Por Carlos Pérez Llanes.

Esta es una exposición que pretende dilucidar algunos aspectos en relación a la cuestión de la rivalidad que surge en el niño frente a su imagen en el estadio del espejo. Concretamente la pregunta que realizo es la siguiente:“¿Se podría decir que entre la rivalidad que presenta el niño frente al espejo y el hecho de que el significante no es capaz de atrapar lo real existe correlación?”.
Para tratar de dar respuesta primero considero que es necesario contextualizar el momento en el que se encuentra Lacan. Nos encontramos en 1.949, año en el que presenta “El Estadio del Espejo” en el Congreso Internacional de Psicoanálisis en Zúrich. Estamos en una etapa temprana del corpus teórico de Lacan, antes del desarrollo de todo lo relacionado con el significante, el lenguaje, y aún más, el goce y lo real. Es importante entonces entender que, en este momento, Lacan está tratando de hacer avanzar el discurso freudiano con los recursos que le brinda la época, en un momento donde concretamente la ciencia está floreciendo como paradigma a gran escala y se erige como significante amo. La realidad se entiende bajo el prisma de la ciencia empírica. Frente a esto, autores como Husserl plantearon una postura crítica: “¿Cómo puede la conciencia ir más allá de sí misma y alcanzar las cosas externas?”, “¿Cómo podemos estar seguros de la concordancia entre el acto de conocer y el objeto conocido?”(1). Husserl postulará estas proposiciones como los problemas de la trascendencia y la correspondencia que el positivismo no puede responder. Influido por esta corriente, Lacan traslada la crítica a la ciencia entendida como positivista y determinista al campo de la psiquiatría. Desarrolla en “Acerca de la causalidad psíquica” los problemas epistemológicos que presenta el órgano-dinamismo de Henry Ey, y realiza una crítica que aún tiene vigencia frente a lo que conocemos como biologicismo y neurociencia. Lacan viene a señalar que no existe un desarrollo fisiopatológico válido de la locura (en el texto refiere locura a lo que hoy entenderíamos como enfermedad mental). Y es que aún hoy no se conoce ni la substancia, ni la materialidad física de la conciencia ni sus síntomas. Además, existe solapamiento entre distintas presentaciones nosológicas, es decir un mismo síntoma se presenta en distintas enfermedades ya sean mentales o neurológicas. Esta imposibilidad supone el elemento nuclear de la crítica de Lacan en dicho texto y su vigencia queda patente en la crisis de la salud mental contemporánea y el fracaso de los modelos actuales. Esta crítica le invita a rechazar la ciencia como medio del desarrollo del psicoanálisis y le empuja a buscar otras influencias, y es en estas circunstancias donde desarrolla El estadio del espejo. Entre las múltiples influencias que recibe para su desarrollo destacaría dos; la psicología Gestalt y la fenomenología de Husserl.
Hago esta contextualización con el objetivo de situar la pregunta para buscar la respuesta. Y es que si planteo esta pregunta es porque desde mi perspectiva siempre me han resultado enigmáticas las conclusiones a las que llega Lacan en esta primera etapa. En contraposición, entiendo de forma más o menos clara la lógica significante que sostiene su etapa estructuralista, y también la lógica que hay en relación al goce y lo real en su etapa postestructuralista. Son etapas que están guiadas por una lógica definida. En una, las leyes del significante y el deseo como elementos estructurantes del sujeto barrado, y en la otra, la extracción de objeto como aparato de goce. Es decir, repito, son lógicas definidas. Y no encontraba a priori una lógica tal en su primera etapa, motivo de mi desconcierto. Aun así, se mantiene la coherencia de su discurso, pues sus conclusiones en este momento encuentran correlación con hallazgos futuros.
Lo que ocurre en este momento es que Lacan se sirve de la fenomenología y de la Gestalt para el desarrollo de la constitución del “Yo” como reservorio imaginario de la líbido narcisista y como matriz de la alienación del sujeto. Así en Acerca de la causalidad psíquica señala:
“toda fenomenología sana, como por ejemplo la de la percepción, impone que se considere la experiencia vivida antes que toda objetivación e incluso antes que todo análisis reflexivo que mezcle la objetivación con la experiencia”(2)
Mientras que para Husserl la conciencia en su intencionalidad, mediada por la propia experiencia perceptiva, es constitutiva del objeto. Para Jaques Lacan ocurre un proceso fenomenológico inverso, en tanto que es la experiencia de la percepción de la propia imagen contemplada la que es constitutiva del “Yo”. El estadio del espejo supone el proceso a través del cual, el niño ante su imagen contemplada como total, como ficción de sí mismo, se aliena a ella, y mediante su asunción entra en relación con el mundo exterior, como un “Yo” constituido. Para Lacan se trata de una experiencia ambigua en la que se combina la experiencia de júbilo narcisista ante la imagen de completud, a la par que esta supone el testigo de la propia insuficiencia (por la prematuración natal fisiológica). Ese impasse es motivo de satisfacción a la par que de rivalidad frente a un otro que da cuenta de su propia carencia. En consonancia con esto cito a Lacan en este texto:
“el estadio del espejo es un drama cuyo empuje interno se precipita de la insuficiencia a la anticipación; y que, para el sujeto, presa de la ilusión de la identificación espacial, maquina las fantasías que se suceden desde una imagen fragmentada del cuerpo hasta una forma que llamaremos ortopédica de su totalidad —y hasta la armadura por fin asumida de una identidad alienante, que va a marcar con su estructura rígida todo su desarrollo mental. Así la ruptura del círculo del Innenwelt al Umwelt engendra la cuadratura inagotable de las reaseveraciones del yo”.(3)
Aclarado cómo Lacan llega a estas conclusiones, quiero añadir una cuestión al tema (lo que vendría a ser la pregunta detrás de la pregunta inicial). La problemática que para mí entraña el análisis fenomenológico de Lacan es que precisamente es sobre el inconsciente. Husserl hace fenomenología de la conciencia, la conciencia es al menos un proceso intuitivo o inmediato. Pero el inconsciente es un proceso antiintuitivo. Entonces, ¿cómo Lacan puede establecer conclusiones fenomenológicas fuera del campo de lo intuitivo, es decir, en el inconsciente, y referidas a un proceso mítico como es la constitución del “Yo”?Entiendo que la respuesta más razonable para dar consistencia a las conclusiones de Lacan, para entender que estas no son arbitrarias, es que de forma primitiva y a través de Freud, ya hay algo de la lógica de la extracción del objeto en su investigación, y ya hay algo, como intuición somera, aunque no esté desarrollado en ese momento, de lo real (en forma de líbido) como aquello que no puede ser captado en su totalidad por la identificación y el significante. De esta manera, encuentro en “El Estadio del Espejo” y en “Acerca de la causalidad psíquica” algunas proposiciones que parecen reforzar esta idea. Cuando señala “Así la ruptura del círculo del Innenwelt al Umwelt engendra la cuadratura inagotable de las reaseveraciones del yo”parece hacer constar algo inaprehensible del propio “Yo”. Y más aún cuando afirma “la experiencia freudiana designa en él [el Yo] el lugar mismo de la Verneinung [La negación].”(4) O también cuando muestra como asintótica la discordancia existente entre la imagen ideal y la propia realidad del sujeto (5).
Creo que la prueba que puede consolidar esta perspectiva es que Lacan pocos años después reforzará este argumento mediante la inserción del aparato significante, como bien aclara en el Seminario 5:
“El estadio del espejo no se ha evaporado después. Me gustan mucho aquellos de entre ustedes que dicen que todos los años es algo distinto, que el sistema cambia. No cambia, simplemente trato de hacerles recorrer su campo. […]En resumen, vemos que desde el origen se interfieren dos circuitos. El primero es el circuito simbólico donde se inscribe – digamos, para fijar las ideas, para ponerlas en una percha que ustedes ya conocen – la relación del sujeto con el superyó femenino infantil. Por otra parte, está la relación imaginaria con la imagen ideal de sí mismo que queda más o menos afectada, incluso herida, con ocasión de las frustraciones o decepciones. Así, resulta que el circuito actúa en dos planos, plano simbólico y plano imaginario.”(6)
BIBLIOGRAFÍA
- Husserl E. (2017). La idea de la fenomenología, Introducción. Herder.
- Lacan J. (2009). Escritos 1, El estadio del espejo como formador de la función del yo [je] tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica. Siglo veintiuno editores.
- Lacan J. (2009). Escritos 1, Acerca de la causalidad psíquica. Siglo veintiuno editores.
- Lacan J. (2010). El Seminario, Libro 5, Las formaciones del inconsciente (1957-1958). Paidós.
NOTAS
- Husserl E (2017). La idea de la fenomenología, pág. 16. Herder.
- Lacan J. (2009). Escritos 1, Acerca de la causalidad psíquica, pág. 176. Siglo veintiuno editores.
- Lacan J. (2009). Escritos 1, El estadio del espejo como formador de la función del yo [je] tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica, pág. 103. Siglo veintiuno editores.
- Lacan J. (2009). Escritos 1, Acerca de la causalidad psíquica, pág. 177. Siglo veintiuno editores.
- Lacan J. (2009). Escritos 1, El estadio del espejo como formador de la función del yo [je] tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica, pág. 100. Siglo veintiuno editores.
- Lacan J. (2010). El Seminario, Libro 5, Las formaciones del inconsciente (1957-1958), pág. 470. Paidós.
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