Por Madalena Souza do Espírito Santo1.
RESUMEN
Este estudio tiene como punto central la noción de la posición del analista, orientada por el psicoanálisis lacaniano. Su construcción se fundamenta en algunos de sus seminarios y parte de algunos textos recopilados en sus Escritos y Otros escritos. El camino conceptual se apoya en el concepto de que el deseo del analista se rehace en la articulación de temas, especialmente aquellos que alcanzan la práctica clínica psicoanalítica en la actualidad.
Palabras clave: Psicoanálisis Lacaniano. Posición de analista. Deseo.
Inicialmente, es importante preguntarse: ¿Cuál es la posición del analista? Fue en Freud donde el deseo se hizo evidente y primordial, al iniciar la práctica del psicoanálisis por la técnica de la libre asociación. A partir de entonces, Freud (1893/2016) pasó de la medicina a la posición de analista cuando fue sorprendido por una demanda de angustia, un signo de lo real. Así, comenzó la práctica psicoanalítica, deseando escuchar a las (histéricas). Y Lacan, desde su primera clínica, señala que esta posición es digna de celebración. El psicoanalista que se ofrece a escuchar, a dar voz al sujeto.
En los primeros Escritos de Lacan, en el texto del 10 de julio de 1958, titulado La dirección de la cura y los principios de su poder, en la posición de analista, Lacan (1958/1998) se cuestionó y nos convocó como sujetos de elección para quienes quieren esa posición. Así, sostuvo, siendo radical en no responder a menos que sea una demanda de escucha del sujeto. Esta postura es contraria a la de dicha ciencia, que responde con la hipermedicalización de la vida cotidiana, que desde el principio, Freud (1893/2016) fue testigo de tanto peso en la mano de la medicina, utilizando su sutileza a través de la escucha de los casos, publicados en su obra.
Freud, se presentificó como significante de la transferencia, este punto fue esencial para que el psicoanálisis se distinguiera del campo de la ciencia. Sin embargo, Freud sostuvo, operando con dificultades el tratamiento, y acogió la demanda de amor, aunque sin responder desde ese lugar. En una asociación sintomática con su paciente, reconoció la dirección del tratamiento y también contribuyó al nombrar el tratamiento como una «talking cure» (cura por la palabra), dando existencia al psicoanálisis (Freud; Breuer, 1893-1895/2016, p. 53).
Schejtman (2015) afirma que el sinthomanalista es freudianamente un condensador de la libido, a nivel del sinthoma transferencial, en el que el fantasma neurótico se restaura enseguida del golpe sufrido en el desencadenamiento del trauma. Luego, asistimos a la posición de analista iniciada en Freud, operando como intérprete, extrayendo sutilmente las partículas en el discurso de sus primeras pacientes.
La posición de analista se correlaciona con la noción de partenaire-síntoma, un cambio de perspectiva acuñado por Miller (2015), que aborda la relación que el sujeto tiene con el Otro a nivel de habla. El Otro es el que tiene el enigma, que puede responder a través del deseo del analista, que tiene una relación significativa con el sujeto en análisis. Sin embargo, a nivel sexual afirma radicalmente que no existe una relación significativa entre Uno y Otro, sino una relación de analizante doble, contraponiendo, no existe una relación sexual.
El analista en la actualidad
Al comienzo del Discurso de Roma, selecciono la primera enseñanza de Lacan, en el primer tema titulado: ¿Quién analiza hoy? Aprehendemos, en el trabajo de análisis, traemos los rasgos de la persona del analizante y en la manifestación del deseo, en sus hechos aparece la persona del analista, y en esto se justifica conceptualmente que“damos testimonio, al mostrarnos hechos, en nuestra propia arcilla, de aquello mismo que moldeamos”. (Lacan, 1958/1998, p. 591).
Nos advierte Miller (2017) que el analista es quien asume llevar la carga atada sobre sus hombros. Y Lacan lo inscribe en oposición a la pregunta: “Pero, ¿quién tendría la crueldad de interrogar a aquel que se inclina bajo la carga del equipaje…?” (Lacan, 1953/1998, p. 593). Esta cuestión es fundamental para la construcción de la noción conceptual de la posición del analista actual, que utilizo para este estudio. Con respecto de la posición del analista, Lacan afirma que es:
[…] El pequeño lugar que ocupa la interpretación en la actualidad psicoanalítica no se debe a que haya perdido su significación, sino a que el enfoque de esa significación siempre da testimonio de una vergüenza. No hay autor que se enfrente a ello sin resaltar todo tipo de intervenciones verbales que no son interpretación: explicaciones, bonificaciones, respuestas a la demanda, etc. (Lacan, 1958/1998, p. 598)2.
La posición del analista en la actualidad llama la atención sobre los intereses de aquellos que buscan tener una revelación por el camino inconsciente, de su conducta, llamada por Lacan de comprensión (insight). Ratifica que la confrontación está al nivel de la revelación que ofrece la palabra del analista al sujeto que quiere una operación analítica. Nosotros, los analistas que operamos en este nivel, para Lacan equivale a “estar en el tiempo de Freud – ser como Freud” (Lacan, 1958/1998, p. 600), una expresión utilizada para los psicoanalistas que desean seguirlo en la práctica psicoanalítica.
Miller (2017), al seguirlo, afirma que Lacan es el analista que no responde y quiso aprehender su posición en la práctica clínica. Construyó su comprensión aplicando un esquema que se convirtió en el instrumento predominante, reconocido en nuestra práctica como un aparato vertical llamado el grafo del deseo. Miller construyó su comprensión en la práctica, cuyo operador es el deseo de un analista, una interpretación contenida en la escritura lacaniana.
Y la perspectiva transferencial es la seguridad del analista y su relación con lo real es un campo que decide el combate. La transferencia se reabsorbe en un working through, “que muy bien podemos traducir, simplemente, como trabajo de la transferencia” (Lacan, 1958/1998, p. 602). Y sirve de coartada para abrir las puertas de las dificultades de inhibición al inicio del tratamiento. El analista planea y llama la atención sobre un trabajo sustancial, es de la experiencia donde extrae la fuerza de lo particular, haciéndose en la distancia como objeto en la relación dual entre el analizante y el analista. “Es la función privilegiada del significante; hablo aquí del modo de presencia del sujeto en el deseo” (Lacan, 1958/1998, p. 614).
En el Seminario, Libro 11, (Lacan, 1964/2008), en su último texto, titulado: En ti, más tú, afirma que, a nivel del estado subjetivo, el analista es el que se posiciona como un objeto, que mira audazmente sin sucumbir a la fascinación del sacrificio en sí mismo; que fue formulado plausiblemente por Spinoza como Amor Intellectualis Dei. De otras maneras, decimos, una posición de amor transferencial, resumida por Lacan quien, al preludiar su texto, declara:
Te amo,
pero porque, inexplicablemente,
amo en ti algo más que tu
[…] Te mutilo. (Lacan, 1964/2008, p. 255).
En esta declaración, Lacan señala la posición del analista, que opera en la práctica clínica, una función meticulosa, atestiguada desde la fundación del psicoanálisis por Freud (1904/2016). Y Lacan, al seguirlo, nos advierte que es una posición de abstinencia desde nuestras perspectivas, sin embargo, sin dejar de amalgamar las razones éticas y técnicas, sin responder a las necesidades infantiles del paciente (Miller, 2017). En el Discurso de Roma, Lacan (1958/1998) nombra esta función el deseo del analista, cuya función significante sitúa en Freud como clave de lo que se exige al final del análisis.
En Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Lacan (1964/2008) afirma que a nivel del estado subjetivo, el analista es el que se coloca en la posición de un objeto. Así como Freud, inventó un dispositivo de análisis para las neurosis en urgencia subjetiva, incluyéndose a sí mismo en la posición de analista en su tiempo, extrayendo efectos analíticos adecuadamente a través del estudio del síntoma y convirtiéndose en parte de él como socio (Schejtman, 2015).
El analista también opera como un bombero incendiario que se deja llevar por el calor transferencial de quienes asisten a una neurosis de transferencia; solo tiene que demostrar el final de su operación, que resulta ser una intervención para “perturbar la defensa”. Orientándose en esta dirección, se entiende la noción freudiana de defensa como anticipó Lacan en el sinthome. Por lo tanto, el deseo del analista opera tal perturbación, un evento imprevisto –la sorpresa en la escena analítica, descrita como un sinthome transferencial, porque revela el aspecto real de la transferencia (Schejtman, 2015).
Por lo tanto, el analista paga con palabras, que se transmutan en la operación analítica, lo que permite un efecto de interpretación. Paga con su persona soportando los fenómenos singulares y esencialmente paga en un juicio más íntimo interviniendo en acto, llegando al núcleo del ser. Y en la posición de analista, ni siquiera Freud fue dejado de lado (Lacan, 1958/1998). Y en la actualidad, en la posición de analista, estamos lado a lado con el otro, presentificándonos, a través del deseo de ser.
Madalena Souza do Espírito Santo
Notas:
- Practicante de psicoanálisis de orientación lacaniana. Psicóloga de la clínica Holos. Docente de la Facultad del Centro Universo de Salvador, Brasil. E-mail: madalenamestrado7@gmail.com Tel.: +557199921-3804.
- Todas las traducciones de este artículo son nuestras.
REFERENCIAS
FREUD, S. O método psicanalítico de Freud (1904). In: FREUD, S. Três ensaios sobre a teoria da sexualidade, análise fragmentária de uma histeria [“O Caso Dora”] e outros textos (1901-1905). São Paulo: Companhia das Letras, 2016. p. 321-330. (Obras Completas).
FREUD, S.; BREUER, J. Estudos sobre a histeria (1893-1895). São Paulo: Companhia das Letras, 2016. (Obras Completas de Sigmund Freud).
LACAN, J. Função e campo da fala e da linguagem em psicanálise (1953). In: LACAN, J. Escritos. Rio de Janeiro: Zahar, 1998. p. 238-324.
LACAN, J. Subversão do desejo e a dialética do desejo no inconsciente freudiano (1960). In: LACAN, J. Escritos. Rio de Janeiro: Zahar, 1998. p. 807-842.
LACAN, J. A direção do tratamento e os princípios de seu poder (1958). In: LACAN, J. Escritos. Rio de Janeiro: Zahar, p. 585-652, 1998.
LACAN, J. A direção do tratamento e os princípios do seu poder (1958). In: LACAN, J. Escritos. Rio de Janeiro: Zahar, 1998. p. 591-652.
LACAN, J. O seminário, Livro 11: os quatro conceitos fundamentais da psicanálise (1964). Rio de Janeiro: Zahar, 2008.
MILLER, J.A. O osso de uma análise + O inconsciente e o corpo falante. Rio de Janeiro: Zahar, 2015.
MILLER, J-A. Psicanálise pura, psicanálise aplicada & psicoterapia. Opção Lacaniana On-line. São Paulo, v. 8, n. 22, mar. 2017, p. 1-47. Disponible en: http://www.opcaolacaniana.com.br/pdf/numero_22/Psicanalise_pura.pdf. Consulta: 01 sept. 2023.
SCHEJTMAN, F. Sinthome, ensayos de clínica psicoanalítica nodal. Olivos: Grama Ediciones, 2015.