Nuestra profesión: Reflexiones de a dos

Por Melina Hernández Pignatta.

 

“Un analista no sabe lo que dice, pero debe saber lo que hace”.
J. Lacan

 

¿Qué significa profesión?

Profesión es, según la primera acepción del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la acción o el efecto de profesar, es decir, tener o mostrar un sentimiento o una actitud hacia alguien o algo. Por otro lado, la segunda acepción sentencia que profesión es un empleo, facultad u oficio que alguien ejerce y por el que percibe una retribución.

¿Sí? Pues no lo entiendo.

¿Qué no entiendes?

Lo que hago o lo que creo que hago entonces no es una profesión.
No es un sentimiento hacia alguien ni tampoco es algo que ejerzo a cambio de una retribución. Bueno, es cierto que parte de ambas cosas sí es, a lo que me refiero es que no es únicamente eso. Cuando digo “mi profesión” o digo “soy psicóloga”, los significantes exceden a las acepciones, cuando me siento, nos sentamos frente a un otro, se excede a las acepciones.

Creo que te sigo. Sería algo así como que nosotros, en el encuentro con el paciente, no somos profesionales. Nos vaciamos. Simplemente participamos de un intercambio, de un espacio común.

No, no me gusta. Dicho así suena a que hacemos algo mal, como con falta de rigor.

Vale, tienes razón, lo intento de nuevo. Nosotros, en el encuentro con el paciente, no somos psicólogos, psicoanalistas o psiquiatras. No somos más que un uno frente a un otro y eso es mucho más que las acepciones.

Exacto, eso es, nuestra profesión no es lo que nos dice la Real Academia de la Lengua Española, nuestra profesión, que en realidad no es tal, es ofrecer una escucha, estar.

 

Bibliografía:

– Real Academia Española (2011). Diccionario de Lengua. Madrid: Espasa.