntoma, con el consiguiente levantamiento de la represión y el despliegue de los significantes allí concernidos [2].

Lacan en Función y Campo de la palabra sostiene una teoría de la interpretación, basada en la idea del inconsciente estructurado como un lenguaje donde el significante adquirirá toda su importancia como creador del síntoma y serán las resonancias de la interpretación las que podrán traer a la luz algo de la verdad reprimida en el síntoma.

Desde esta perspectiva la interpretación se sitúa a nivel de los efectos de significado.
Función y Campo de la palabra como teoría de la interpretación lacaniana se ha visto desplazado para dar cabida a la relación de la pulsión con el síntoma. Ya no se trata solo de que allí donde el significado de la interpretación adviene el significante del síntoma se disipa. Esto solo ocurriría cuando el síntoma no deba su existencia de significante más que a la retención de un efecto de significado, si bien liberar ese efecto de significado comporta que su significante, al mismo tiempo desaparezca. En lo que JAM llamaría la desaparición interpretativa del síntoma. Este punto de partida rebaja la teoría de las pulsiones a un estatuto secundario y se ve retorcida cuando el síntoma es relacionado a la pulsión.

 

El síntoma como satisfacción sustitutiva de la pulsión

A partir de tomar el síntoma como la satisfacción desplazada de la pulsión, incluso satisfacción sustitutiva de la pulsión, el síntoma es la naturaleza misma de la interpretación. Entonces la interpretación no se sitúa más a nivel de los efectos de significado del significante sino a nivel de sus efectos de goce. Aparece una nueva semántica: Goce, Deseo, Identificaciones. El deseo no tiene significante propio sino que circula entre ellos. Esta nueva semántica da lugar, junto con la significación, al deseo y al goce como nuevos tipos de significado. El goce como un tipo especial de significado, el goce-sentido, el sentido gozado. Sobre estas premisas es un rasgo propio de la interpretación analítica para tener efectos sobre el goce que no se comprendan los efectos. La interpretación bajo el aspecto de malentendido. Admitiendo que puede haber más en los efectos que en la causa.

En otro texto de JAM, transcripción no oficial de una conferencia de 1995 “Adios al Significante” plantea explícitamente la equivalencia inconsciente-interpretación.
Expresarse va desde el significado al significante. La interpretación, del significante al significado. Cuando la interpretación llega al mismo significado que suscita la expresión, se llama comprensión que podría decirse que es el grado cero de la interpretación. Pero no hay un principio de identidad de los significados para un mismo significante incluso en la misma lengua. El camino que va del significante al significado es complejo, hay una zona intermedia de significantes de agregación o sustitución.

Tal vez lo más relevante para entender esa equivalencia inconsciente-interpretación es que hay siempre un desfase entre lo que digo y lo que quiero decir. Este camino no se ajusta, no se cierra y podría decirse que el significante desvía la trayectoria del significado y es precisamente este desfase lo que da lugar a la interpretación. Es como si el significante interpretara a su manera el significado inicial, y en este lugar Freud, quizás sin saberlo exactamente, ubicó lo que llamó inconsciente. Por lo menos según Lacan, la verdadera raíz del inconsciente está en ese desfase. Según JAM esto implica que la interpretación no es algo distinto del inconsciente y que su tesis en ese momento es que la interpretación es el inconsciente mismo.

Esta equivalencia inconsciente-interpretación es lo que significa el término mismo “Sujeto supuesto saber”. Hay que abordar la interpretación no del lado del analista sino del lado del inconsciente. El inconsciente interpreta. Es el inconsciente el que interpreta. La interpretación del analista es secundaria y se fundamenta en la interpretación del inconsciente.

 

Resto de goce.

La interpretación y el inconsciente como interpretación forman parte del sistema de significación. Ahora bien el efecto de significación no es todo, la revelación, la iluminación, lo que llamamos el efecto de verdad, no es el todo del psicoanálisis por cuanto se trata de modificar el modo de gozar y no solamente su modo de entender.

Tratar lo que se dice, lo que se habla en términos de lenguaje significante y significado constituye una parcialización, un abordaje parcial. Por esta razón Lacan ha inventado el concepto de “lalengua” y ha ubicado el lenguaje como recorte de lalengua. JAM traduce la expresión de Lacan “el lenguaje es una elucubración de saber sobre lalengua: como que el lenguaje constituye un recorte de lalengua cuya parcialización está ordenada por el efecto de significación. Dar cuenta del supuesto efecto de goce necesita de un concepto de nivel superior al lenguaje.

En el Atolondradicho Lacan sustituye los términos decir y dicho por enunciación y enunciado. Se experimenta un esfuerzo por salir del sistema de la significación, para dar cuenta del efecto de goce y finalmente sustituye la determinación simbólica del sujeto pensada en términos de significación, por los tres registros: real, simbólico, imaginario; es decir por algo que ya no es la pareja significante significado.

Se puede tomar la palabra “interpretación” y darle una nueva significación fuera del sistema de la significación; JAM propone considerar lo que Lacan ha llamado objeto a como una tentativa de inscribir el goce en el sistema de significación, constatando que la relación entre el significante y el significado no es pura sino que interfiere otra cosa que el efecto de significación, algo casi parasitario. Precisamente porque interfiere un elemento que no se inscribe en la pareja significante-significado y que incide en este lugar con un enorme poder multiplicador, un enorme poder de eco. Por eso dice Lacan que una interpretación cuyos efectos se pueden entender no es una interpretación analítica. Si realmente el analizante entiende el significado de la interpretación y como ha operado, no es analítico. Es analítico-vamos a decir- cuando es opaco, y también para el analista en sus efectos.

El efecto de significación vela siempre un resto y se ha tratado de ubicar el goce en ese resto y por eso se lo ha hecho equivalente a un objeto. Ha hecho del goce el objeto referencial de la palabra. Así pudo decir que la interpretación analítica apunta al objeto a y lo revela, mientras que toda palabra apunta a este objeto y lo vela. Eso en la elaboración de Lacan suponía que el goce era una especie de sentido, es lo que ha llamado causa del deseo y que eventualmente llama sentido-gozado.

Todo el esfuerzo es hacer entrar el goce en el sistema de la significación. Lo hace primero a través de tres tentativas, la primera dar cuenta del goce por el significado, es a partir de lo imaginario; la segunda es a partir de lo simbólico, con el concepto de falo como reducción significante del goce. Y cuando esto se reveló insuficiente introdujo además el concepto de objeto a que se revela como un falso real a partir del seminario 20, que el objeto a no puede dar cuenta del goce, que en sí mismo es un semblante que no es que hay un semblante (cruce entre lo simbólico y lo imaginario) de objeto sino que el objeto mismo es un semblante. Introduce el nudo borromeo resultando que el goce no se reduce al deseo, ni al falo ni al objeto a.

 

Binarismo “síntoma y fantasma”

La consecuencia de todo esto es que el binarismo “síntoma y fantasma” se derrumba.

Distinguíamos el síntoma como mensaje y el fantasma como lo que interfiere el mensaje. Pero si no tomamos como eje el sistema de significación sino el efecto de goce, se impone la prevalencia del fantasma por cuanto éste es en la experiencia lo que vincula el significante y el goce. ¿Qué pasa con la interpretación cuando, vamos a decir, todo es fundamentalmente fantasma, cuando la vinculación del significante y del goce es nuestro índice y no el efecto de significación? Cuando se da preminencia al goce en el síntoma, síntoma y fantasma en cierto grado se confunden bajo el dominio del fantasma y eso da el concepto de sinthome que designa este nudo de síntoma y fantasma. Lo que implica pensar el significante no para la significación sino para el goce. Elabora la repetición como repetición del goce.

 

Tres tesis que se pueden fundamentar:

Primero: el inconsciente interpreta (hay un ciframiento en el inconsciente. Ese ciframiento es ya una interpretación y tiene un sentido; Interpreta porque introduce significantes nuevos, es la sustitución de significantes y también el sentido de esa significación. La interpretación del analista es mínima: Tú lo has dicho, repetir la palabra del analizante para descontextualizarla pero de manera que aparezca una nueva significación.

Segundo: en cuanto interpreta trabaja para el goce: el deseo del sueño es ofrecer la interpretación que constituye a la que sigue, la interpretación del analista y el goce está en el cifrado mismo, es decir, en la sustitución de significantes, y

Tercero: la interpretación del analista va contra la interpretación de inconsciente. Es decir que continuar la interpretación del inconsciente en la interpretación analítica no despertará al sujeto, sino que lo hará soñar un poco más en el psicoanálisis mismo. La interpretación si se pone en continuidad con el inconsciente, no es más que delirar con el paciente; y por esa razón es mejor callarse por prudencia.

Se trata de no agregar el S2 sino aislar el S1, como sin sentido. Reconducir al sujeto a los significantes sobre los cuales ha delirado en su neurosis. Dar a la interpretación la estructura del fenómeno elemental, el S1, que fue la base del delirio neurótico. El fenómeno elemental indica ese estado de perplejidad para significar frente a un significante desarticulado. El fenómeno elemental indica el estado original de la relación del sujeto con lalengua. A la vez, saber que eso le concierne, saber que hay significación y no saber qué es esa significación.

Se trata ahora de pensar la interpretación más que como una revelación como una opacidad, como apuntando a una opacidad irreductible de la relación del sujeto con el lenguaje. El corte sería una interpretación no semántica. El corte esencial que se trata de hacer aquí es entre S1 y S2. Se termina la sesión después del S1 y antes del S2 que daría sentido. Se trata de reconducir al sujeto a la perplejidad. La interpretación analítica debe funcionar a la inversa del inconsciente.

 

Notas:

[1] Joaquín Caretti presentación del Grupo de Investigación sobre la Interpretación Lacaniana.

[2] Los primeros esbozos de qué sea la interpretación psicoanalítica se encuentran en algunas de las cartas que constituyen la correspondencia de Freud y Fliess entre 1897 y 1898.

 

Notas:

[1] Joaquín Caretti presentación del Grupo de Investigación sobre la Interpretación Lacaniana.

[2] Los primeros esbozos de qué sea la interpretación psicoanalítica se encuentran en algunas de las cartas que constituyen la correspondencia de Freud y Fliess entre 1897 y 1898.

 

Bibliografía:

– Lacan, J. (2002). Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis. Escritos 1. Buenos Aires: Siglo XXI.

– Miller, J. A. Adiós al Significante. Inédito. Sitio web: http://cadenciatextual.blogspot.com.es/2017/03/jacques-alain-miller-adios-al.html

– Lacan, J. (2012). El Atolondradicho. En Otros Escritos. Buenos Aires: Paidós.

– Lacan, J. (2008). Aún. Buenos Aires: Paidós.