Olga Höenig, la “bella” paciente de Freud. Apuntes biográficos acerca de la madre del “pequeño Hans”.

Por Ariel Pernicone.

 

Este texto referido a Olga Hoenig ha surgido de la investigación más amplia realizada en torno a la Familia Graf publicada en el libro: Fobias en la infancia. De la historia biográfica de la familia Graf a la fobia en el discurso del psicoanálisis. Mirtha Benítez- Ariel Pernicone. Letra Viva. 2009. Buenos Aires. Argentina.

 

 

“A su bella madre, que en un conflicto de su juventud había contraído neurosis, hube yo de atenderla en aquella época, y de ahí nacieron mis vínculos con los padres de Hans”. Sigmund Freud, 1909.

 

 

Con esta frase escrita por Sigmund Freud, en el punto 3 de la Epicrisis del “Análisis de la fobia de un niño de cinco años (el pequeño Hans)” (1909), llegamos a conocer, desde un comienzo, la existencia de este lazo previo entre Freud y la madre del protagonista del historial.

Según su propia escritura, la madre de Hans, por “un conflicto de su juventud” había sido su paciente y según su propia afirmación había sido con relación a ese hecho que llegó a conocer a ambos padres. No quedó allí especificado por Freud, en ese breve párrafo, cuando había ocurrido exactamente ese tratamiento, ni las causas de la consulta, ni como había llegado a conectarse con el padre. Estos datos no fueron consignados por él en parte alguna de su publicación de 1909.

Muchos años después, cuando ya fue de público conocimiento que Herbert Graf era el nombre real del “pequeño Hans” y que su padre Max Graf, musicólogo, crítico de música, había sido un discípulo muy cercano a Freud, resultó revelador leer las “Reminiscencias del Profesor Sigmund Freud” escritas en 1942 por Max para comprender mejor como habían sucedido ciertos hechos de esta historia.

Al ser leído ese texto, fue posible conocer que en verdad, originariamente, el padre de Herbert había llegado a interesarse y presentarse ante Freud a través de una “dama” con la que solía pasear habitualmente por las calles de Viena alrededor del año 1900.

Según sus propias reminiscencias, esta joven dama, mientras paseaban, solía relatarle cada día en forma animada acerca de un “novedoso tratamiento” que ella estaba realizando por ese tiempo, en la calle Bergasse 19. Con entusiasmo ella le narraba sus sesiones diarias en las que hablaba con este “Profesor”, quien por entonces tenía aproximadamente 40 años, y estaba desarrollando un “método diferente” que comenzaba a ser conocido en Viena con el nombre de “psicoanálisis”.

Al parecer, la descripción cautivante de esta joven fue la que había estimulado el interés de Max y despertado su curiosidad por conocer al “profesor”.

En sus “Reminiscencias” de 1942, Max Graf escribiría su recuerdo de este modo:

“Esta dama me contaba, después de las sesiones, acerca de su método diferente basado en preguntas y respuestas. En base a sus informes de estas entrevistas, me puse al tanto de este nuevo modo de observar al fenómeno psicológico, del desentramado artístico de la tela del inconsciente y de la técnica del análisis de los sueños. Esas nuevas ideas, que me influenciaron excitando mis pensamientos, despertaron mi interés en el nuevo investigador. Lo quise conocer personalmente. Fui invitado a visitarlo en su consultorio”.

Avanzadas las investigaciones biográficas, hoy podemos saber con certeza que la “bella” paciente, “dama que relataba su tratamiento” mientras paseaba por las calles de Viena, que luego sería la primer esposa de Max Graf, se llamaba Olga Hoenig, verdadero nombre de la madre de nuestro conocido “pequeño Hans” (Herbert Graf).

Llegados a este punto de la reconstrucción biográfica, la pregunta que se impone es:

¿Pero cuándo fue exactamente Olga Hoenig paciente de Freud? ¿Cómo ubicar este dato con mayor precisión?

En ningún lugar del historial de 1909 encontramos detalle alguno sobre su “tratamiento” pero ¿habría hecho Freud alguna vez referencia a ella como paciente en otros de sus escritos? En cuyo caso ¿ en qué lugar, dentro de su monumental obra podría ser ubicado algún dato sobre este análisis de Olga Hoenig “en su juventud” ?

¿Dónde podría hallarse información que pudiera esclarecernos, por ejemplo, acerca de su motivo de consulta, sus posibles síntomas, su biografía, a partir de lo cual, resultara un interesante aporte acerca de la trama familiar en la que habría estado inmerso el “pequeño Hans”?

Ciertamente, la búsqueda de este dato ha desvelado a los biógrafos durante años, quienes han arribado a las más diversas y descabelladas conjeturas, en su anhelo por ubicar a Olga Hoenig como paciente de Freud en alguno de sus escritos. Durante mucho tiempo los investigadores de la historia del psicoanálisis intentaron hallarla, con frecuencia uniendo fechas e informaciones no coincidentes en lo más mínimo, y errando fatalmente en sus aseveraciones, tal como podemos inferirlo ahora, a la luz de los datos más precisos que disponemos hoy, luego de acceder a documentos inéditos tales como el reportaje de Max Graf de 1952, realizado por Kurt Eissler, actualmente ya accesible a su lectura en los “Archives Sigmund Freud”.

Por dar tan solo un ejemplo, Jean Bergeret ha conjeturado que Olga Hoenig podría ser Katharina , la joven que había sufrido abuso sexual por parte de su ” tío/padre” y que Freud había analizado en la montaña, tal como fue descripto en sus “Estudios sobre la Histeria” .

Nada más alejado de la verdad, considerando que ese encuentro casual en una posada, con esa joven de 18 años quien le relató el episodio, había trascurrido en una fecha previa a 1893-95 cuando fue publicado ese estudio conjunto de Freud con Breuer, haciendo imposible, por tal razón, hacer coincidir esa temporalidad y sus dichos con la historia real de Olga.

El verdadero nombre de “Katharina” era Aurelia Kronich , nacida el 9 de enero de 1875. La historia del encuentro con “Katharina” y su análisis fugaz, descripto en “Estudios sobre la histeria”, se habría producido en agosto de 1893, en el albergue Ottohaus en la montaña Rax, mientras Freud había escalado hasta el lugar junto a su amigo Oscar Rie, y luego de que la joven les sirviera el almuerzo. Aurelia Kronich se casaría en el año 1895, viviendo un largo periodo en Hungría, donde tuvo 6 hijos entre 1896 y 1905. Falleció de un ataque cardíaco en 1929.

Ninguno de estos datos coincide en lo más mínimo con la verdadera historia de Olga Hoenig.

¿Qué datos precisos podemos mencionar hoy acerca de la historia de Olga Hoenig?

¿Qué elementos biográficos podemos actualmente reconstruir sobre “la madre del pequeño Hans”, que nos posibilite entender mejor el marco previo y el contexto familiar del cual surgió el escrito de 1909?

Olga Hoenig, nació el 2 de Octubre de 1877. Proveniente de una familia vienesa, sabemos hoy que la misma estuvo signada por varias pérdidas y episodios trágicos que no fueron consignados por Freud en el historial, a pesar de su importancia, probablemente por razones de confidencialidad, pero que, al surgir a la luz, han resultado antecedentes sustanciales para la comprensión de la historia de la familia Graf, y de algunos de los conflictos neuróticos de Olga que se han podido ubicar .

Su padre falleció siendo ella muy pequeña, exactamente cuando tenía apenas 11 meses. Olga Hoenig era la sexta hija de un total de 7 hermanos, de los cuales, dos mayores se suicidaron pegándose un tiro.

Uno de ellos se llamaba Oskar Siegfried , nacido en 1874 y había muerto en 1891, a la edad de 17 años, es decir, a los 14 años de Olga. De la reconstrucción de los datos disponibles, no resulta claro si ambos hermanos se suicidaron al mismo tiempo o en diversos momentos, pero Max Graf, recordaría que uno de ellos se había suicidado luego de haber recibido una medalla por el salvataje de un desconocido.

Olga además habría tenido tres hermanas mayores, Marie Valeriè, que era pianista y había nacido en 1872. Otra hermana que se llamaba Sidonie, que parece haber fallecido prematuramente, y una tercera hermana que vivía aun en 1952, cuando Max Graf fue entrevistado, ya que él haría una referencia a ella en dicho momento. Se sabe también por su relato que alguna de sus hermanas habría hecho un intento de suicidio. Por último, se deduce de los documentos conocidos actualmente, que Olga Hoenig tenía una hermana menor que padecía parálisis infantil.

Sin duda una trama compleja, de un grupo familiar que parece haber estado altamente signado por severas depresiones, conflictos neuróticos y pasajes al acto en algunos de sus miembros, resultando muy probable que tal circunstancia haya tenido alguna incidencia, quizás determinante, en la consulta que Olga Hoenig había realizado a Freud en su adolescencia.

 

Referencia a Olga Hoenig en una carta de Freud a Fliess.

Con el hallazgo de esta información tan particular acerca de su historia, nos encontraríamos con ciertas coordenadas muy precisas, desde las cuales, ahora sí, podría resultar factible ubicar con mayor claridad, en que sitio habría escrito Freud algo al respecto.

Esos datos aparecerían mencionados tan solo en un párrafo de una Carta de Freud a Fliess del día 22 de Junio de 1897 , en la que él le escribiría a su principal amigo y confidente de ese tiempo, que había tenido que tomar en tratamiento durante el verano, dos casos nuevos, uno de los cuales era “una muchacha de 19 años con representaciones obsesivas casi puras que me intriga mucho” ( Sic. Freud).

Los datos familiares que allí describiría (muerte del padre a los 11 meses, y dos hermanos mayores que se suicidaron) coinciden en forma completa con la historia de Olga, y no dejan lugar a dudas respecto de que la referencia se trata de ella.

Es importante consignar que el año 1897 no fue cualquier año para Sigmund Freud.
“1897”, fue el año clave de su autoanálisis y también el año en el que abandonaría la teoría de la seducción, fuerte hipótesis de sus primeros intentos de explicación sobre la causación de la histeria. Una difícil renuncia que podemos leer en su importante carta a Fliess del 21 de septiembre cuando le confesaría abiertamente:

“quiero confiarte sin dilación el gran secreto que se me puso en claro lentamente en los últimos meses. No creo más en mi neurótica”.

Podemos conjeturar así, que la joven “paciente” Olga Hoenig, se habría encontrado con un Freud en plena revolución interna, tanto en su situación personal, como en su transformación conceptual, y en consecuencia, seguramente, en su forma de abordar los tratamientos de ese tiempo.

Desde ya, no podemos mensurar los efectos sobre ella al ser “testigo directa”, de primera mano, de ese enorme giro freudiano, como tampoco podemos mensurar cuanto habrá incidido el relato y tratamiento de Olga Hoenig en Freud, considerando que el mismo, se produjo en forma coincidente con ese año tan decisivo en su vida y de su teorización psicoanalítica, pero sin duda, no deja de ser un dato interesante y atractivo, el hecho de que la “bella madre” del “pequeño Hans” haya sido analizada en esa época fundamental en la que Freud diera ese gran paso en la construcción de la teoría psicoanalítica.

Lo cierto es que podemos leer en su carta a Fliess, del mes de junio de 1897, una referencia irónica a “la amabilidad de Dios” por la muerte temprana del padre en la vida de su joven paciente, y una velada alusión a la probable seducción por parte de sus hermanos mayores quienes se suicidaron, habiendo Freud escrito esto cuando quizás aun creyera en esa hipótesis sobre la histeria que modificó radicalmente al poco tiempo, tan sólo unos meses después en ese año.

Mucho mas interesante aun, resulta la coincidencia del análisis de Olga ese año 1897 con el principal periodo de autoanálisis de Sigmund Freud, quien tras bucear agitadamente en su interior a través de sus sueños durante esos meses, descubriría los rastros del Edipo en su propia historia, tal como es posible leer en su propio relato de la carta del 15 de Octubre del 1897 dirigida a Wilheim Fliess cuando afirmaría:

“Ser enteramente sincero consigo mismo es un buen ejercicio. También en mi he hallado el enamoramiento de la madre y los celos hacia el padre y ahora lo considero un suceso universal de la niñez temprana…Si esto es así se comprende el poder cautivador de Edipo Rey”.

Magnífica coincidencia de esta historia, en la cual Olga Hoenig no solo habría asistido como paciente al abandono de la teoría de la seducción durante el transcurso de su tratamiento, sino que también y sin saberlo, habría presenciado ese enorme paso interior dado por Freud en ese año fundamental del descubrimiento de su propio Edipo, para tan solo unos pocos años más tarde, además, aportarle al “Profesor“, al realizar la consulta por su hijo Herbert, la prueba mas valorada por él en su comprobación de esa pieza fundamental de la construcción del psicoanálisis que es el Complejo de Edipo y la sexualidad infantil.

Llamativamente la historia de Olga Hoenig es la menos documentada, la menos conocida y sobre la que los biógrafos menos información han podido localizar.

Lo que sigue es la transcripción textual de un párrafo final de la carta de Freud a Fliess, del día 22 de Junio de 1897:
(Allí es posible leer la referencia a la consulta de Olga Hoenig a sus 19 años)

Martes ´22´6.97

Caro Wilhelm:
……Debí tomar todavía en el verano dos casos nuevos que andan muy bien. El último [es] una muchacha de 19 años con representaciones obsesivas casi puras, que me intriga mucho. Porque representaciones obsesivas, según mi especulación, se remontan a una edad psíquica más avanzada, y por lo tanto en principio no señalan al padre, porque este preserva más al hijo cuanta más edad tiene, sino a los hermanos poco mayores, para quienes la niña tiene que haber aparecido por primera vez como una mujercita. Ahora bien, Dios Padre ha tenido la amabilidad de hacer morir en este caso al padre antes que la niña tuviera once meses, pero dos hermanos, uno de ellos tres años mayor que [la] paciente, se pegaron un tiro.

En lo demás, estoy lelo y me encomiendo a tu merced. Creo estar en un capullo, Dios sabe la clase de animal que ha de salir de él.

Cordiales saludos y hasta pronto. Tu Sigm.

 

Olga Hoenig y su enojo final con Freud.

Cuando Kurt Eissler, en su trabajo de reconstrucción histórica destinado a los Archivos Sigmund Freud, luego de haber ya entrevistado a Max Graf en 1952, intentó entrevistar también a Olga Hoenig en el año 1953 , se encontró con una inesperada respuesta de su parte.

Olga Hoenig se había mostrado extremadamente hostil ante su propuesta de realizarle un reportaje y le envió una carta, explicando los motivos de su rechazo al mismo.

En esa breve nota, escrita a sus 75 años, que fue entregada por su hijo Herbert, quien ofició de mensajero, había reflejado un sostenido rencor hacia Freud. Ciertos detalles permiten deducir el profundo resentimiento personal que la había conducido a su drástico alejamiento ocurrido dos años después de publicado el historial del “pequeño Hans” en 1909. El tono de su escrito evidencia también que, a pesar del paso del tiempo, no había podido lograr ese mismo distanciamiento en su interior, quizás como producto de un encono no resuelto desde los inicios mismos del psicoanálisis, que habría mantenido intacto a lo largo de los años hasta su muerte, según atestiguó el mismo Herbert Graf.

Dicha carta, escrita el 8 de Agosto de 1953, se encuentra aun archivada en la Biblioteca del Congreso de los EE UU, en Washington, ofreciendo la posibilidad de su lectura, una pieza más en la comprensión de esta trama biográfica sobre la familia Graf que hasta la actualidad había permanecido velada.

En la misma, Olga insistiría en fundamentar su negativa a la invitación y su escritura para tal fin, en parte, contiene cierto grado de discordancia ya que ella afirmaría en tiempo presente que “It does not work with Freud” (“No funciona con Freud” o “la cosa no marcha con Freud”) revelando una aparente falta de registro del paso del tiempo, acaso por haber permanecido fijada en su enojo hacia él.

Lo cierto es que allí expresaría su negativa tajante a hablar o escribir cuestiones respecto de su historia o sus recuerdos con relación al psicoanálisis y a su propio lazo con Freud.

Además, en su nota, realizaría una invocación directa a Adler revelando que en 1953, a su avanzada edad, Olga aún estaba en contacto directo con él y había mantenido un estrecho lazo personal amistoso desde el tiempo mismo en que Adler había sido expulsado por Freud en 1911.

La carta contiene también una alusión a su conflictivo matrimonio con Max Graf realizando una aseveración desimplicada en lo subjetivo y descarnada en su encono dirigido a Freud, al asegurar textualmente que en su opinión “causó estragos en nosotros” (“wreaked havoc on us”), dando de este modo por concluida la cuestión y su fundamento por el cual no deseaba aceptar de ninguna forma la propuesta de ser entrevistada que le había cursado Kurt Eissler, resolviendo así no comunicar ni consentir documentar su historia con relación al creador del psicoanálisis, aunque al parecer su rechazo de algún modo habla por sí mismo.

 

Una historia silenciada.

Para concluir podemos afirmar que el alejamiento final de Olga Hoenig y de Max Graf, padres de Herbert Graf, ocurrido aproximadamente en 1911, se habría producido por motivos que entrelazaron política del psicoanálisis, en particular relacionados a las disputas teóricas Freud-Adler, con conflictos no resueltos por algunos de los protagonistas que participaron en la gesta de los inicios.

Olga Hoenig, “la bella madre del pequeño Hans”, en particular, a juzgar por los documentos a los que es posible tener acceso hoy, parece haber “sostenido” su lazo con Freud, bajo el signo de una transferencia negativa irresuelta, cargando un enojo profundo hacia él, que había perdurado a lo largo de toda su vida.

Su biografía y este singular final, han permanecido en gran medida silenciados en las páginas que relatan la historia del psicoanálisis.

 

ANOTACIONES + BILIO:

– Sigmund Freud, Análisis de la fobia de un niño de cinco años (“el pequeño Hans”). 1909.
Amorrortu editores. – La frase puede ser ubicada en: III- Epicrisis- Punto 3. Pag.113.

2 Max Graf, “Reminiscencias del profesor Sigmund Freud”- 1942.
Traducción al castellano, Pablo Peusner- Publicado en Revista de psicoanálisis con niños “fort-da” http://www.fort-da.org Página Psicomundo: http://www.psiconet.com

– Jean Bergert, Le ‘Petit Hans’ et la realite, ou Freud face a son passé. Paris: Payot

– Sigmund Freud, Josef Breuer. Estudios sobre la histeria. Amorrortu editores.

– Lissa Appignanesi- John Forrester, “Las mujeres de Freud” – Ed. Planeta.

– Josiane Praz, El “pequeño Hans” y su familia: datos históricos y biográficos.
Publicado en castellano en la revista digital de psicoanálisis con niños “fort-da” número 10. http://www.fort-da.org

7 Nota del autor: Agradezco a Josiane Praz (Suiza) y Jerome Wakefield (USA) quienes confirmaron el dato a partir de sus investigaciones luego de una comunicación personal.

– Carta del día 21 de septiembre de 1897. “Sigmund Freud: Cartas a Wilhelm Fliess (1887-1904)” – Editadas por Jeffrey Masson, y traducidas del alemán al Español por José Luis Etcheverry- Amorrortu Editores.

– Carta del 15 de Octubre de 1897. “Sigmund Freud: Cartas a Wilhelm Fliess ( 1887-1904)”. Editadas por Jeffrey Masson, y traducidas del alemán al Español por José Luis Etcheverry- Amorrortu Editores .

Nota: para recorrer el periodo clave de este momento del autoanálisis de Freud se sugiere leer las cartas desde agosto hasta octubre de ese año.

10 Versión completa de la carta del día 22 de Junio de 1897, publicada en: “Sigmund Freud: Cartas a Wilhelm Fliess ( 1887-1904)” – Editadas por Jeffrey Masson, y traducidas del alemán al Español por José Luis Etcheverry- Amorrortu Editores .

11 El original de la carta de Olga Hoenig, dirigida a Kurt Eissler en 1953, rechazando el reportaje, se encuentra guardado en los Archives Sigmund Freud, en la Biblioteca del Congreso de Washington – Manuscript division.

– Peter Gay. Freud, una vida de nuestro tiempo. (pag. 255-262). Paidós.