Psicoanálisis, Democracia y Corrupción

Por Antonio Benetti.

 

Me voy a servir, hoy, en esta intervención en la Movida Zadig, de la entrevista de Jacques Alain Miller en Barcelona, hecha por Lidia Vidal para el periódico El Punt Avui, marzo de 2013 sobre el tema “Conversaciones clínico-políticas” promovidas por el Instituto del Campo Freudiano en España.

En ella, Miller relata los principales momentos de su recorrido político y de su militancia hasta su encuentro con el psicoanálisis y con Lacan.

En esta entrevista surgen preguntas y respuestas sobre la relación del psicoanálisis y de sus posibles incidencias sobre el campo de la política. Entonces, en una de las respuestas, él nos habla de la democracia y corrupción.

Me ocuparé de 3 de ellas:

 

1ª – “¿De qué manera el psicoanálisis podría incidir en los movimientos sociales, implicarse y darles un poco más de fuerza?”

Miller: “El psicoanálisis no puede dar más de lo que tiene. Es una práctica de la palabra que no consiste en imponer sus prejuicios, ideas, concepciones a las personas y, si, permite a cada uno aclarar los suyos”.

Y, citando Heráclito, que decía que: los seres humanos cuando están despiertos comparten el mismo mundo, sin embargo, cuando duermen cada uno tiene lo suyo, él nos dice: “el análisis se ubica en el nivel de este mundo íntimo, privado y, de alguna manera trata de explicitar este mundo para el soñador y llevarle a reinscribirse en lo común”.

O sea, él nos apunta los límites del psicoanálisis en el campo de la política.

Más abajo, hace mención a la rebeldía de Lacan, que admiraba a los jóvenes del mayo de 68, pero decía haber encontrado una manera de manejarla luchando contra el psicoanálisis americana y la Psicología del Ego.

Aquí nos preguntamos ¿la Piscología del Ego no habría sido un elaborado sistema de corrupción de la teoría freudiana?

Es cierto que tuvimos otras, con Jung, Adler, Reich, Binswanger, Stekel…

 

2ª “¿Qué nos puede enseñar el discurso lacaniano para poder incidir directamente en la política?”

Miller: “enseña primero que tiene esta oposición clásica entre la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad. La primera dice la verdad en cualquier momento y, no se preocupa con las consecuencias. La segunda dice: “preocúpese con las consecuencias”.

Max Weber, de la primera ética no decía la verdad porque la verdad es siempre no – Toda. Y ella está siempre en función del tiempo. Puede dormir una y despertar otra…

 

3ª – “¿Los casos de corrupción y las promesas no cumplidas de los políticos demuestran que se está perdiendo el valor de las palabras?”

Miller: “Lo que el analista les puede contestar es que no hubo una solo época en la historia de la democracia y, de la no democracia, en que la corrupción no haya sido extrema y, que no podíamos aguantar más. La corrupción es el aire de la política. La corrupción es la ley del tema“.

Y, citando Robespierre, que se decía “el incorruptible” y ha sido muerto por los corruptos: “mi conclusión, desde cuando tenía 13 años, es que se debe ser incorrupto, sin embargo, no se debe decirlo demasiado porque todos los corruptos te van a matar!” (risas)
Y finaliza su respuesta diciendo: “La corrupción es tan común que reprobar a un político es injusto porque eso está con la profesión”.

Entendemos entonces que la corrupción es el Real de la Política. Y, en este momento, con la caída de los semblantes en el campo de la Política, en Brasil, lo Real de la corrupción emerge con extrema evidencia y violencia.

La frase que me vino fue: “Donde hay grupo hay corrupción. ¡No existe cero de más de gozar!

Y, luego, acordando de la lucha de Lacan contra la corrupción de la teoría freudiana por la Psicología del Ego, pensé en nuestro grupo-Escuela, democrático, y en las Instituciones o Sociedades psicoanalíticas, donde el régimen jerárquico de poder es la tónica.

En ellas no respiramos el aire puro del Discurso psicoanalítico. Además de los otros aires de los Discursos, encontramos la polución del Discurso del Maestro, cuyo índice más grande es el surgimiento de los grandes líderes de grupos y los fenómenos de grupos advenidos de ahí, involucrados a las luchas de prestigio y poder.

Lacan, en L’etourdit nos dice de la Obscenidad imaginaria de los grupos en cuanto ella misma lo real de los grupos.
Y, por ocasión de la Disolución de su Escuela, la École freudienne de Paris, él nombraba la corrupción del Discurso analítico por los fenómenos de grupo que ha llamado de SAMCDA (Sociedad de Auxilio Mutuo contra el Discurso Analítico).
Aire que intoxica, sofocante que ha exigido la Disolución del Grupo. Si hay grupo hay corrupción.

¿Cómo tratar la corrupción en la Escuela si sin grupo no hay Escuela? La escuela necesita del grupo para la transmisión del psicoanálisis.

Entonces, la invención Lacaniana del Dispositivo del Pase, introducido en las Escuelas de la Asociación Mundial de Psicoanálisis por J. A. Miller. Democráticamente. No obligatorio. Todos pueden pedir la entrada en el dispositivo para testimoniar su pasaje de analizante al analista.
No se trata de disputa electoral o elecciones por la comunidad de miembros de la Escuela.

Se trata del objeto de la Escuela.

Y de un momento de se respirar el aire del Discurso psicoanalítico para todos que escuchan los relatos de Pases.

¿Existen entonces efectos de grupos?

Quizás, porque donde hay grupo hay corrupción (Obscenidad Imaginaria de los grupos) pero sin polución que demande una disolución…

Por lo contrario, hace con que cada uno trabaje más en análisis en intensión. Porque siempre los relatos de pase tocan cada uno en sus singularidades de gozo. El pase no es una vacuna anti corrupción en el grupo – escuela pero, lo ayuda mucho, es fundamental.