Tres idénticos desconocidos

Por Sali López.

 

Película documental basada en la historia de los trillizos de Long Island que fueron separados al nacer y se encontraron casualmente a la edad de 19 años. Dos de los gemelos se vieron por primera en la habitación del campus universitario que les tocó compartir, el tercero se enteró de la existencia de sus gemelos por medio de un amigo que le mostró una foto de estos en la prensa. Habían sido separados al nacer para ser parte de un proyecto de investigación llevado a cabo por un psiquiatra infantil austriaco, discípulo de Ana Freud.

El psiquiatra austriaco Peter Bela Neubauer, era un reputado psiquíatra infantil en los Estado Unidos, su especialidad era el desarrollo emocional en las etapas más tempranas de la vida y llevaba tiempo realizando sus experimentos con hermanos gemelos antes de ponerse a experimentar con trillizos. Sus estudios consistían en separar a hermanos gemelos o trillizos, darlos en adopción e ir observando sus juegos, su comportamiento, sus gestos, sus hábitos, etc., a la vez que eran filmados.

La película-documental comienza con el encuentro de dos de los hermanos: Robert y Eddy cuando se están instalando en el dormitorio de la universidad a la que iban a estudiar. Cuando se vieron uno frente al otro ¿podemos hablar de un segundo estadio del espejo? El primer estadio presumo que tuvo lugar cuando sus madres adoptivas les colocaron frente a un espejo, el segundo fue este inesperado encuentro con su propia imagen, su tú lo tenían delante de ellos. Lacan en el Seminario I nos dice que el tú es previo al yo, Robert y Eddy dicen que estaban viendo su doble, su misma cara, sus mismos gestos, en una palabra la réplica exacta de su propia imagen.

Rápidamente su foto aparece en todos los periódicos y un amigo de David, el tercer gemelo, le muestra a este el increíble parecido que tiene con esos dos chicos de Long Island. David ve su imagen por duplicado en una foto, por lo menos aquí hay algo más parecido a un espejo, el papel de periódico. Los minutos están contados para reunirse los tres hermanos llenos de alegría, enamorados entre sí -como uno de ellos puntualiza- y pasando ya todo su tiempo juntos los tres.

Este primer momento es vivido con júbilo, se van a vivir juntos, no solo a compartir apartamento, sino que duermen los tres en la misma cama, se visten igual, fuman la misma marca de tabaco, piensan igual- eso creyeron ellos en un primer momento-. Las familias adoptivas de cada uno de ellos se muestran encantadas con este encuentro y con verlos jugar y disfrutar tanto de sus propias compañías.

Se convierten en estrellas de cine, salen en la televisión para hablar de lo iguales que son, de que tiene los mismos gustos y de lo felices que están de haberse encontrado, el mundo americano quiere conocerles, quiere conocer un fenómeno del que dice que no sabía nada, que no tenía ni la más remota idea de que cosas así pudiesen suceder en su país, de que experimentos de esa índole se dan en la gran potencia americana, en el país de las maravillas. Efectivamente, lo que atrae al público estadounidense es el hecho casual de que estos trillizos se hayan encontrado por azar en una residencia estudiantil del condado de Sullivan, que los amigos de uno saludaran al otro gemelo recién llegado al campus porque le confundían con su otro gemelo.

Cuando aparecen en la televisión lo hacen como auténticas estrellas de cine, todavía no como cobayas humanas sometidas a un sórdido experimento. Este público está sorprendido y asombrado ante hechos tan superfluos como que se sentaran igual, que los tres practicaran artes marciales o que fumasen Marlboro.

Mientras ellos muestran su gemelaridad al público americano, de momento no tienen ningún interés en saber nada sobre sus padres biológicos, quieren seguir viviendo su alegría de haberse encontrado, de estar con sus tus, sin mencionar que de la noche a la mañana se convierten en celebrities y Madonna les ofrece hacer un cameo en su primera película. Sus padres adoptivos piden explicaciones a la agencia de adopción donde habían sido adoptados, querían saber por qué no se les había informado de que eran tres hermanos gemelos, insistieron que de haberlo sabido hubiesen adoptado a los tres. La respuesta de la agencia fue que hubiera sido muy difícil colocar a los tres en una misma familia, que creen que se sí se lo debían de haber comunicado, que siempre han actuado con diligencia y transparencia y que sienten no haberles informado al respecto. Tras estas declaraciones por parte de la agencia, se ponen en manos de un asesor legal con intención de interponer una demanda contra la misma, sin embargo, el abogado les aconsejó no interponer la demanda porque no iba prosperar.

El psiquiatra Neubauer había sido asesor de la agencia que se encargó de la adopción y esta entregó las notas de sus experimentos a una sociedad de servicios sociales al menor y a la familia cuya junta directiva estaba formada por judíos. Las familias adoptivas eran también de origen judío y no solo fueron escogidas cuidadosamente, sino que también se cuidó, la agencia, de que viviesen a una distancia de unos 200 kilómetros para asegurarse que no pudiesen encontrarse.

Cuando los trillizos terminan sus estudios abren un restaurante llamado Triplets con un éxito asombroso, la gente hace cola para ir conocerlos, todas las noches terminan en fiestas animadas por los tres hermanos. Realizan su sueño americano: se casan y tienen hijos, se reúnen con mucha frecuencia y todo va sobre ruedas, sin problemas.

Entonces una vez pasada la vorágine de la excitación y emoción deciden conocer a su madre bilógica, una mujer con la que no establecieron ninguna conexión, que parecía inestable y bebía bastante, tanto como ellos, dijo uno de los trillizos. Poco sacaron de esa reunión y poco más hablan ellos de su madre biológica.

En un primer momento la relación de los tres era perfecta, se entendían a las mil maravillas, hasta que uno de ellos abandona el negocio y la relación con sus hermanos, necesita estar solo. Pasados unos años Eddy se suicida, había tenido varios ingresos en centros psiquiátricos.

Entonces David decide pedir a la sociedad que custodiaba los datos del doctor Neubauer explicaciones y más información sobre el experimento que llevaron a cabo sobre ellos y se encuentra que esos archivos están sellados hasta el año 2066, fecha en la cual a lo mejor se daría publicidad a los mismos.

¿Cuál era el propósito de la separación? ¿Observar cómo la familia y en el medio en que un sujeto crece influye en su vida? Es una conclusión evidente. ¿Por qué no quería esa sociedad mostrar los datos de su experimento, qué escondían, si escondían algo? Era un recién universitario el encargado de observar y anotar el comportamiento de los chicos, no hablaba con ellos, pero sí tenía muchas ganas de decirles: “sabes, acabo de estar con tus otros dos hermanos y son iguales que tu”. Estos comentarios se los hace al entrevistador mientras se ríe y afirma que “a lo mejor fueron un poco malvados”, “ahora que lo piensa, que era su primer trabajo y no podía negarse a realizar la labor que le pedían”, ¿Por qué no podía negarse?

Parece que hay un conformismo generalizado por parte de todos, el que hace las observaciones, los padres adoptivos se contentan con la negativa de no poder continuar sabiendo más al respecto, y además ya tenían los tres una hija adoptada, de nuevo adoptan, y no saben nada de lo que está pasando, el padre de Eddy aparece hablando muy apesadumbrado, habla del destino y la mala suerte.

¿Qué se mostró con ese experimento? Parece que consistía en separar a hermanos gemelos dejados por sus madres biológicas en casas de acogida, madres con trastornos mentales graves: esquizofrenias, con depresión y luego ver ¿El qué?

Hay un hecho importante que dicen los trillizos y era que cuando se les separó se daban golpes contra la pared en sus cunas, hasta ese momento habían dormido juntos en la misma cuna, y uno de ellos aguantaba la respiración hasta que perdía el conocimiento.

Fue un experimento cognitivo conductual, donde se queda en la superficie, en los hábitos, en los modelos de conducta y comportamiento y solo se dirigen a de una mera recogida de datos con el fin de cuantificarlo todo. Un proyecto, un estudio que no puede responder a la pregunta ¿por qué se suicidó Eddy?, mencionan a un padre muy severo, bien pero esa pulsión de muerte que le lleva al suicidio sería interesante conocer más factores de su infancia, desde luego la separación de su madre biológica y más tarde ser apartado de sus hermanos gemelos, entre otros factores, supuso algo mortífero para él, no tanto para sus hermanos que pudieron continuar con sus vidas. Por tanto, sí hay algo más que no puede cuantificarse en el ser hablante, por mucho que se empeñen en hacérnoslo ver de esa forma, de lo que es imposible dar cuenta con algoritmos y estadísticas.

Hablaban, sus hermanos, que era una combinatoria del destino la que había causado el suicidio de su hermano Eddy. En verdad si dejamos nuestra vida en manos del destino, no tenemos que preguntarnos nada más, ni responsabilizarnos de nuestros actos, el responsable siempre está fuera de nosotros.

Neubauer fue discípulo de Ana Freud, quien llevó a Estados Unidos un psicoanálisis que consistía en el reforzamiento del yo y en la interpretación infinita de los significantes, actos y gestos de los pacientes, pero poco o nada mencionan al inconsciente. El psicoanálisis postfreudiano llegó y se extendió allí sin tener para nada en cuenta conceptos esenciales de la obra de Sigmund Freud como las pulsiones.

Freud ya veía lo que se anticipaba en ese país de donde vienen los protocolos, la técnica, las mediciones de todo. Lo esencial es que el individuo supere sus dificultades lo antes posible, se encuadre y ajuste a los perfiles que ya están diseñados y donde todos los ciudadanos ya están etiquetados. Pero lo que no tiene cabida es el sufrimiento de cada sujeto, eso ni lo contempla ni lo quiere contemplar la sociedad americana que quiere adueñarse incluso del pensamiento de los seres hablantes, afortunadamente eso no les va a ser posible.

 

Bibliografía:

– Lacan, J. (1953). Los escritos técnicos de Freud. Buenos Aires: Paidós.