Philip Dick con Jacques Lacan, clínica psicoanalítica como ciencia-ficción

Por Jesús Alfonso Rubio Campuzano.

 

 

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Fabián Schejtman es Psicoanalista. Doctor en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Profesor Titular Plenario de la Cátedra II de Psicopatología, Director de la Maestría en Psicoanálisis y Director del Programa de Extensión Universitaria “Servicio de Psicopatología Adultos-Sede San Isidro” de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Docente del Instituto Clínico de Buenos Aires y de la Maestría en Clínica Psicoanalítica de la Universidad Nacional de San Martín. Director de Ancla, revista de la Cátedra II de Psicopatología de la Universidad de Buenos Aires.

Fabián Schejtman se nombra admirador y lector empedernido de Philip Dick. Este libro es fruto de más de 20 años de estudios, artículos y conferencias sobre el escritor y su obra. Incluso, ya antes de sus estudios de psicología, de su pasión por el psicoanálisis y de la toma de contacto con Freud y Lacan, en su vida, aparecería Dick.

A sus 16 años, entre los autores de ciencia ficción – herencia paterna por este género literario – cayó en sus manos las obras destacadas de Ubik y El hombre en el Castillo, si bien será la novela SIVAINVI, (VALIS en su original inglés) –Sistema de Vasta Inteligencia Viva–, la que más calará a Schejtman por ser, en palabras del psicoanalista -“extraordinariamente lacaniana”- dada la pregunta recurrente que se formulará Dick durante toda su vida –“Qué es lo real”-. Un ejemplo de ello, sería esta novela, de alto componente autobiográfico, donde Amacaballo Fat (Alter Ego de Dick) comienza la búsqueda de respuestas para explicarse su mundo y sus vivencias, al mismo tiempo que escribe su exégesis.

Anterior a esta novela, precisamente, en su vida real, tras el encuentro con una joven que le trae una medicación por un fuerte dolor de muelas, Dick será deslumbrado, iluminado, por una luz rosa que saldrá de la aleta de un colgante, señal que relacionará con el símbolo del pez de los cristianos y, a partir de allí, Philip tendrá una revelación:

El imperio nunca tuvo fin”, repetía Philip como un mantra, aseverando que el tiempo y la historia transcurridos desde el siglo I eran solo ilusión. La humanidad todavía vivía –aunque solo los elegidos lo sabían… [1 ].

Por momentos será Phil y por otros Tomás, uno de los primeros cristianos ejecutados, en el Coliseo, en la Roma del siglo I. Cuando era poseído, por esta personalidad, hablaba griego, latín, le abordaban manchas de cuadros conocidos, pinturas de Kandinsky, Picasso… Llegará a decir que había sido invadido por una inteligencia superior a la que denominará, como el nombre de su libro, VALIS. La palabra impuesta, irrumpirá en su vida, tejerá su obra y su ser. Este hecho descrito, no sería puntual, no será aislado, en Dick. Philip, desde muy temprano, se verá empujado, convocado hacia la escritura, dicktado e invadido por esta voz. Ya en su juventud, ocurrió que, examinándose de un examen de física, oyó una voz. Esta le explicaba el principio de Arquímedes y, por cierto, le ayudaría a aprobar, con excelente calificación, su prueba. Aquí, ya nos encontramos, con el preludio de una marca que le acompañará por siempre.

Para los que no sepan quién es Philip Dick, podemos decir que fue un escritor de ciencia ficción, que se preguntó constantemente qué es y cuánto, de lo que vivimos, es real. Que al poco tiempo de nacer su hermana gemela falleció y sus padres la enterraron acompañando la lápida con la inscripción de Philip. Desde su infancia padeció crisis de asma, parálisis, síntomas anoréxicos, despersonalización, ataques de ansiedad… Tuvo que dejar la escuela pronto, por estos motivos, e iniciar tratamiento psiquiátrico en su adolescencia. A los 13 años leía ciencia ficción, y a los 14 ya escribió su primera novela.

A los 18 años se independizó. Se casó 5 veces, la primera vez se separó a los 6 meses argumentando que su mujer quería destrozar sus discos de música clásica (aunque no lo creyéramos, para Dick, estos discos tenían toda la importancia por su relación de copia, de símil, de creación. Una de sus ocurrencias fue preguntarse si la música que salía de los discos era real dado que eran grabaciones y, como tal, copia de una original). Se intentó quitar la vida en varias ocasiones, por su primer cuento le pagarían 70 euros.

Escribió 36 novelas, más de 100 relatos cortos, y si esto no le supuso vivir cómodamente, a día de hoy, su obra es mundialmente valorada y conocida, siendo inspiración para guiones de películas y series contemporáneas como Blade Runner, Minority Report, El show de Truman, Matrix o El hombre en el castillo entre otras [2 ].

Posterior a su muerte, y desde 1983, se entrega en Filadelfia, en su honor, el premio Philip Dick a la obra más original de ciencia ficción en los Estados Unidos. Estas son, entre otras, unas pinceladas que Fabián Schejtman desarrollará minuciosamente y con una ampliada bibliografía tanto de él como de otros autores.

Sorprende de Dick su relación y hacer con la escritura, y como esta le sirvió, o le sirvió él a esta. Philip podía pasar horas escribiendo, sin descanso, de una manera convulsa, apartado de todo lo demás, haciendo retiros para dedicarse solo a ella. La escritura se convertiría en su auténtico partenaire, su manera de preguntarse y relacionarse con el mundo.

Si la pregunta para Philip Dick es qué es lo real, también será el nexo conector del libro de Schejtman con la práctica psicoanalítica y la formalización de la misma. Por una parte está Dick y sus deformaciones o anticipaciones de la realidad en su literatura, y por otra está Lacan y su enseñanza: su práctica, su trabajo sobre la relación de la palabra, con el ser, más allá de su estructura; sus tres registros: Real, Simbólico e Imaginario; la diferencia, en el sujeto, entre el Síntoma y Sinthome, y su clínica nodal de la que Schejtman tomará el testigo de su última enseñanza topológica.

En una parte del libro, Dick será tratado como un caso. El Doctor Schejtman hará un recorrido al más puro Freud con Schreber o Lacan con Joyce. Nos recordará la importancia de formalizar el psicoanálisis, aún sabiendo la dificultad que atañe y que lo real siempre se escapa. Hará hincapié, en la relación de este y las artes, recordándonos que, ya para Freud y Lacan, el artista nos lleva siempre la delantera y, por otra, que el premio más prestigioso que recibió Freud fue el premio literario Goethe, por su excelente estilo literario.

Con enorme detalle, Dick será desplegado, explicado, desde su psicosis franca de base parafrénica, como sus fluctuaciones paranoicas y esquizofrénicas. Schejtman puntualizará el porqué de sus desestabilizaciones, la función de la escritura y sus creaciones literarias, la importancia de las mujeres, en su vida, en su estabilización imaginaria, más allá de convertírsele en persecutorias. Fabián Schejtman incide: estas creaciones para Dick deben ser protegidas porque sostienen la realidad allí donde lo real se escapa [3].

Quisiera destacar, en esta obra, el esfuerzo y claridad del Profesor Schejtman, a la hora de formalizar y transmitir sus elaboraciones y conceptos psicoanalíticos. Un buen ejemplo es el capítulo, VIII.b.Dick“trabajado”amanuense de la voz de VALIS [4], donde el autor desarrollará el caso Dick aplicando la última enseñanza de Lacan, del seminario 23, El Sinthome.

En este apartado retoma la clínica de los nudos, explicando, con ellos, el síntoma (sin h) de la escritura en Joyce y Dick, como algo impuesto, en aquel en sus epifanías, en este su relación con VALIS, convertido en amanuense, en escriba, de una voz inhumana y superior que lo dictaba. Si en esto pudiéramos encontrar alguna coincidencia, vemos en este mismo capítulo el distinto tratamiento sinthomático que encontrarán los escritores en su relación con lo real.

Para un mejor entendimiento de los nudos y lapsus en las cadenas, nos remitimos al libro de Schejtman: Sinthome, ensayos de clínica psicoanalítica nodal. En el capítulo 5 nos explica detalladamente las distintas posibilidades de anudamiento en las psicosis [5]. Y para entender la diferencia entre síntoma y sinthome, en relación con el empuje a la escritura en Dick, a partir del encuentro con VALIS en 1974. Adjunto de este libro, Philip Dick con Jacques Lacan, la lúcida explicación, con el siguiente párrafo del capítulo VIII.c. Empuje-a-la-escritura:

Hacia 1976, el empuje-a-la-escritura se ha incorporado como un estilo. Dick escribe “a su modo” y, si lo llevara al extremo, ni dormiría. ¿Basta ello para que se le considere un sinthome, o siquiera una reparación no sinthomática? De ninguna manera. Por ello no lo localizo como un eslabón adicional que se agregaría al encadenamiento subjetivo. Dar su consentimiento al síntoma no supone, necesariamente, haberlo vuelto un sinthome, ni una reparación más en general. Para que lo fuera, debería corroborarse su función de remedio del lapsus del anudamiento o, al menos, su condición de soporte de la realidad [6 ].

Por otra parte, esta obra de Schejtman es novela. Un homenaje a la literatura de Dick y la ciencia ficción. Un dejarse llevar por lo real de la escritura y por sus avatares de lo nuevo, de esas contingencias, con el vacio del encuentro, con la próxima palabra, que entreteje la realidad. De esta escritura nacerá un encuentro entre Lacan y Dick, entre Schejtman y este libro, entre el autor y sus admirados: el clínico francés y el escritor norteamericano. Les anticipo un a-parte:

– Bueno, Doctor… ¿Puedo llamarle Jacques?

– Por supuesto, será un gusto mi querido… Philip –abrió grande sus ojos, curioso, invitándolo a hablar.

– Pues bien, estimado Jacques, quizás recuerde usted mi inquietud de ´66: la realidad ficticia en la que vivimos, o más bien, en la que creemos vivir. Así las cosas, once años después estoy más cerca de poder darme una explicación sobre ello. Pero… ¡maldición! No he encontrado el modo de transmitirlo. Fíjese, me invitaron a dictar una conferencia de Metz, vengo precisamente de allí, seguramente R.W. le habrá contado. Me había preparado mucho, era la ocasión indicada. Pero no fui suficientemente claro. Lo eché todo a perder. No logré decir lo que debía, es difícil…

– ¿Qué debía decir? –Lacan subrayó sutilmente ese “debía”-Puede contármelo a mí, Philip, no se apure…

-Sí, no me cabe ninguna duda alguna: usted podrá entenderlo. Más aun, quizás sólo usted pueda entenderlo, Jacques. Confío en ello. Y por eso estoy aquí. Lo confirmé hace dos horas [ 7].

Otro de los puntos que más me agradó, y no quiero dejar de resaltar del libro es el capítulo VIII.d., llamado, Noraguante y las mujeres alma [ 8], en esta ocasión les invito a su lectura y a disfrutar de los detalles clínicos y su translación y explicación en el campo de los nudos.

Para concluir, esta reseña, diré que el libro de Philip Dick con Jacques Lacan, Clínica psicoanalítica como ciencia- ficción es una obra para leer detenidamente, disfrutar de su lectura y seguir investigando en el campo del psicoanálisis en compañía de la última enseñanza de Lacan.

Una obra que me llevó a conocer y a disfrutar de los mundos de Dick con la lectura de su obra Ubik y que me hizo repensar la compleja relación de las personas con el virus palabrero y la realidad. Pondré un ejemplo, en la película el náufrago, su protagonista, Chuck Noland (Tom Hans) después de sufrir un accidente aéreo y ver que se encuentra sólo, en una isla, tiene que ingeniárselas y construirse un amigo por la necesidad de seguir hablando.

Tal será el punto de esta enajenación con la palabra, y con el otro, que cuando este amigo, el Sr. Wilson -la pelota de voleibol- es arrastrado por una subida de la marea. Noland se lanza al mar, poniendo en riesgo su vida, para salvarlo. Otro ejemplo, sería la película Blade Runner, basada en la obra de Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, su protagonista Rick Deckard, utiliza una prueba de empatía para desenmascarar a los replicantes. Estos androides tienen conciencia, incluso sentimientos y memoria – son copias humanas, similares a los muñecos japoneses actuales, pero más evolucionados, podríamos re(s)altar -. Hay una escena donde Rachael, una replicante de la que se enamorará Deckard, para demostrar su humanidad toma y enseña una foto de una niña con su madre que simula ser ella en su infancia.

En este punto, retomamos la pregunta de Dick Qué es lo real en esta modernidad donde impera la mercancía, la tecnología y la copia ¿Es real el mundo actual de supuestos que nos colman, que nos completan? ¿Cuál es la realidad en la que habitamos? ¿Vivimos en un mundo cada vez más real, más gozador? ¿Seguimos pensando con Lacan que lo real es lo imposible de decir?

Hacia estas preguntas nos evoca la lectura de esta obra y Schejtman nos señala que Dick ya anticipo con su ciencia ficción el mundo en el que hoy vivimos.

 

 

Notas y referencias bibliográficas:

– Schejtman, F. (2018). Philip Dick con Jacques Lacan: clínica psicoanalítica como ciencia-ficción, págs. 42 y 43. Olivos: Grama Ediciones.

[2] – Ibíd., págs. 23, 24.

[3] – Ibíd., pág. 133.

[4] – Ibíd., págs. 135 a 139.

[5] – Schejtman, F. (2013).Capítulo 5: Nudos psicóticos.. En Sinthome: ensayos de clínica psicoanalítica nodal, págs. 231 a 282. Olivos: Grama Ediciones.

[6] – Schejtman, F. (2018). Philip Dick con Jacques Lacan: clínica psicoanalítica como ciencia-ficción, pág. 142. Olivos: Grama Ediciones.

[7] – Ibíd., págs. 159,160.

[8] – Ibíd., págs. 144 a 151.