Por Madalena Souza do Espírito Santo1.
“Y nosotros” evidencia el vínculo entre la teoría y la clínica a partir de los Escritos de Lacan. Lacan afirma que el psicoanalista sabe mejor que nadie que la cuestión allí es escuchar (Lacan, 1953, p. 253). Es en este contexto donde “la regresión puede operarse”2,3 por el “método establecido por Breuer y Freud”4, que fue “bautizado por una de las pacientes de Breuer, Anna O., con el nombre de talking cure”5.
En La dirección de la cura y los principios de su poder, Lacan (1958, p. 592) también nos señaló que “el psicoanalista ciertamente dirige el tratamiento, y es de este lado —el del analista— desde donde pretendemos presentar nuestro tema”6. El analista, quien también paga con las palabras, independientemente de lo que pase. El analista da soporte a los fenómenos singulares y, primordialmente, Freud escribió sobre ellos sin abstenerse ni mantenerse al margen, pagando incluso el precio de su propio sentido común.
“Y nosotros” se observa tanto en la teoría como en la clínica. El analista es el que lleva la carga del equipaje, algo que Lacan puso en evidencia, y no se excluyó de tal posición, presentada como intérprete en “colocaciones o actos”7. Y en el manejo de la transferencia, el analista busca el secreto de un análisis y, así, “el psicoanálisis debe estudiarse como una situación de a dos” (Lacan, 1958, p. 594). En la práctica clínica, cada analista aprovecha la transferencia. Miller (2011), al discutir la lectura del síntoma, afirma que saber leer se articula con el eslogan del bien decir, y que ambos están separados de la posición del analista bajo transferencia con el analizante. Y Freud, al dar un ejemplo, acoge a Anna O. ante el abandono de Breuer, sobre todo, respondiendo solo a la demanda de amor transferencial, un acto que lo destituyó de la ciencia médica (Freud; Breuer, 1893, 1895, 2016).
Freud, al distanciarse de los estados hipnoides, con respecto a la explicación de los “fenómenos histéricos” (Lacan, 1960/1998, p. 810), prefirió el discurso de las histéricas mencionándolos como momentos fructíferos para su posicionamiento, situando toda la tradición psicoanalítica por el deseo de ser analista. “Somos así llevados hasta la sensible frontera entre la verdad y el conocimiento, la que puede decirse, después de todo, que nuestra ciencia, a primera vista ignora” (Lacan, 1960/1998 p. 811), fue constituida por formaciones inconscientes, a través del deseo de ser analista.
Y en el texto, Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano, Lacan produce el grafo en tres niveles describiendo la clínica, introduciendo el deseo del analista. En el psicoanálisis, la noción de que se trata el deseo se sitúa en la irreductibilidad de la demanda, a la que llama “resorte” (Lacan, 1960/1998 p. 819), que impide la reducción de nuestra necesidad del discurso ético.
En el primer grafo o nivel, Lacan señala que podemos utilizar una estructura clínica, a través de nuestra experiencia, situando el deseo en relación con el sujeto articulado a su significante. Y en el segundo grafo o nivel, nos convoca a la posición de “oráculo”, dándole al otro real una autoridad enigmática. Y finaliza el tercer grafo o nivel, volviendo a la clínica del sujeto, y pregunta: «¿Che vuoi?« – ¿qué quieres? (Lacan, 1960/1998 p. 819), traducido, deseo, en el que el socio llamado analista puede interpretar permitiéndose manejar la transferencia. Es eso “lo que concierne a la vocación de ciencia del psicoanálisis” (Lacan, 1965/1998, p. 870), al tomar como hilo conductor al sujeto en su “momento históricamente”8 inaugural al considerar su ser.
Volviendo a Freud, somos testigos de la teoría en la práctica clínica. Se hizo primordial al teorizar los Estudios sobre la histeria (Freud, 1893/1996). Sobre todo, nos dejó el trazo en cada caso y con eso aprehendimos la noción de: transferencia, posición del analista, deseo, urgencia subjetiva, y resalta la cuestión edípica; sin embargo, el síntoma se convirtió en un tesoro de su obra (Freud, 1926/1996). Y en El malestar en la cultura hace una clínica, al posicionarse como intérprete del sufrimiento humano (Freud, 1930/1996).
Lacan (1955-1956/1988) avanza y entra a la clínica a través de la noción de testimonio y nos advirtió que ese es el valor de la comunicación. Ratificó que conocemos el ideal de la transmisión del conocimiento y señaló que la apertura misma puede resultar de la experiencia, siendo una función del testimonio. En elSeminario, libro 3: las psicosis, Lacan inauguró la clínica de psicosis y, al revés, en el vacío de sentido, forcluido, presenció su propia realidad abierta inconscientemente.
En Presentación de las memorias de un neurópata, Lacan (1966/2003) nos advierte que no olvidemos el “Caso Schreber”, y Freud, al analizar este texto, supo extraer lo revelador de este caso, sentando mejor sus bases y apoyándose en el texto que le sirvió como objeto de estudio. Lacan fue más allá, ya que fue el primero en dar amplitud a este caso; sin embargo, afirma que es un gran texto freudiano y no bastó con invocar la genialidad, sino un gran habilidad sostenida en relación con el conocimiento.
“Y-nosotros” continuamos así, apoyados en los principios, apoyados en la teoría y la práctica clínica, prestando atención a nuestra posición actual, no sin dificultad. Y Lacan (1958/1998) nos ubicó:
Situar la acción del analista en este nivel implica una posición de principios, frente a la cual todo lo que pueda decirse sobre la contratransferencia —aunque no sea inútil— funcionará como una maniobra de desviación. Porque es más allá de eso, y a partir de allí, donde se sitúa la impostura que queremos desalojar (Lacan, 1958/1998, p. 591).
Madalena Souza do Espírito Santo
Notas:
- Practicante de psicoanálisis de orientación lacaniana. Psicóloga de la clínica Holos. Docente de la Facultad del Centro Universo de Salvador, Brasil. E-mail: madalenamestrado7@gmail.com Tel.: +557199921-3804.
- Lacan, 1953, p. 253.
- Todas las traducciones en este artículo son propias.
- Ibid., p. 255.
- Ibid., p. 255.
- Lacan, 1958, p. 593.
- Ibid, p.594.
- Ibid, p. 870.
REFERENCIAS
FREUD, S. [1893-1895]. Estudos sobre a histeria. In: Edição standard brasileira das obras psicológicas completas de Sigmund Freud. v. II, Rio de Janeiro: Imago, 1996.
FREUD, S. Inibição, sintoma e angústia (1926). In: FREUD, S. Inibição, sintoma e angústia, o futuro de uma ilusão e outros textos (1926-1929). São Paulo: Companhia das Letras, 2014b, p. 13-124. Obras Completas.
FREUD, S. [1930]. O mal-estar na civilização. In: O futuro de uma ilusão. Edição standard brasileira das obras psicológicas completas de Sigmund Freud. v. XXI, Rio de Janeiro: Imago, 1996.
LACAN, J. [1953]. Função e campo dTa fala e da linguagem em psicanálise. In: LACAN, J. Escritos. Rio de Janeiro: Zahar, 1998, p. 238-324.
LACAN, J. O seminário sobre A carta roubada (1955). In: LACAN, J.
Escritos. Rio de Janeiro: Zahar, p. 13-68, 1998.
LACAN, J. [1958]. A direção do tratamento e os princípios de seu poder. In: LACAN, J. Escritos. Rio de Janeiro: Zahar, 1998, p. 585-652.
LACAN, J. [1960]. Subversão do desejo e a dialética do desejo no inconsciente freudiano. In: LACAN, J. Escritos. Rio de Janeiro: Zahar, 1998.
LACAN, J. [1965]. A ciência e a verdade. In: LACAN, J. Escritos. Rio de Janeiro: Zahar, 1998.
LACAN, J. [1955-1956]. O seminário livro 3: as psicoses. Rio de Janeiro: Jorge Zahar, 1988.
LACAN, J. [1966]. Apresentação das memórias de um doente dos nervos. In: LACAN, J. Outros escritos. Rio de Janeiro: Zahar, 2003, p. 219-224.
MILLER, J.-A. Ler um sintoma. Afreudite. Revista Lusófona de Psicanálise Pura e Aplicada. Lisboa, ano VII, n. 13-14, 2011, p. 1-30. Disponible en: https://research.ulusofona.pt/en/publications/ler-um-sintoma-8/. Consulta: 01 dez. 2023.