Sobre ‘Roma’ de Alfonso Cuarón

Por Javier Norambuena.

 

 

1. Poco se amalgama en la intensidad del agua pues su velocidad, incesante y arrebatadora, atraviesa por encima de lo que sea. El agua, a veces, cumple la función de espejo. Hay aguas avasallantes (los tsunamis) y aguas reflectantes (los espejos de agua). O, aguas de flujo y aguas estancas. En las aguas se impregnan los recuerdos aunque poco es avisado en la permanencia del recuerdo a través del agua. El agua borra. Es el agua un elemento que se burla de toda coerción humana […] el agua que inunda y ahoga escribe Freud [1] ubica el vínculo del estado de naturaleza y el sujeto, o de la civilización y el individuo.

Hay algo irrefrenable en el agua, algo del agua utilizada en Roma de Alfonso Cuarón realiza la función del espejo, acaso labra a través del uso del agua la fuerza simbólica reenviando las preguntas al estatuto de lo femenino y la posibilidad no toda de una mujer. También, la posibilidad de acceso en ese entremedio aglomerado a partir de las relaciones entre los personajes femeninos que sostienen la trama narrativa. En Roma se labra con el agua trastocándose las pistas de una narrativa de causa y efecto apareciendo el uno por uno de las aguas, lo singular, lo irrepetible de una relación de dos personajes femeninos. Una mujer de clase alta y una mujer de clase baja en Ciudad de México en una casa de la Colonia Roma.

Es la relación entre una gobernanta y su jefa recreada en la década de los setenta del siglo XX. Ambas mujeres experimentan travesías con lo femenino en la peripecia narrada en Roma, son encuentros del uno por uno del no todo de una mujer. Ambas protagonistas sostienen relaciones amorosas relacionadas a la pérdida. Este ambas, entre Cleo y Sofía se signa el tiempo narrativo de Roma a través de las dos mujeres, de su peripecia y acontecimientos, del tiempo narrativo que asoma el disímil umbral de lo doméstico y familiar para dos personajes. Ambas frente al cauce irreductible del agua.

 

2. Que el Otro sea para el sujeto el lugar de su causa significante no hace aquí sino la razón por la que ningún sujeto puede ser causa de sí, escribe Lacan [2] en Posición del Inconsciente. Tanto la gobernanta y su jefa ponen en representación en Roma, anagrama explícito de amor, ese lugar de causa significante para el Otro del sujeto. Es la causa significante de lo femenino en torno a cada una de las peripecias del desamor puesto en escena por Cleo y Sofía, es la soledad de un goce que las hace otras para sí mismas [3]. Es la causa significante del Otro amoroso en ese encuadre doméstico del entredicho en el anagrama de Roma.

 

3. El agua es decisiva en varias secuencias de Roma. ¿A qué hace espejo ese torrente? Allí el espectador pudiera inscribir bajo su mirada esa atmósfera que subyace a las complicidades de Cleo y Sofía constituyéndose como dos mujeres en lo que funciona, con cierta sospechosa plenitud, algunas de las funciones sincrónicas de lo doméstico.

Lo doméstico en Roma representa aquello que había –estaba allí y ya no está- [4] antes de la pérdida experimentada por Cleo y Sofía, allí aparece lo singular e irrepetible, o la solución individual frente a la que se inventa algo. En Roma se inventa ese clima de lo doméstico al interior de sus escenas exhibiendo el equívoco de dos soluciones individuales frente a la pérdida del amor, haciendo existir el frente a frente al interior de una casa. Lo impregnado de esa pérdida en los registros del agua no es cernible al significante ni a la borradura. Algo y nada impregna el agua.

 

Notas y referencias bibliográficas:

[1] Freud, S. (1927) El porvenir de una ilusión, p175. Madrid: Alianza.
[2] Lacan, J. (1966) Posición del inconsciente, p 799. En Escritos 2. México: Siglo XXI
[3] Agradezco a Araceli Fuentes esta puntuación.
[4] Lacan, op cit, p799