Joseph Knobel Freud

Por Equipo Punto de Fuga.

 

 

nobel.

 

Psicoanalista argentino afincado en Barcelona, dedicado al psicoanálisis con niños. Miembro Honorífico del World Council for Psychotherapy, Miembro de la European Interdisciplinary Association For Therapeutic Services with Children and Young People, Miembro de la Junta Directiva de la Federación Española de Asociaciones de psicoterapeutas y Miembro fundador de la Escuela de Clínica Psicoanalítica con Niños y Adolescentes de Barcelona. Autor de numerosos artículos y varios libros, el último editado recientemente:“Ideas para padres en Apuros”, que como él nos cuenta “Es el relato de 30 años de consulta con niños”.

 

◊ ◊ ◊

 

– Equipo Punto de Fuga: Agradecerte mucho que estés con nosotros hoy, y preguntarte qué es lo que te trae por aquí por Madrid, ya que vives en Barcelona.

– Joseph Knobel: Esta vez estoy por las reuniones que cada tanto tenemos la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas, la FEAP, de la cual soy miembro de la Junta directiva. Y soy delegado de la FEAP en la EAP, la Europea de Psicoterapia.

 

– Equipo Punto de Fuga: Lo sé, porque además fuiste miembro fundador de la escuela clínica psicoanalítica con niños y adolescentes de Barcelona.

– Joseph Knobel: Exactamente. Y justo en el lugar en el que estamos además (hotel NH), fue la inauguración de la escuela de la Escuela de aquí de Madrid.

 

– Equipo Punto de Fuga: ¿Qué te llevó a especializarte en la clínica con niños?

– Joseph Knobel: Bueno, es una cuestión bastante histórica. Estaba bastante rodeado de analistas de niños en la época de mi infancia, y como era bastante usual en esa época, por supuesto me mandaron a psicoanalizarme con siete años nada más. Si haces un poco de cálculo yo soy el primer o soy de los primeros psicoanalistas de la generación de psicoanalistas de niños que de niño se analizó.

 

– Equipo Punto de Fuga: Qué curioso sí.

– Joseph Knobel: Además mi analista en Buenos Aires en aquél entonces, es ahora en Madrid un famoso analista de la APM que está ya bastante mayor pero que cada vez que yo hago algo intenta venir, como que es una buena mamá, te cuida toda la vida; un buen analista de niños es una buena mamá que te cuida toda la vida. Después cuando vino la democracia en España se trasladó a España. Cuando murió Franco él no podía entrar en España, era uno de los luchadores antifranquistas y lo fue durante toda su vida. Por los mismos destinos de los de los dictadores yo me tuve que ir cuando apareció Videla, me tuve que ir de Argentina y seguí mi formación aquí, en Barcelona y en Europa en general, Barcelona, París, Londres.

 

– Equipo Punto de Fuga: Y tú que estás especializado en este ámbito, ¿cómo entiendes el trabajo con padres?

– Joseph Knobel: Fundamental. Creo que el psicoanálisis con niños ha cambiado muchísimo, Arminda Aberastury tiene un texto que es casi un manual sobre el psicoanálisis infantil. En estos últimos 50 años ha cambiado mucho. Melanie Klein veía a los padres sólo al principio y al final del tratamiento. Y hoy por hoy esto es impensable, y absurdo. Yo si tomo un niño el tratamiento lo tomo con la indicación de ver a los padres tantas veces como sea necesario, cosa que generalmente hago pues los veo muy a menudo, cada tres meses o cada cuatro, depende del caso. Siempre está el caso por caso en psicoanálisis, pero no dejo de ver a los padres porque son parte del conflicto que el niño trae.

 

– Equipo Punto de Fuga: Sí, históricamente es verdad que en este aspecto habido distintas posiciones. Bueno, también quería hacerte una cuestión referente a los tiempos que transitamos y su influencia en la clínica. Vivimos en una época donde los modos de comunicación quedan marcados por los avances de la tecnología, podríamos llamarla la época de la “hiperconectividad”  mientras que paralelamente los vínculos se vuelven más frágiles, cambiantes, volátiles… ¿de qué manera crees que influye esto que pueda verse en las consultas?

– Joseph Knobel: Bueno, a ver, hay mucho que decir al respecto. Todo lo que me estás describiendo, describe lo que podríamos decir que es la sociedad actual. Sabemos como psicoanalistas cómo influye la sociedad en la que vivimos en la constitución de nuestro psiquismo. Esto ya lo dejó claro Freud en toda su obra pero en El malestar en la cultura lo dejó más que claro, y la influencia de la sociedad va a estar ahí en la formación del psiquismo de los sujetos. Yo siempre digo que ahora vivimos en la sociedad de la inmediatez, aparte de que esté hiperconectado, vamos todos muy rápido, y de ahí que el psicoanálisis esté en decadencia porque la gente busca tratamiento rápidos. El psicoanálisis es sentémonos a hablar, no va por ese camino de la rapidez. Lo que tú mencionas de las relaciones líquidas, que ya lo había mencionado Bauman -que por cierto con Gustavo Dessal tiene un hermoso libro sobre El retorno del péndulo-, pues nos lleva en estos momentos sobre todo en la clínica se ve claramente, cómo hay una dejación de las funciones parentales por parte de los padres.

Hoy por hoy podemos decir, ayer lo hablábamos con Gustavo (en la conferencia que este dio en Aecpna dentro del ciclo ‘Los rostros de la masculinidad’), que cuando en 1914 Freud escribió Introducción al narcisismo habló de Su majestad the Baby; hoy diríamos el tirano del niño en casa, porque el niño decide todo. Decide lo que va hacer, decide a qué hora se va a duchar, decide lo que va a comer, él decide muchísimas cosas. Aparte de tener una agenda extremadamente apretada y cuando no está haciendo nada, entonces se está relacionando con una pantalla. Pantalla que a la vez no llegó a sus manos por arte de magia, se la regalaron sus papás.

Hace poco en un programa de radio me preguntaban a qué edad era bueno dar el móvil a los niños, y tuve la osadía, que la periodista me dijo no podemos poner eso de decir que a los 16 años, no podemos ponerlo porque estamos en un país en el que en las comuniones a los ocho años se regalan teléfonos inteligentes. Tú me preguntabas qué pasa con la relaciones, el niño primero hace tantas cosas que se relaciona muy poco con todo el mundo, después se relaciona con las pantallas, a donde quería ir es que la relación con los padres es cada vez menor. No hay padres que digan ‘estuve tirado en el suelo con mi hijo jugando a canicas, a soldaditos o jugando con muñecas’. Que eso también es función paterna porque la función paterna no sólo es la función de corte, o se puede ejercer una mejor función de corte si el padre se pone a jugar con los hijos para que los hijos no vuelvan a estar permanentemente rodeando a la madre o requiriendo a la madre. En realidad el niño de hoy se encierra en la pantalla, está más bien aislado en la pantalla y está aislado de las relaciones familiares.

No podemos pensar que la familia nuclear que nos vendieron los sociólogos de los años 50 está vigente. Si vamos al Retiro veremos muchos papás mamás y niños paseando con sus carritos, pero eso está en decadencia. Y además lo podemos ver: después si nos sentamos en un bar del Retiro veremos que papá saca su móvil, mamá saca su móvil, si el nene tiene entre cinco y seis años le dan un móvil o una tablet al niño para que haga algo, y el bebé está desconectado solito, ojalá le hayan puesto el sonajero y hará su propio espacio transicional. Pero mucha conectividad y conexión entre ellos no, están hiperconectados a pantallas, que no quiere decir ni siquiera que estén conectados con otros. Ya no diría que no es ni imaginario, es virtual. Recuerdo que Belinsky decía que Lacan hoy introduciría una nueva… porque está lo imaginario, lo simbólico lo real y lo virtual, porque ni siquiera tiene que ver sólo con lo imaginario lo virtual, tiene un espacio muy extraño.

 

– Equipo Punto de Fuga: Me hace pensar todo esto, que esta diferente posición que ahora toman los padres ante los hijos, refleja también una caída de la autoridad que se puede ver como un síntoma de la época.

– Joseph Knobel: Hay una caída de la autoridad paterna porque hay una caída del saber, porque ahora el saber además, lo tiene Google. Todo lo que era la tradición del saber que pasaba por decirle a mi abuelo ¿cómo era Europa?… Yo, como niño que quería saber, tenía un abuelito que vivía en determinado lugar de Europa, yo quería saber, cómo era, cómo es la nieve, estas cosas… Pues hoy en día el niño se va a Google Maps, pone imágenes, si es que quiere ya saber, que llegamos ya a que ese niño tenga la curiosidad de saber cómo es otro lugar del mundo -se ponen más en los mundos de yuppie y a ver cómo son los unicornios de colores que en el mundo real. Pero en tal caso, toda esa tradición familiar que es que yo le tengo que preguntar a un otro que representa al padre, puede ser un una autoridad, un maestro, un abuelo, un sabio… En toda familia había un tío que sabía más, u otro que sabía más de más de ajedrez, pero tenía algo de transmisión del saber. Todo eso se ha roto porque ahora Google sabe más que todos. El saber lo tiene Google.

Un colega nuestro, José Ramón Ubieto escribió, hace poco sacó un libro que se llama “Del padre al iPad”. Si se acabó el padre está el iPad. Entonces si el saber lo tiene Google, estamos en la sociedad de la caída del lugar del saber. Entonces caen los profesores, los políticos ya cayeron hace mucho -pero los políticos eran valorados o tendrían que estar valorados en esa misma ecuación, de aquellos que nos cuidan (cosa que hace mucho que no hacen) y por lo menos tendrían que tener un saber de cómo llevar un país, así como un padre tendría que tener el saber de cómo llevar una casa. Y que una casa también se lleva en base a tradiciones: ¿cómo se hace la sopa que hacía la abuela? Todo esto que tenía que ver con que tu madre llamaba a su mamá y le decía ‘ aquella sopa que me gustaba de pequeña…’. Hoy la mamá se lo pregunta a Google y tienes varias recetas, tienes el vídeo de YouTube de varios cocineros haciendo la receta que hacía la abuelita.

No estoy hablando en un tono nostálgico. Ni siquiera soy quién para decir si eso es bueno o es malo, es una realidad que estoy describiendo de lo que está pasando. Ya no existe la mamá que llama a la abuela. Incluso cuando nos preguntan cosas sobre los niños, antes la mamá podía llamar a un otro, en este caso de que estuviera la mamá haciendo de función paterna, cómo le quito el chupete a mi hijo, o cómo le cambio los pañales. Todo ese saber ya es que ni siquiera lo va a buscar en otro, todo lo que es buscar en las tradiciones, toda la transmisión oral entre generaciones está rota. No sabemos qué tipo de generación va a ver en el futuro, pero muy comunicados no estarán.

 

– Equipo Punto de Fuga: En relación a todo esto que venimos hablando, están los cuentos, que sé que es un tema que te interesa mucho, que has investigado y has hablado acerca de ello.

– Joseph Knobel: ¿Estuviste cuando hablé de los cuentos en AECPNA?

 

– Equipo Punto de Fuga: No pude ir, pero lo tengo presente, sé que fuiste este año a dar esa conferencia.

– Joseph Knobel: Esto era parte de un capítulo de mi nuevo libro Ideas para padres en apuros .

 

– Equipo Punto de Fuga: Sí, tu nuevo libro del que ahora nos vas a hablar. Y además antes en 2013 publicaste junto con José de Jesús González Nuñez el libro “Análisis psicológico de los mitos, cuentos y sueños”. ¿Qué carácter crees que toman los cuentos, los mitos, los sueños… en una época en la que la palabra parece que no pesa, o que incluso está ausente?

– Joseph Knobel: Sí, él es un psicoanalista mexicano, que aprovechando un viaje que hice a México, escribimos el libro. Bueno, por suerte los cuentos siguen existiendo y tienen su vigencia, igual que los mitos. Justamente lo que ocurre es, si nosotros somos fieles a la teoría y si vemos que el niño está tan solo y que no hay función paterna, tendrían que estar todos psicóticos. Y encontramos que en muchos chicos hay mucha patología de vacío pero que hay muchos chicos que están bien, neuróticos. Quiero decir que algo de la función paterna entró por ahí, uno puede ver un padre borrado, aislado, que ni siquiera se ocupó de hacer una función de corte o de transmisión del sentimiento de la vida pero el chico está bien o es un neurótico. Para lo cual algo funcionó y muy posiblemente algo del orden del cuento, y a lo mejor funcionó porque hubo una identificación parcial con un maestro, con un profesor de gimnasia, con alguien que hizo una función. Insisto porque la función paterna no es sólo función de corte sino de transmisión del sentimiento de vida, para lo cual es muy importante el tema de los cuentos.

No sé si aquí apareció, pero creo que ocurrió en Cataluña, un grupo de feministas presionaron para que se prohibiera La Caperucita roja.

 

– Equipo Punto de Fuga: Sí, y otros cuentos infantiles de Disney.

– Joseph Knobel: Sí, considerando que La Caperucita roja era un cuento terriblemente machista y cruel. Aparte está toda esta onda de los padres que pretenden que los niños no tengan que ver la crueldad. Cuando la crueldad, la crueldad está en el niño, ya lo había dicho Freud. Justo este año se cumplen 100 años de Más allá del principio del placer, la pulsión de muerte está ahí. Yo siempre dije qué mejor que los cuentos para poder elaborar todas esas crueldades. Siempre tienes ganas de comerte a  tu abuela… y siempre tienes ganas de matar a tus hijos, y de abandonarlos. Esto lo decía Winnicott con su teoría del odio materno primario que es anterior al amor materno primario. Es decir toda madre odia a sus hijos aunque nunca lo va a saber, pero en su inconsciente esto le permitirá amarlos. Porque primero los tiene que odiar para poder amar.

Bueno estos son conceptos psicoanalíticos winnicottianos pero que son importantes para entender que los cuentos permiten tanto a adultos como a niños elaborar situaciones que tienen que ver con pulsiones orales caníbalísticas, comer; con pulsiones parciales, abandonar a los hijos… En casi todos los cuentos los niños o son adoptados o son abandonados, que es toda la fantasía que Freud decía en la Novela familiar del neurótico, pensar que tus padres no son tus padres, que es toda una fantasía universal, a todos los niños en algún momento les gustaría cambiar de padres, a los padres les gustaría cambiar de hijo.

Todas esa fantasías universales están reflejadas en los cuentos. Aparte de que hay muchos cuentos que ayudan a los niños a prepararse para la pubertad. Caperucita es roja que significa la regla, es decir no está en cualquier edad, está en la edad en que los niños ya pueden salir de casa a llevar comida por la calle. Pero también aparecen los miedos que es lógico que tengan todas las púberes de qué hago frente al lobo, que representa la sexualidad en su más cruda presencia. Y todas las ganas que tiene Caperucita de que el lobo se la coma finalmente. También representa las ganas que debe tener una púber acerca de saber, e investigar sobre la sexualidad naciente. La bella durmiente se pincha y se queda dormida y es la sangre la que la duerme, lo dice así el cuento original que es el de hace cientos de años.

La mayoría de cuentos, Blancanieves, La bella durmiente, son púberes enamoradas de sus príncipes, es decir hablan de muchas cosas que nos preocupan a los psicoanalistas tanto de niños como de adultos. Me quería mi mamá, mi mamá me odiaba, la madre colocada en el lugar de madrastra, todas las situaciones edípicas… El análisis de los cuentos es fabuloso, utilizar esos cuentos en la psicoterapia con niños es también genial. La verdad que me indigné cuando vi que prohibían un cuento como el de la Caperucita roja porque me parece que es una mala interpretación de lo que es el feminismo. El feminismo debería luchar por los derechos muy entendibles de las mujeres pero no contra la posibilidad de que las niñas púberes puedan asimilar con distintos elementos todos los cambios que les va a presentar la pubertad.

 

– Equipo Punto de Fuga: Estoy de acuerdo y además es una especie de ilusión pensar que que negando u omitiendo, censurando ciertos cuentos se pueda a la misma vez eliminar…

– Joseph Knobel: Son cuentos preciosos, son cuentos que hablan de fantasías inconscientes que son realmente compartidas por todos.

 

– Equipo Punto de Fuga: Querría que nos contases tu perspectiva de algo que me parece un tema importante, el hecho de que cada vez hay más niños medicados y desde edades más tempranas. Se diagnostica además con cierta urgencia y las terapias que se ofrecen están la mayor parte de ellas marcadas por la perspectiva de las neurociencias, donde no se preguntan por el sujeto, no toman en cuenta cómo incide la vivencia de la persona, aquello que la hace más singular, en lo que padece.  ¿Dónde queda la cura por la palabra en todo este panorama, qué valor tiene en este escenario el psicoanalista?

– Joseph Knobel: El valor pues se lo tenemos quedar nosotros. Empezando por el final te he de decir que ahí coincido con Recalcati cuando dice que gran culpa de que la gente no se esté acercando a los psicoanalistas es que los psicoanalistas nos hemos alejado de la gente, generando grupos de estudio, congresos e intervenciones entre nosotros y hablamos todo en difícil, y cuando viene un padre que se acerca para ver qué será esto, y le hablamos de lo óntico, se siente… siente que no lo van a entender. Creo que hay una gran responsabilidad por parte de la comunidad de psicoanalistas por haberse alejado de la gente. A mí justamente lo que me gusta es tener un discurso más llano, que pueda, sin alejarme de la teoría, acercarme, acercar el psicoanálisis a la gente, porque se está alejando. Que después nosotros los psicoanalistas tenemos que luchar, primero es algo obvio, estamos una sociedad hípercapitalista, ya lo había dicho Lacan en el Discurso de Roma del 53, y hemos ido a más.

Estamos en el neo neo neo capitalismo, con lo cual ganaron las industrias farmacéuticas, nosotros desde un discurso pausado de hacer pensar, de ver de dónde vienen los síntomas, de pensar que los síntomas son algo que está tapando otra cosa, estamos luchando contra un discurso que ya te he dicho antes para mí es la sociedad de la inmediatez, de que frente a un síntoma lo taponamos y lo terminamos; no lo terminamos, lo anulamos por taponamiento, ahí sí que es una eliminación imaginaria.

El niño se mueve por distintos motivos, también hay contagio histérico entre los niños pero además muchos niños también se mueven para despertar a sus mamás que están muertas.  En el sentido que Green dijo de la madre muerta, están deprimidas, no se ocupan ellos, están en cualquier cosa y los niños necesitan llamar la atención. Muchos de los famosos trastornos de hiperactividad tienen que ver con ‘a ver mama, despertate, y haceme caso’.  Incluso cuando yo aparecí en un periódico diciendo el TDA no existe… la verdad es que yo hoy corregiría, hoy diría el trastorno de atención está cada vez peor, cada vez hay padres que atienden menos a los hijos, ese es el gran trastorno.

Entonces los chicos se mueven para despertar a los padres, como para llamar la atención. Pero claro, estamos frente a un discurso médico, ya Lacan lo había mencionado como discurso médico, que los laboratorios bien se aprovechan de ello y además los laboratorios tienen mucho dinero, son la segunda industria después de la de armamento. Lo que quieren es vender una molécula que se llama metilfenidato, que es una anfetamina que por efecto secundario va a provocar una sensación de tranquilidad en el niño. En muchas escuelas se la llama la pastillita de portarse bien. Se está dando cada vez más y además con el engaño de no explicar a las familias todos los efectos secundarios que trae, porque quita el hambre, retrasa la hormona del crecimiento, produce unos efectos nefastos. Pero el efecto más nefasto que produce es la lógica de que ya le estamos introduciendo, si aceptamos la medicalización de la vida cotidiana, la lógica de poder tomar una sustancia para producir una conducta. Yo te doy este medicamento para que te portes bien, o yo te doy esta droga para que te portes bien.

Muchos padres antes de medicarse -a lo mejor caen por mi consulta casi como podrían haber ido a un tarotista, tal es el lugar en el que estamos en la sociedad actual-, ‘pero oiga que nos dijo el neuro pediatra que lo tenemos que medicar, usted qué piensa’ y yo siempre saco este ejemplo de: bueno, esto se trata de tomar una sustancia para producir un efecto; ahora su hijo tiene cinco años pero cuando tenga 18 años y le diga que para bailar toda la noche se mete un polvito por la nariz, es la misma lógica, usted se la enseñó; el sistema capitalista le está enseñando que la médicalización de la vida cotidiana pasa por ahí, pasa por tener sustancias para provocar efectos, nunca como el discurso psicoanalítico de buscar lo que me ocurre para ser el dueño de mi propio deseo. Ayer hablábamos de los rostros de la masculinidad y hoy por hoy que está tan difuminado el hombre, pues a lo mejor lo que lo caracteriza es que el hombre también está hipermedicalizado y cree que su función pasa por tomar viagra. Es decir otra vez un medicamento que le va a producir una erección más potente, como al niño la pastillita de portarse bien le va a producir una buena conducta.

Hoy por hoy en la mayoría de los hogares europeos, llega el niño a casa y si le dice a mamá -en caso de que encuentre a mamá-, ‘me duele la cabeza’, la mamá le va a dar un analgésico, no le va a hacer mimitos o preguntar qué te pasó en el cole, hacer unas caricitas o simplemente prepararle un baño. Le va a dar un analgésico, es decir estamos en la sociedad de tapar los síntomas con una pastilla. Estamos hipermedicalizados. Yo creo que los psicoanalistas tenemos mucho que opinar al respecto pero para eso tendremos que poder hablar en foros donde seamos escuchados.

Si nos quedamos atrapados en nuestro palacio de cristal hablando sobre si puso una coma aquí o cuando lo tradujo quiso decir aquello que… pues los padres van a ir al neuropediatra porque no le estamos dando ninguna confianza.

 

– Equipo Punto de Fuga: ¿Nos podrías hablar de tu último libro “Ideas para padres en apuros”? Porque yo creo que el espíritu de este libro también va en esta dirección que tomas de divulgación, la idea de querer llegar a más gente.

Joseph Knobel: Ideas para padres en apuros es el relato de 30 años de consulta con niños. La mayoría de la gente piensa que nosotros tratamos muchos niños. Nosotros tenemos muchas consultas y son pocos los niños que finalmente decidimos tratar. A mí si me vienen unos padres y me dicen que duermen con el niño hasta los siete años, y que el niño a base de dar patadas ha logrado que papá pase a dormir en el sofá, ya sé lo que le ocurre. Por qué lo voy a tratar si justamente la familia ha permitido que el edipo de este niño haya logrado su cometido, él se ha quedado durmiendo con mamá… no tengo mucho que hacer ahí. A lo mejor sí tendría que trabajar con la familia o derivar a la familia a una terapia de pareja para ver qué tipo de parejas son, que él duerme en el sofá.

He de decir que lo del colecho es el anticonceptivo del siglo XXI, porque está el chico durmiendo entre papá y mamá y entonces los padres no follan. Si los padres no follan es decir, el chico entonces va a enfermar. Los chicos que tienen problemas psicosomáticos es porque no ven a los padres en una relación amorosa. Ya no es el niño edípico que está apartado porque papá le da besos a mamá, es el niño narcisista que se queda atrapado en mamá y papá no le da ni besos a mamá, es decir no hace de papá, no hace corte.

No es un libro de consejos, no es un libro de recetas, es un libro para poder pensar sobre este tipo de situaciones: dormir con los hijos, dar el pecho a demanda… -que me parece una cosa totalmente loca porque esto es suponer que un bebé tiene demanda, cuando todavía es un infans no tiene ni yo, cómo puede tener demanda… Podríamos decir pecho a demanda de la angustia de la madre que quiere tenerlo todo el tiempo en el pecho.

 

– Equipo Punto de Fuga: La demanda de quién…

– Joseph Knobel: Hay todo un discurso muy sostenido por la psicología oficial que es todo este discurso del apego que es terrible, porque ni siquiera los sistémicos que son buenos sistémicos apoyarían esta idea. No tiene nada que ver con un apego seguro el hecho de dar el pecho hasta los tres años de edad. Es decir todas estas problemáticas, de dar el pecho, quitar el chupete, a qué hora irse a dormir, los cuentos y cantidad de otras situaciones que yo he ido escuchando a lo largo de 30 años, de 35 ya, de consultas, pues los he ido plasmando en capítulos que tienen que ver con eso, qué hago si mi hijo se hace pis en la cama… En cada tanto voy diciendo la respuesta es: consulte con un profesional que pueda ver los orígenes. Pero también hablo de cosas como para que los padres y los profesionales también nos podamos plantear. ¿Tenemos que intervenir o no…? Porque aquí hay una cuestión que tiene que ver con el psicoanálisis actual, ¿tenemos que intervenir ante unos padres si nos dicen que duermen con el hijo? Yo creo que tenemos que intervenir, tenemos que decirles esto no está bien. Si usted ha consultado conmigo, yo manteniendo un discurso de psicoanalista digo que esto puede provocar daños en el psiquismo de su hijo y les puedo explicar por qué. Puedo incluso trabajar el porqué con los padres, es decir, no tengo que atender a su hijo, pero sí a lo mejor tengo que atender cuestiones de vosotros.

Es que hay padres que te dicen en la consulta, nosotros vamos desnudos por casa. Pues qué significa eso, cómo lo abordamos, porque yo creo que también lo tenemos que abordar como terapeutas. Si viene un padre y te dice que le encanta que sus hijos lo vean desnudo, hay una cuestión del narcisismo del padre que no está resuelta. ¿Lo abordo como terapeuta de niños o le enseño al niño que lo que ve en casa natural? Es que hay algo complicado ahí y como eso son muchísimos temas entre los cuales también hay temas de clarísima vigencia como es el transgénero. Viene un niño de ocho años y me dice: yo quiero ser mujer. No, no chaval, primero tú tienes que ser niñe, me da igual con e, con a, con i…. es decir tú primero tienes que vivir tu infancia.

Estamos tan aprisa, por eso dije al principio la sociedad de la inmediatez, que ya quiere ser mujer, ¿no quiere ser todavía niña? ¿O niño? Ya está pensando cómo va a elegir su sexualidad, y además está entrando en una cuestión totalmente loca, que es que acá los psicoanalistas tenemos mucho que decir, justo lo que no se elige es lo que en psicoanálisis llamamos elección de objeto. Eso no lo elegimos, sería negar el inconsciente pensar que podemos elegir ser algo. Yo no elijo nada de lo que soy sexualmente. Ni creo que ninguno de mis pacientes lo pueda elegir. Porque la elección implica una elección consciente y aquí implica una negación del inconciente, pero todos esos temas, evidentemente con un lenguaje para que los padres lo puedan entender, están trabajados en el libro.

 

– Equipo Punto de Fuga: Muy bien pues ha sido un placer muchas gracias Joseph, encantados de haberte escuchado.

 

nobel3