1. ¿Bajo qué necesidad institucional nació el Departamento y cómo ha mutado su enfoque a través del tiempo? ¿Cómo está compuesto actualmente?
Santiago Castellanos:
El Departamento de Psicopatología surge en el curso académico 2014-2015. En cierta manera tratamos de darle una continuación a los trabajos que previamente se hacían alrededor del grupo de investigación de psicoanálisis aplicado a la salud mental que coordinaba Ana Castaño. Inicialmente el Departamento de psicopatología se proponía como un medio de ampliación de la enseñanza del psicoanálisis en el campo de la clínica, de sus antecedentes, de la nosografía freudiana y de los diferentes abordajes de la enseñanza de Lacan. Se trataría de aproximarnos a la psicopatología bajo la mirada del psicoanálisis, cuestión siempre fundamental. Se trataba con la creación del Departamento de darle un lugar estable en la estructura de formación del Nucep, complementario a la formación de la Tétrada. Ana Castaño decide dejar el Departamento y en el año 2016-2017 se incorpora Rosa López. Con su integración le damos un impulso al espacio de presentación de enfermos que comienza en el Hospital Gregorio Marañon, coordinado por Rosa López y yo mismo. Este fue un proceso complejo y difícil de concretar.
Rosa López:
Desde que entré como co-cordinadora del NUCEP, junto a Mercedes de Francisco, un propósito centraba mi interés, que el Nucep contase con la enseñanza de la presentación de enfermos en Madrid, lo que aparentemente no resultaba fácil. Ya se había intentado en otras ocasiones y parecía que los obstáculos eran insalvables. Le ofrecimos a Santiago Castellanos y a Ana Castaño que se incluyeran en el proyecto y posteriormente me incorpore al Departamento de Psicopatología. Ana Castaño dejó muy pronto el proyecto que continuamos Santiago y yo misma. Ambos tocamos muchas puertas sin resultados. Pero, en ocasiones, la fortuna nos sale al encuentro.
El 11 de abril de 2015, Eva Ribas me invitó a hacer una ponencia en el Congreso de la AEN. Aproveché la ocasión para dirigirle una pregunta a los jóvenes psiquiatras: ¿cómo es que en Madrid la presentación de enfermos es prácticamente imposible? ¿Se trata de un problema legal? Para mi sorpresa, me respondieron que no había tal problema y que ellos podrían colaborar desde sus lugares de trabajo.
Desde el Departamento de Psicopatología convocamos una reunión conjunta con todos ellos de la que surgió la posibilidad de hacer las presentaciones en el Hospital Gregorio Marañón donde estuvimos X años. Mas tarde, las presentaciones se trasladaron al CSM de Hortaleza, donde hemos estado hasta el pasado curso. Quiero resaltar el trabajo de Antonio Ceverino que, con un saber hacer certero, consiguió aportar la presencia de sus pacientes una vez al mes. Pacientes que venían advertidos de cómo iba a ser la experiencia y que nunca faltaron a la cita. Lamentablemente, Antonio Ceverino, miembro del Dto de Psicopatología ha sido trasladado al Hospital 12 de octubre y, aún, no hemos podido recuperar la Presentación de enfermos o, como se dice ahora, las presentaciones clínicas. Estamos en ello.
2. ¿Cuál es la apuesta temática del próximo curso académico y qué artículos funcionaron como brújula conceptual en el recorrido?
Santiago Castellanos:
El próximo curso abordaremos lo que podíamos llamar los casos escondidos o menos conocidos de Freud. Freud expuso los fundamentos de su teoría y de su praxis en los célebres cinco historiales cuya lectura es ineludible, por su absoluta vigencia y porque nos abre a un extenso abanico de conceptos. “El caso Dora”, “El caso Juanito”, “El hombre de los lobos”, “El hombre de las ratas”, y el “Caso Schreber”. Sin embargo, los casos freudianos no se limitan a estas cinco muestras magistrales de la clínica. A todo lo largo de su obra, Freud nos ha dejado numerosas viñetas y ejemplos clínicos que constituyen casos expuestos de forma ultra condensada, y que con frecuencia se pasan por alto, o sencillamente se desconocen. Iremos recorriendo algunos de estos “casos escondidos”, los traeremos a la luz, con el propósito de extraer toda su riqueza clínica.
3. ¿De qué manera el Departamento intenta responder a los impasses actuales de la práctica y qué valor le otorgan a la formalización de casos?
Rosa López:
En este curso hemos puesto el acento en la dirección de la cura en la psicosis, exponiendo nuestra propia clínica a través de casos en los que la singularidad del sujeto predominara sobre el afán clasificatorio. Se trata de abrir un espacio en el que el sujeto pueda ser abordado sin quedar inmediatamente subsumido bajo una nominación diagnóstica, lo que no implica una renuncia a la estructura, sino un desplazamiento del foco para orientar la lectura hacia los modos particulares de funcionamiento del sujeto. En determinados casos, la cuestión diagnóstica no resulta decisiva para la dirección de la cura. Incluso tras años de análisis, lo que se impone no es tanto concluir un saber sobre la estructura como aislar aquello que sostiene las defensas del sujeto, sus invenciones y sus modos de anudamiento, así como captar los puntos en los que estos se aflojan.
4. En el marco del tema elegido, ¿cuáles considera que son los desafíos más apremiantes para el psicoanálisis hoy?
Rosa López:
El paradigma científico-técnico se ha extendido en las últimas décadas en todos los campos del saber. Desde la célebre tesis de Lacan de que el sujeto del psicoanálisis es el sujeto de la ciencia, el sujeto que la ciencia forcluye de modo necesario para la constitución de su método de investigación, han sucedido una serie de transformaciones que intentan poner en entredicho el objeto del psicoanálisis.
En las últimas décadas, y como consecuencia de la configuración de todo el campo de la realidad a partir de Internet, aceleración de las nuevas tecnologías a las que ha dado lugar, en especial las más recientes en materia de Inteligencia Artificial, el terreno que hasta ahora era un patrimonio del psicoanálisis comienza a ser invadido. La tecno-ciencia pretende ingresar en el núcleo más íntimo del ser hablante, en su modo singular de gozar, y la negación del inconsciente se expande como afirmación de que el sujeto puede ser objetivado, medido y cuantificado.
El psicoanálisis se enfrenta en la actualidad al peligro de ser borrado y relegado a una praxis que carece de todo sustento científico. La ciencia, a través de su alianza con la técnica, se declara como la única y definitiva revelación de la verdad. Frente a este panorama, los analistas debemos más que nunca incluir estas transformaciones en la formación que ofrecemos a los alumnos.
No podemos impartir una enseñanza que se transmita por fuera de las mutaciones de lo real que reconfiguran el mundo en el que habitamos.
Santiago Castellanos:
Completamente de acuerdo con Rosa, además el psicoanálisis tiene que demostrar que hay una fundamentación epistémica en su práctica y que está orientado de forma rigurosa renovándose desde su nacimiento a partir de Freud. Lacan, J. A. Miller y otros psicoanalistas desde diferentes lugares del mundo que trabajan y conversan para una puesta al día
El departamento lo componen: Santiago Castellanos, Beatriz Garcia, Gustavo Dessal, Antonio Ceverino, Rodrigo Bilbao y Rosa Maria Lopez