PIPOL 9

Por Sali López Almansa.

 

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El 5º Congreso Europeo de psicoanálisis se acaba de celebrar los días 13 y 14 de julio de 2019 en el Square Brussels Meeting Centre Mont des Arts, 1000 Bruxelles.

Bajo el título “El inconsciente y el cerebro nada en común” se presentaron el sábado 13 de julio 140 casos repartidos, distribuidos y organizadas por su relación y conexión entre ellos, en 16 mesas, con un presidente y tres o cuatro ponentes en cada una de ellas. La presentación de los casos o viñetas estaba muy bien articulada, escogiendo los puntos de capitón de cada uno de ellos, expuestos con mucha claridad y concisión, ajustándose los ponentes al tiempo asignado para cada uno de ellos, lo que hacía la exposición e intervenciones posteriores muy ágiles y fluidas.

El domingo 14 tuvo lugar el plenario en el que se debaten diferentes temas, todos bajo el denominador común “el inconsciente y el cerebro nada en común”, abordados por psicoanalistas, neurobiólogos, neurocirujanos y doctores en filosofía de la Universidad de París y Burdeos, doctores en medicina, físicos e investigadores en física cuántica y teórica.

La finalidad del PIPOL 9 ha sido poner de nuevo sobre la mesa las diferencias tan abismales entre la ciencia y el psicoanálisis, donde la primera se afana por buscar repuestas imposibles de encontrar, el psicoanálisis las encuentra en el sujeto mismo, en su inconsciente que es donde se encuentra el tesoro de los significantes. El psicoanálisis propone, desde su nacimiento ya de la mano de Freud, que el sujeto vaya descubriendo su inconsciente y cómo la lengua marcó los significantes que el sujeto irá haciendo suyos a lo largo de su cura analítica.

La orientación psicoanalítica consiste en sacar a la luz esos significantes alojados en el inconsciente del sujeto, no le preocupa al psicoanálisis donde localizar el inconsciente, en qué parte del cerebro pueda localizarse, puesto que no puede localizarse en ningún lugar.

Lo interesante del inconsciente es como la lengua ha enraizado los significantes de cada sujeto, y para cada individuo en particular son diferentes. Es por medio del uso de la palabra que el sujeto encuentra, por decirlo de alguna forma, su inconsciente.

La ciencia quiere universalizar el cerebro humano, busca incansablemente encontrar una cura que le sea útil a todos, por igual, y en donde las neurociencias no encuentran la cura el psicoanálisis interviene, actúa en la problemática particular de cada sujeto y sí puede aminorar o aliviar el sufrimiento del parletre en los comienzos de un análisis, y saber arreglárselas con su sinthome, una vez terminado.

El cognitivismo quiere suprimir al sujeto parlante, no tiene en cuenta el inconsciente, que es precisamente donde se produce el lapsus o el olvido o lo reprimido, conceptos esenciales y cruciales para el tratamiento de una cura analítica, como así lo demuestran y ratifican las viñetas presentadas en este congreso, donde los ponentes han puesto sobre la mesa de una forma excelente que para cada caso hay una dirección de la cura.

El psicoanálisis lleva ya más de un siglo mostrando incansablemente que no se pueden encuadrar ni universalizar las enfermedades mentales, principalmente porque ya de entrada el inconsciente es propio y singular de cada sujeto hablante, y es el sujeto quien lo descifra por medio de la pablara. De nuevo el psicoanálisis demuestra una y otra vez con su práctica clínica que cada sujeto viene con su sufrimiento particular y por tanto su tratamiento o cura es para cada uno y no trasferible al conjunto de los seres humanos.

Sin embargo, la ciencia está ejerciendo una presión sobre la neurociencia para reducir las categorías de las enfermedades mentales y hacerlas universales, válidas para todos los seres humanos, pero es que parten del cerebro y es ahí donde quieren encontrar las soluciones.

Las neurociencias siguen aferradas a la creencia de que el lenguaje está instalado en el sujeto, Chomsky decía que el ser humano ya nace con un conocimiento subconsciente e innato del lenguaje y éste está alojado en algún lugar del cerebro, pero Chomsky no pudo precisar en qué lugar ni cómo se adquiere el lenguaje. Sin embargo, el psicoanálisis nos muestra que el sujeto adviene a un lenguaje, ya estaba allí antes del nacimiento del infans, que este infans ha sido hablado incluso ya antes de nacer y lo que adquiere son significantes, marcas que se alojan en su inconsciente.

La ciencia dice tu eres tu cerebro y todavía continúan buscando el sentido del inconsciente freudiano. El psicoanálisis no le puede decir al sujeto tu eres tu inconsciente, sino que es en la cura analítica cuando el sujeto irá elaborando sus significantes por medio de la palabra y es ahí donde irá encontrando respuestas, en su inconsciente, en el Otro que es el reservorio de los significantes.

El real, lo real es imposible de representarse tanto para la ciencia como para el psicoanálisis, pero este último no se empeña en localizarlo en algún lugar. Es imposible de ser representado por cualquier resonancia magnética. Para el psicoanálisis el inconsciente real sale a la luz por lo contingente, sale a la luz del día por una imagen.

Mientas que el cognitivismo tiene un valor universal, el inconsciente tiene un valor único y es por eso que el psicoanálisis vuelve a demostrar y mostrar una vez más en este congreso su eficacia y efectividad en aliviar el sufrimiento del ser humano y lo hace por medio del uso de la palabra y esas palabras tienen un significante único para cada uno, y es ahí donde hay que acudir, al inconsciente no al cerebro.